El precio que se tiene que pagar al esfuerzo es tan alto que a veces no merece la pena ser bueno. Lo que te sujeta al suelo, a veces, no es suficiente para no caer. La primavera llegó pero el invierno se está quedando dentro de mí. Puedo escuchar cómo todos me devoran...
Esas son afirmaciones terribles... Ya lo dije una vez: a los bondadosos no nos hace falta enemigos porque ya nos tenemos a nosotros mismos
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