viernes

Hace veinte años.

En octubre o noviembre de 1987. ¡El siglo pasado!!!!!!. Es una tontería pero disfruté como una enana. Yo estudiaba en un instituto de aquí llamado Coloma. Una compañera mía, que estudió conmigo antes en un colegio de monjas (Hijas de San José...), estaba montando un desfile de modelos. Con lo que recaudáramos creo que íbamos de viaje de fin de curso. Yo me apuntaba a ayudar pero no iba a las excursiones. Incluso las fiestas que hacíamos en el mismo instituto ahí estaba yo para vender los tickets para las bebidas...Qué tiempos...
Carmina (mi amiga) me apuntó. Yo no estaba segura pero me dije ¿por qué no?. El desfile se iba a realizar en un antiguo cine de la ciudad reconvertido en sala de fiestas, en el Ribas. Antes los castings se iban a desarrollar allí...Ja,ja...Mi primer( y único) casting. Nos poníamos por grupos de 7 u 8, chicos y chicas, y música. Nos subíamos al escenario y a intentar hacer lo que cada uno pudiera...A mí me cogieron, claro mi amiga es mi amiga. Lo que no sé es cómo no salimos con los ojos morados o con un vendaje en las manos porque allí chocábamos unos con otros . No sé, parece que lo estoy viendo ahora mismo. Qué risa. Nada, me cogieron y ensayamos un par de veces. Mi pase(por no decir mi número de circo) era con dos chicos: Carlos y David. Un rubio y un moreno. Con la canción de Dire Straits "Money for nothing"(1984) ...Me gustó desde un principio. Primero salía yo en los primeros acordes...Ellos, uno a cada lado estáticos. Y cuando la canción se animaba yo pasaba por su lado y los tocaba para que se movieran...Mi vestido de lana tonos cazuelas y largos. Ellos muy guapos y originales: con falda pantalón...Sí, el pase era de ropa de Agatha Ruiz de la Prada...Quién iba a decir que luego la "muchacha"se iba a forrar...Recuerdo que nos maquillaron y peinaron muy bien. Fueron amigos y el que hoy es mi marido a verme. No me reconocían...Mi peinado era una media melena rizada por la nuca y una coleta que me tiñeron de rubio platino. Ja,ja...Una morena azabache con una coleta tan amarilla. Estaba deseando llegar a casa para "cortarme" la coleta y que no la viera mi padre. Hoy cuando pienso en ello o escucho la canción no tengo más remedio que sentir añoranza y rabia por no tener una sola foto de ello. Lo que yo daría porque alguien me apareciera con una...En fin, por lo menos me queda la canción...

jueves

Chocolate


Hace tiempo que quiero escribir sobre el chocolate, el que se come, no seáis mal pensados. Cuando era pequeño comía chocolate en bocadillos o en crema (recuerdo muy bien aún el sabor del Pralín). Sin embargo, si no lo probaba tampoco pasaba nada. No era un alimento que me dislocara. Prefería mil veces comer una "carmela" (por aquí conocemos así a un bollo suizo relleno de crema pastelera).
Pero de unos años acá, mi relación con el chocolate ha cambiado. Para empezar me gusta menos dulce. Cada vez lo prefiero más amargo y puro. Para seguir, necesito comerlo todos los días. Es como una adicción, y os aseguro que no estoy privado de nada que tenga que ser sustituido por este manjar.
Prefiero comer chocolate que no tenga aditamentos, ni almendras, ni frutos secos, ni sabores extraños. Dicen que el consumo del "otro oro negro" se ha disparado en España y que cada vez importamos más cacao. Chocolate, chocolate, es pronunciar la palabra y se me hace agua la boca. En fin, que una tableta bien merece una entrada, al menos para daros envidia, porque como supondréis, mientras escribo esto, estoy degustando un par de onzas de un chocolate purísimo, delicado y con el toque de amargor justo. Desde hoy instauro un nuevo sabor primario además del dulce, salado, ácido y amargo; el sabor chocolate.
"Hot chocolate" como no podía ser de otro modo.

Foto de ojos de serpiente.

miércoles

Diálogo de besugos.


La otra mañana llevé a mis hijos al colegio. Siempre, a no ser que esté diluviando, vamos andando. Vivimos muy cerca, a unos cinco minutos caminando. El caso es que hay dos edificios de colegio, uno en una acera y el otro en la del frente. En uno están todos los alumnos de infantil(3 a 6 años) y en el otro primaria. Los míos están ya en primaria. Yo ya he optado por no cabrearme. Y ahora sabréis el motivo. Hay padres y abuelos que dejan sus coches encima de la acera, o en segunda fila, o paran el coche justo en la puerta del colegio y esperan a que los niños se bajen y entren al edificio con el consiguiente pitido general de coches que tiene detrás. Lo de dejar el coche encima de la acera no creáis que lo hace uno o dos padres, la acera parece un escaparate de un concesionario de coches. Si yo tuviera que ir con una silla de ruedas o con un carrito de bebé, me las vería muy difícil para llegar a la puerta del colegio. Porque es horrible, y porque, casualmente la acera que está libre de coches está llena de mierda de perro...
Pero esa mañana fue para morirse el diálogo de besugos que tuve que escuchar mientras miraba yo entrar a mis niños a su edificio. Dos padres "montan" sus coches encima de la acera. Uno al lado del otro. Cuando uno de ellos abre la puerta roza, o eso dice el dueño del otro, al coche de al lado. Se bajan los dos de los coches, cada uno con un niño de tres años de la mano y empieza el diálogo:
-Mira la puerta...le has dado al abrir la tuya.
-Yo no le he dado.
-Mira(y le señala un rayón imaginario porque el otro sigue sin ver nada)
-Te digo que no le he dado, cojones.
-Me tienes harto, coño. Siempre tienes que aparcar al lado mío, y siempre que te bajas del coche parece que le vas a dar a la puerta.
-Pero no le doy.
-Hoy sí le has dado.
-Ojú qué tío más coñazo. Que no le he dado, imbécil.
-Imbécil...imbécil...imbécil...Imbécil tú.
-Anda por ahí...
-Y tú también...
Y cada uno, que lleva a su hijo de la mano, se dirigen a la puerta del colegio como si tal cosa. Me pregunto qué pasara por la cabecita de dichos niños( me refiero a los de tres años) cuando ven pelear a sus padres entre sí, cuando dicen palabrotas delante de ellos, cuando se faltan al respeto... ¿Querrán sus padres que ellos sean así de mayores? Probablemente lo sean, pobrecitos.
Foto del Flickr, de R. Durán.

lunes

Clásicos del porno


Vamos a dedicar este post al sexo, que lo tengo muy abandonado (bueno sólo en el blog, no vayáis a pensar mal, pillines). Así que nada mejor que hacer una serie de recomendaciones para los/las lectores/as que disfruten viendo sexo por la tele.
Para empezar, aviso: no me gusta nada el porno años 80/90 de chicas siliconadas y chicos cachas. Lo que se está haciendo últimamente si parece más natural, sobre todo el género de películas que en apariencia son hechas por "amateurs". Ya digo que no soy un experto en el género aunque se hace lo que se puede, pero sin duda el porno hecho en los 70, finales sobre todo, merece mención aparte.
Quitando "Deep Throat" (1972) que se hizo bastante famosa en su época,-sí ya saben esa de la chica que tenía el clítoris en la garganta de ahí lo de garganta profunda- nos centramos en dos títulos: "Debbie does Dallas" (Debbie se lo monta en Dallas) y "Behind the green door" (tras la puerta verde).
"Debbie" es una chica rubia de las típicas tipo "Angeles de Charlie" que va viviendo diferentes relaciones con distintas personas y va descubriendo algunos puntos ocultos de su biología. En fin, el resto se lo pueden imaginar. Escenas rodadas con poca preparación técnica (iluminación, maquillaje...) pero con el encanto de lo sincero y espontáneo.
Mención aparte haremos de "Tras la puerta verde". Los primeros quince o veinte minutos son una auténtica tomadura de pelo si lo que quieres es ver un clásico del porno. Ahora, el resto de la película -que prescinde totalmente de guión- es una de las colecciones de escenas más estimulantes que se han rodado. Marilyn Chambers demuestra una versatilidad propia de quien sabe lo que hace y lo que pretende. En fin, muchos la consideran la mejor película del género rodada hasta el momento.
Por cierto, si creen las leyendas negras sobre los actores y actrices del porno (eso de que se convierten en juguetes rotos al cabo de los años) deberían leer la entrevista que le hicieron hace unas semanas a una porno star (Vanessa del Río), ya madurita. Ni un atisbo de arrepentimiento y por supuesto, no vive en la miseria. Leer aquí

sábado

Una vespa no es una moto


Desde pequeño siento una atracción irresistible hacia este vehículo. No me gustan los automóviles, exceptuando el mítico Citroen 2 CV, primer coche que conduje e irrepetible. Esa sensación de volcar en cada curva es algo que no se puede olvidar.
Sin embargo, desde que siendo un niño mi padre nos llevaba al colegio a mi hermano y a mí en su vespa GS naranja quedé hechizado por este scooter que es más que un dos ruedas. Las vespas tienen alma.
Con ocho o nueve años, en el campo, se la "robábamos" a mi padre e intentábamos conducirla, pero meter las marchas en el puño era un escollo difícil de superar.
En la adolescencia muchos de mis amigos conducían una PK y yo no podía más que envidiarles, mi economía no daba para más.
Ya en la cercanía de la cuarentena, por fin he cumplido este sueño, desde hace casi un año conduzco una LX 125. Esto, además de evitarme muchos atascos me hace volver a mi niñez. Soy como mi padre cuando conducía su vespa. Ahora llevo yo a mis hijos (aunque esta vez por separado) y son ellos los que me envidiarán.
Por eso, una vespa no es para mí una moto, es más, es un sentimiento, un sueño cumplido. Llamadme simplón si queréis, pero yo me siento como el de "Vacaciones en Roma"
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viernes

Tiendas de deporte.


Ayer fui a una tienda que hay en El Puerto de Santa María dedicada sólo a deporte. Es una macro tienda. Enorme. Fuimos a comprar la rueda para una bicicleta. El caso es que me dí cuenta, allí de la cantidad de personas que van a dicha macro tienda. No paraban de entrar y de salir clientes. Y me llegué a preguntar si tanta gente practica deporte...No suelo ver a muchos haciéndolo. Lo que más se veía que compraban eran bicicletas. Sin embargo, yo no paro de ver coches por todos lados. Van a pocos metros y llevan el coche. Llevan a sus hijos al colegio y van en coche, coche enorme que aparcan en la acera por donde tú tienes que caminar para llevar a tus hijos. Y me seguía preguntando dónde irían dichas bicicletas...
La mayoría de clientes que había allí, incluida yo, no tenían apariencia de deportista. Llegué a contar siete señoras embarazadas. Algunos de sus maridos también estaban "embarazados"(efecto secundario de tomar tanta cerveza y tapita). Otros iban con escayola en el brazo derecho. Algunos abueletes que deseaban sentarse a tomar algo allí en las mesas que había. Muchos padres primerizos(eso se ve a la legua) con cochecitos donde iban los críos. Esos padres deben tener poco tiempo para practicar deporte como por ejemplo el baloncesto. El deporte que más practican los padres primerizos es el de levantamiento de pañales "cagaos" y el de calentamiento de biberones, y a todo ello se le añade el "zarandeo"nocturno a tu pareja para ver quién se levanta cuando el niño llora...
Sigo opinando que de todos los que estábamos allí, y la macro tienda estaba llena, cinco o seis practicaban deporte todos los días...Eso sí, el aparcamiento estaba hasta la bandera de coches. Porque claro, yo soy deportista y voy a comprar en mi coche. En vez de caminar o ir en bicicleta. No tengo en nada en contra de los deportistas, es más, los admiro. Pero yo no tengo fuerza de voluntad ni tiempo para hacer deporte todos los días. Aunque, a partir de ahora que me están acondicionando una bici antigua, voy a cogerla todos los días...
Foto del flick, de LoboEstepario.

jueves

Nostalgia


Pues bien, ha salido mi vena sentimental, que también la tengo no creáis. Paseando esta tarde por un lugar por el que paso decenas de veces a lo largo de la semana me he estado fijando en un cine al que iba durante mi infancia y adolescencia. Era un cine de los antiguos, nada de pantalla pequeña, nada de sensoround, nada de olor a palomitas.
En él he vivido muchos momentos, casi todos muy buenos. Viéndolo ahora en el estado en que se encuentra, cerrado desde hace unos años y con la fachada deteriorada no he podido reprimir una inmensa sensación de pena y nostalgia. Me lo he imaginado de nuevo con sus luces, lleno de gente, con su tapicería roja y ¡joder lo que daría por volver a verlo como estaba antes! Estoy seguro que muchos lo echan de menos como yo y se pondrán nostálgicos también.
Como pasaba en "Cinema Paradiso" el cine no es más que una metáfora del tiempo pasado, una añoranza de los buenos momentos de juventud y... ¡mierda, me estoy haciendo mayor!
Ninguno de los jóvenes con los que trabajo ahora, darían un euro por ir a ver una película que no tuviera efectos especiales, sonido estruendoso y lugares en la butaca para dejar la bebida y las chucherías. Así que presumo que mi antiguo cine, ese que aún visito en mis mejores sueños, sería un ruinoso negocio en el siglo XXI.
Para los que tienen también sus cementerios de cines ahí va un trozo de nostalgia