Tienes dolores de cabeza, humor extremadamente cambiante, poca concentración, menos tiempo libre, estómago malo, inapetencia por lo que te gusta, sensación de que eres gilipollas...
Si no quieres estar así: NO DIGAS A TODOS Y A TODO QUE SÍ.
NO, MIRA NO PUEDO HACERLO PORQUE YA ESTÁ BIEN DE TANTO DAR Y DE TANTO DAR.
Pues eso.
¿Serías capaz de empezar ahora mismo?
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miércoles
lunes
Tener amigos

Por fin llegamos al último "post" de "Diez cosas para ser feliz". He dejado para el final la de tener buenos amigos, personas en las que confiar cuando lo necesitas. Gente que sabe darte su opinión sin miedo si sabe que con ello te ayuda aunque no te guste lo que tenga que decirte. Cuando uno es pequeño la amistad no es más que compañerismo y jugar. En la adolescencia, los amigos son el grupo, son sentirse uno dentro de iguales con los que te identificas. En la madurez ya uno no tiene tantos amigos, son sólo unos pocos, pero son el mejor soporte para afrontar las dificultades de la vida.
Estar rodeado de aquellos a los que no necesitas explicar cómo te sientes, aquellos que te llaman cuando saben que estás vulnerable, que tienen una palabra de aliento.
Por eso, si hay algo que se llama felicidad, estoy seguro que tiene relación con la amistad. Anda, llamad a ese que os está esperando.
Foto Tiagoalmeida (flickr)
domingo
Estar tranquilo

Bueno, no descubro nada si digo que una de las mejores cosas que le pueden ocurrir a uno es tener un estado de ánimo sereno y tranquilo. Pero no ocasionalmente, sino como una forma habitual de ser. Siempre he envidiado a los que ante las dificultades se toman las cosas con paciencia y aceptando los avatares que te da la vida, intentando capearlos pero no por ello perdiendo la cabeza a cada momento.
Da la casualidad, o no, de que las pocas personas que conozco así son bastante longevas y no creáis que han tenido vidas fáciles, más bien lo contrario. Sin embargo, no han dejado que los problemas les superen por muy complicados que fueran.
Así que en mi novena recomendación para ser feliz os sugiero que estéis siempre tranquilos, yo por mi parte lo sigo intentando.
La foto es de jahstayla (flickr)
sábado
¡Educar qué gran cosa!

Si hace unos días hablaba de lo gratificante que es aprender, hoy quiero dedicar esta entrada al placer que se experimenta cuando se descubre que una persona encuentra interesante algo que explicas y lo hace suyo. Notas como hace mella y engancha, pero está en la obligación del que educa el enseñar a no ser vulnerable. La influencia del educador es tan grande que se corre el riesgo de olvidar el fin último de la educación que es hacer que un "barco navegue por sí mismo".
Hay un poema de Gabriel Celaya que resume a la perfección lo que significa ser maestro:
EDUCAR
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca,
hay que medir, pesar, equilibrar...
y poner todo en marcha.
Pero para eso
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que ese barco -ese niño-
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos
seguirá nuestra bandera enarbolada.
martes
Mirar el cielo nocturno

Otro de los placeres que me hacen feliz, aunque no puedo practicarlo tanto como me gustaría es el de observar el cielo nocturno. Muchos pensarán que esto que digo es una tontería, porque no hay nada más vulgar que sacar la cabeza por la ventana y ver el cielo. No me refiero a esas condiciones.
Hoy día es un gran lujo poder ver el cielo nocturno que veíamos cuando éramos pequeños, hace años que no recuerdo percibir la Vía Láctea tal y como si fuera un "espinazo" (Sagan dixit). Si uno sale de la ciudad, como mucho conseguirá ver unas decenas de objetos más de los que ve desde su casa, porque el privilegio del que disfrutaron nuestros abuelos lo hemos vendido a costa de iluminar nuestras ciudades como si fueran verbenas. Toda esa luz sale al exterior y convierte a la cúpula celeste en una especie de nubarrón grisáceo que impide matizar nada.
Sólo pido poder contemplar el cielo sin perturbaciones lumínicas, no me gustan los telescopios, prefiero el ojo que da más visión de conjunto.
Una última reflexión, toda esa luz que que nos tapa el cielo está afectando a muchos animales que necesitan oscuridad para sobrevivir y además es un dispendio energético.
Desgraciadamente, este placer, tiene muchas posibilidades de no hacerse realidad.
La foto pertenece a la web de astrored.com
lunes
Aprender algo

Esta es la entrada número cien y para ella he pensado que nada mejor que colocar entre las diez cosas para ser feliz, la de aprender algo. Todos hemos tenido la experiencia de que de repente, algo que no conocías o te parecía incomprensible se abre y sientes que por fin cobra sentido. Es mucho más placentera esta experiencia si un buen maestro o maestra consigue el milagro. Da igual la edad y formación del maestro, aprendemos de todos y todo el tiempo.
Recuerdo que una de las personas que más me ha influido es una profesora que educaba sin que te dieras cuenta que estabas aprendiendo, ocurría como si fuera algo no previsto, de repente terminaba la clase y sentías que ya no eras el mismo. Encima te hacía creer que eras tú el que lo habías logrado sin ayuda. Después he comprendido que lo que ella hacía es muy difícil, que no todo el mundo es capaz de enseñar así.
martes
Llegar a casa después de las vacaciones

Ya, ya sé que me vais a llamar aguafiestas, pero a mí me encanta llegar a "micasa" después de las vacaciones. A tu sitio, a tu rincón, al lugar que una semana después ya vuelves a odiar, pero que cuando abandonas por unos dias echas de menos de forma inesperada.
El sillón que se hunde en la posición que más te acomoda, el olor de las paredes que habitas, la luz a la que te acostumbraste... todo se echa de menos. Y no es que no disfrute viajando, pero he descubierto que lo que más me gusta de los viajes es la vuelta.
La foto es de Gushigueruela y la he conseguido en Flickr
miércoles
Ningún maltrato

Una de las cosas que me harían más feliz sería que nadie padeciera el maltrato.Ya no sólo hablo del que padecen muchas mujeres,bien física o psicológicamente.También hay que hablar del que sufren los hombres y,en especial,los niños.En definitiva,todos.Qué pasa por la mente de los maltratadores...Tales individuos no son sólo hombres,en ellos se encuentran muchas mujeres y,lo que es más penoso,muchos niños.Niños que maltratan a sus compañeros,a personas extrañas e incluso a sus padres.Niños que crecerán creyendo que lo que hacen es una cosa normal,niños que serán de adultos maltratadores de sus parejas...Niños que serán asesinos de sus parejas.Tengo muchísima suerte en la vida,tengo suerte de saber que lo que ellos hacen está mal,tengo suerte de no sufrir ningún maltrato.Me haría muy feliz que de lo que hablo ahora fuera sólo una mala pesadilla para los que lo sufren y no algo que va incluido en sus vidas,sin poder hacer nada para evitarlo.Todos los que estamos cerca podemos ayudar a que no siga.Desgraciadamente, mañana o pasado mañana escucharé en las noticias que hay una nueva víctima.
martes
Disfrutar en casa de una buena comida,buen vino y amigos.

Una delicia para mí y un placer es disfrutar de una buena comida en casa,rodeada de buenos amigos y regada con vino.
Me gusta que en casa se sienta todo el mundo bien,que no tengan prisa para irse y que cuando se les invite estén deseando decir que sí.Al menos, así es como yo se lo veo a mis amigos.
Yo me encargo de decorar la mesa,me gusta que cuando vengan traigan a sus hijos y ellos disfruten también.El trabajo lo repartimos y la comida o cena la hace mi pareja (por suerte para todos).No me gusta la cocina,así que soy feliz cuando me hacen la comida.Me gusta comer y él se encarga de hacerla,no sólo española, también árabe,turca...En fin,un verdadero placer.Cuando se junta todo:buena comida,buen vino y,lo más importante, buenos amigos con quien compartir,eres completamente feliz.Yo al menos lo soy.Por cierto, debemos organizar una pronto.Pero tenemos un amigo que está en Argentina de vacaciones y lo queremos esperar.No tardes,criaturilla...
No llevar reloj ni móvil encima durante un día.

No sé si alguna vez habeis podido comprobar lo que os digo.No llevar reloj ni móvil encima durante un día enterito.Durante muchos años he tenido que estar localizada por mi trabajo.El reloj y el móvil eran indispensables en mi vida diaria . El primero que tuve más bien era un "ladrillo móvil".Indescriptible cuando lo sacaba del bolso,pesaba como un maldito.
Durante años me ha estado sonando a cualquier hora del día o de la noche.Cualquier día de la semana,del mes o del año.Miraba el reloj para saber cuando terminaba mi "localización".
Esto es un hecho un poco fuera de lo común.Pero hay muchísimas personas que no viven sin llevar teléfono encima,como si de un apéndice más de nuestro cuerpo se tratara.Da igual que no les haya dado tiempo a tomar un desayuno tranquilo antes de salir a trabajar,deben comprobar que su móvil va con ellos a todos los lados,no vaya a coger un trauma (el móvil).Este invento está muy bien,sirve para muchas cosas y te puede salvar la vida en otras circunstancias. Pero todo debe usarse con moderación.No es bueno tanta "onda" pululando al lado de nuestra cabeza (cuando lo usamos) o de las zonas "íntimas" (cuando lo llevan en el bolsillo de los pantalones).Me pongo nerviosa cuando algunos se los dejan a sus propios hijos para que jueguen un ratito mientras se toman su cerveza. Luego miramos el reloj y salimos "pitando"porque ya no nos va a dar tiempo a hacer todo lo que nos habíamos programado ese día. Así,que cuando uno está de vacaciones,es bueno no llevar teléfono ni reloj.Comer cuando tienes hambre,dormir cuando estás cansado, sentarte y leer cuando quieres y no cuando lo tengas programado.Es un verdadero placer que nada te marque tu vida,aunque sólo sea por un día.Seguro que os gusta la prueba y la repetís más veces.Yo he bautizado ese día como el "día sin estrés".Es una gozada.Y si estás cerca del Mar,mucho mejor.
sábado
Diez cosas que hacer para ser feliz: Nadar en la playa a la luz de la luna (I)

Aquí va mi propuesta de diez cosas que pueden hacernos felices, la primera es bañarse en la playa a la luz de la luna. Se ve el mar plateado y negro, es totalmente distinto al baño diurno. Se transfigura y funde el agua del mar, la luz de la luna, el cielo estrellado, el sonido de las olas, la espuma blanca...
La foto es de Raúl Fernández de la playa de la Malvarrosa (fuente Flickr)
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