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jueves

Estudiar y trabajar

Hace unos días, en fb, leí un debate que estaban manteniendo unos amigos, sobre la tragedia que según alguno de ellos, era estudiar una carrera y no poder ejercerla porque el mercado laboral no puede absorber a tantos titulados universitarios. Me dio bastante que pensar lo que razonaba al respecto el único que no tenía título de los que debatían.Argumentaba que ese mantra que sostiene cierta parte de la sociedad de que hay que ir a la universidad para disfrutar de un muy buen trabajo y con buena remuneración es una falacia. Que no hay tarta para todos y que un país como el nuestro necesita muchos más técnicos medios cualificados que titulados superiores.
La cuestión es bastante interesante porque el modelo español de facultades en todas las grandes ciudades, carreras duplicadas, titulaciones con escaso o nulo arraigo en el sector productivo y masificación ha llegado a su fin. Ya no da más de sí. Simplemente no necesitamos este sistema. Merce más la pena invertir en tener una FP con verdaderos recursos que una universidad mastodóntica y con futuros graduados descontentos. El sistema actual es mucho más caro y además insostenible.
Algún ejemplo: en todas las provincias andaluzas se puede cursar Psicología. En la universidad de Cádiz desde hace sólo dos cursos. ¿Es necesario? En términos de demanda de alumnado es una carrera que tiene alta aceptación. Pero no es el único parámetro a tener en cuenta. El nivel de desempleo, subempleo y consiguiente frustración de los titulados es muy alto. España no necesita a tantos titulados en psicología. Si optamos por ofertar una universidad que desarrolle las cualidades intelectuales de los ciudadanos, el objetivo es loable. Pero si además observamos que ello supone recortar en educación básica o sanidad, a lo mejor no es tan buena idea.
La encrucijada es compleja y a lo peor vamos a llegar a una situación en la que la sociedad no costeará determinados estudios y sí otros dependiendo de lo que el mercado laboral demande en esos momentos. Triste asunto.



No estamos tan lejos de Finlandia ¿o sí?

A propósito del programa que sobre la educación emitió Salvados el domingo pasado he estado reflexionando acerca de lo que el modelo educativo finlandés podría exportar al nuestro. En un principio, los finlandeses ponen un filtro muy grande para los que quieren dedicarse al magisterio de forma que sólo los que tienen muy buenos expedientes acceden a esa formación. En nuestro país, la selección es posterior, es decir, dejamos que se formen en las universidades un número amplio de alumnos y se restringe la posibilidad de trabajo en la enseñanza pública sólo a los que superen las durísimas oposiciones. En Finlandia, el acceso al puesto público depende de las direcciones de los centros. Visto así, prefiero nuestro sistema.
En el país lapón, los niños comen en los comedores gratuitamente. En España sólo los de menor poder adquisitivo. El material escolar es también gratuito, en España, depende de la comunidad autónoma.
Las horas que pasan en clase son más o menos las mismas que nuestros alumnos.
No conozco las instalaciones de los centros finlandeses y sí las de muchos centros españoles y en este punto, a buen seguro tenemos grandes diferencias para peor.
Me quedo con los políticos finlandeses cuando deciden no hacer guerra con las leyes educativas. Como decía una maestra de allí, nosotros no notamos los cambios legislativos. Igualito que aquí.
Por lo que parece, las variables que más influyen en su éxito educativo son dos. El tiempo que los padres pueden pasar con sus hijos los primeros años de vida y el grado de consenso en la población finlandesa sobre la importancia de tener un buen sistema educativo, concretada en el reconocimiento social del educador  y en el uso eficiente de los recursos públicos dedicados a la educación.
Por lo demás, quizás no sea un buen método compararnos con un país que tiene una población tan reducida y con unas costumbres tan diferentes.
Si pienso en las familias, en los alumnos y los docentes españoles, me siento optimista acerca de nuestra mejoría. Si pienso en nuestros responsables políticos, mi pesimismo va en aumento.

Eres preciosa

A veces, mi trabajo tiene momentos sorprendentes como el que he vivido hoy. Tenemos un alumno nuevo este curso que tiene múltiples dificultades, entre las que una de las más significativas es la relación con sus compañeros. Más en concreto, con sus compañeras. Buscando llamar su atención, utiliza frecuentes insultos para dirigirse a ellas. Uno de los que más usa es ese de apelar a la mujer con el nombre del oficio más antiguo del mundo y que empieza por "p". Lógicamente, y aun a pesar de los problemas que este chico manifiesta, no se puede dejar pasar un comportamiento como este, por lo que intentamos corregirle y a la vez dar pautas a los alumnos para que pasen por alto sus apelativos. Por un lado, para no prestarle excesiva atención y por otro para que seamos los profesores los que corrijamos el problema.
Bien, visto que por ahora no estamos teniendo mucha suerte, decidí intentar una nueva estrategia. La de enseñarle al chaval una manera más adecuada de llamar la atención de sus compañeras. ¿Cómo? Pues diciéndoles un piropo que además empiece por "p", por ejemplo, preciosa. Así, se lo propuse y para que pudiera contrastar el efecto de tal palabra en las alumnas, llamé a una de ellas para que recibiera el cumplido. Le dije, "como tu compañero te dice cosas feas, hoy ha decidido decirte otra cosa a ver qué te parece".
La chica no miraba al alumno, por temor quizás, a oir lo que otras veces había tenido que escuchar. De pronto, mi alumno le mira a los ojos (cosa que no suele hacer) y le dice: "eres preciosa".
La chica se ruboriza y desarmada, lo mira y contesta: "gracias", con un hilo de voz.
A buen seguro, mi alumno hoy ha descubierto que es mucho más fácil llamar la atención con un halago que con un insulto. Y yo, he vuelto a comprobar, que con todos los años que llevo en esto, aún sé menos de lo que pensaba (que es bastante poco).

lunes

Otra más, Sr. Wert

A este paso casi mejor le dedico el blog al ministro de educación, pero es que este caballero cada día tiene una nueva. Ahora resulta que los estudios indican que la inversión en educación influye en la calidad de la misma, pero sólo hasta cierto punto, dando a entender de esta forma, que en España ya se ha invertido todo lo que se tenía que invertir y que echar más dinero a la "olla educativa" no serviría de mucho. Bueno, pues ya lo ha dicho. Ha quedado claro que el nivel inversor del estado en la educación ha tocado techo y si no estamos a la altura de países como Suecia o Finlandia no es por el dinero que se invierte de menos en relación con estos países.
Cualquiera que haya viajado un poco por algunas de las naciones con las que nos compara el insigne ministro, habrá podido comprobar que la inversión en educación de los españoles dista bastante siquiera de acercarse no ya sólo en lo referente a  las instalaciones, sino también a profesorado de apoyo, ratio, profesorado especialista, rigidez legislativa, estabilidad curricular, apoyo social, apoyo a las familias etc.
Porque no sólo hay que invertir en el sistema educativo, Sr. Wert, también es necesario que las familias sean ayudadas cuando tienen que tratar con hijos con dificultades. También hay que colaborar no cambiando las normas y los curricula cada vez que entra un partido nuevo. Hay que prestigiar la labor docente, no hacernos sospechosos de gandulear. Hay que promocionar la educación pública, no equipararla a los centros que separan a los niños por sexo (o de educación diferenciada, como eufemísticamente los llama).
Ya ve, las reglas del juego no pueden ser las mismas para todos, porque si quiere compararnos con Suecia o con Alemania, tendrá primero que admitir que catorce años de educación obligatoria hasta los dieciséis años como llevamos en España, no son comparables a los más de cuarenta que llevan en Suecia.
Ya sé, dentro de sus funciones está la de apretarnos las tuercas a los docentes, pero no la de intentar confundir a la población. Que después, las armas las carga el diablo, Sr Wert.
En la foto, un taller de orfebrería en un Instituto público sueco que pude visitar. También tenían un aula de cocina, polideportivos (varios), talleres de soldadura, laboratorios perfectamente equipados... y todo eso para educación secundaria obligatoria, solamente.


martes

La inutilidad de la repetición de curso

Llevo muchos años pensando lo mismo. La repetición de curso no es una medida que dé buenos resultados excepto en determinadas situaciones. Las administraciones lo saben, las estadísticas son tercas  y demuestran con datos que un alumno que no promocione en primaria tiene poquísimas posibilidades de sacarse el título de secundaria. No es lo único negativo. Hasta el momento, no he encontrado ningún niño que no haya sufrido esta medida como algo traumático y pernicioso para su autoestima. ¿Es la repetición una medida para obtener mejores resultados y educar más eficazmente o es sólo un castigo? A tenor de los resultados tiene más de punitivo que otra cosa. Quizás es que se piensa que se recompensa al alumno que no se ha esforzado dejándole pasar al siguiente curso. No hablo de la titulación que certifica unos conocimientos y la adquisición de unas determinadas competencias. ¿Qué más da en qué curso esté escolarizado el estudiante si a fin de cuentas el resultado va a seguir siendo negativo?
Mi postura es que si un alumno debe quedarse algún curso más en el centro sea al final de la etapa y en una modalidad diferente para probabilizar un mejor aprovechamiento. Que no sea repetir por repetir.
Si nada de esto os ha convencido os daré un último dato. En un Instituto como el mío con cerca de 900 alumnos, y tomando como tasa de repetición un 20% a una media de 6000 euros por alumno y curso. ¿Cuánto cuesta al año? Sí, más de un millón de euros al año. Multipliquen por los Institutos que hay en mi localidad, en Andalucía, en España.
Sorprendente ¿verdad? Es dinero casi tirado a la basura. Ustedes dirán.


sábado

Harto de estar en la picota


Sí, soy profesor y sí, soy funcionario.Cuando accedí, mis condiciones laborales no las exigí, son las que eran e incluso peores, porque han ido empeorando con el tiempo (recortes, congelaciones etc.) No trabajo 18 horas, sino 35 que son las que legalmente debo cumplir, y casi siempre me falta tiempo que completo quitándolo de mi descanso. No soy millonario, ni creo que mi sueldo sea superior a la media. En todo caso, yo no puedo negociarlo ni discutirlo, tengo que aceptarlo y punto.
Sí, sé que ahora no son buenos tiempos y que la situación económica nos obliga a ser solidarios con el resto de conciudadanos, lo acepto. E incluso lo comparto. Estoy dispuesto a intentar hacer cada vez mejor mi trabajo para estar a la altura de lo que mis alumnos y familias necesitan. Pero no acepto que para cambiar mis condiciones laborales se me insulte y se mienta sobre mi trabajo. Claro, es lo más fácil para el político, la demagogia siempre crea votos. Sra Aguirre, si tan buenas condiciones tienen sus funcionarios, injustas según se desprende de sus comentarios, en parte será porque usted lo ha decidido ya que lleva bastantes años gobernando la comunidad.
Desde luego el nivel intelectual de nuestros responsables es más que deficitario, en vez de hacer su trabajo y buscar soluciones, primero se coloca en la picota a un cabeza de turco y así, por arte de birlibirloque se consigue desviar la atención de lo que ocurre.
Por cierto, ¿ustedes recuerdan lo que cobraba la Sra de Cospedal?
La foto de la picota de Navalquejigo está tomada de la web de la asociación de vecinos Alana.

jueves

Lo que Madrid entiende por Educación

En unas pocas semanas, la Consejería de Educación de Madrid está realizando cambios muy sustanciales en la organización escolar, por su propia cuenta y riesgo y sin contar con nadie. Lo último ha sido suspender la hora de tutoría lectiva que cada tutor tenía semanalmente con sus alumnos. A lo mejor, algunos piensan que este es un tema poco trascendente, pero no es así. Los chicos de secundaria (adolescentes, recuerden) necesitan ser escuchados, necesitan que su referencia (el tutor), les conozca. ¿Y cómo va a poder esto ocurrir si se elimina la hora en la que podían hablar de otras cosas que no fueran curriculares?
Esta vez, creo que se han traspasado todas las líneas y el sentido común brilla por su ausencia.

domingo

MIR Educativo

No deja de sorprenderme la capacidad oportunista de los políticos para desviar la atención de lo que realmente es importante hacia lo que ellos quieren en cada momento. No es que hablar del acceso a la función pública docente no sea algo importante, sino que mira que han tenido tiempo para plantearse algo como esto en los últimos años, para venir a hacerlo en el último minuto de la legislatura.
Quitando esto, que se hable de cómo se accede a trabajar en algo tan importante como la educación de los ciudadanos de un país me parece realmente beneficioso para todos. Está claro que el sistema actual no satisface las necesidades de lo que los retos educativos demandan. Es excesivamente teórico y se centra muy poco en lo que realmente importa que es el como uno resuelve los numerosos problemas que en el aula se pueden plantear. Además prima demasiado la experiencia previa, por lo que los alumnos más brillantes de las facultades prefieren plantearse otras alternativas por encontrarse cerradas las puertas de la docencia ante interinos con algún tiempo de servicio.
Si ahora se va a primar la excelencia, la motivación y la capacidad de actuar en el día a día en las clases, bienvenido sea. En Inglaterra, este tipo de meritoriaje funciona muy bien y realmente prepara a los que quieren ser maestros.

martes

Educación diferenciada


Así es como llaman ahora a lo de "los niños con los niños y las niñas con las niñas". ¿Puede haber alguien que de verdad crea que tener a los chavales en un entorno totalmente antinatural es mejor para la educación de las personas? He leído muchos de los argumentos que los defensores de esta modalidad educativa usan para convencernos de las bondades del sistema y el que más me inquieta es ese que dice que así los chicos y las chicas están más centrados en los contenidos académicos y no "se distraen". O sea que ahora a interaccionar con personas del otro sexo se le llama distraerse y no centrarse en lo importante. ¿Queremos entonces chicos y chicas que sepan perfectamente hacer integrales pero que tengan miedo a relacionarse con los de otro sexo? ¿Es eso una mejor educación?
Claro que es peor aún cuando se dice que cada sexo necesita una educación distinta. Claro, los chicos van a dedicarse a cosas importantes y las chicas mejor que se dediquen a aprender las cosas de la casa y dejen a los niños centrarse en ser los líderes del futuro. Las niñas serán las mujeres de esos líderes (modo irónico).
Y tampoco me trago lo de que los resultados académicos sean mejores. Más bien habría que ver cómo comparamos las cosas porque seguro que los niveles socioeconómicos de los alumnos con educación diferenciada no son los mismos que los alumnos de centros públicos, por ejemplo.
En todo caso, los que quieran que sus hijos tengan esa educación, pues muy bien, pero que no lo tengamos que pagar todos con los impuestos. No creo que sea algo a sufragar por la sociedad.
Lo que dicen los defensores de la educación diferenciada.

lunes

La imagen de los adolescentes

El otro día estuve en una conferencia que dio un experto en adolescencia y entre muchas otras conclusiones nos comentó algunos estudios que dicen que cada vez que sale alguna noticia en las que los adolescentes son protagonistas suele estar asociada con uno de los siguientes temas; violencia, robo, abuso de drogas , acoso... En suma, que asociamos esta etapa de la vida con problemas, con discusiones, con malestar etc. Así, no es extraño que los padres de chavales cercanos a estas edades se acongojen cuando van viendo comportamientos diferentes a los que tenían cuando eran niños.
Como muestra de lo que comento este experto enseñó portadas de libros dedicadas a padres de bebés y a padres de adolescentes, juzquen ustedes mismos.





¿A que apetece vivir con un adolescente?

miércoles

La Universidad en el punto de mira


¿Es sensato que prácticamente todas las provincias españolas tengan Universidad?¿Cuánto cuesta esto y hasta cuándo podremos sostenerlo?
¿Es sensato que un país como el nuestro produzca tantos titulados con aspiraciones de trabajar en lo que han estudiado? Porque yo no estoy en contra de que la ciudadanía tenga un alto nivel cultural, pero si esto supone que por ejemplo, todos los que se forman para periodistas o psicólogos van a querer trabajar en ello, vamos a tener un alto índice de personas cabreadas.
Voy a poneros un ejemplo palmario, hace unos pocos años empezó a impartirse la titulación de Criminología. Esta carrera tiene sentido para los que son policías y quieren avanzar en su carrera profesional, rápidamente un montón de facultades de todo el país empezaron a ofertarla para cazar al estudiante. Mensaje enviado a la población: si tantas universidades ofertan esta titulación será porque el mercado lo demanda... y ¿de qué va a trabajar un recién graduado en Criminología? Pues multipliquen este ejemplo por unas cuantas decenas de carreras que están infladas y con pocas perspectivas de ofrecer salidas laborales a sus alumnos.
Repito la pregunta ¿hasta cuándo podremos sostener esta situación?

A vueltas con el PISA



Otra vez tenemos los datos del informe Pisa y otra vez los resultados son interpretables en función de quien los lea. Lo que es indiscutible es que hay un resultado demoledor, el de los alumnos repetidores. Informe tras informe se observa que lo que lastra los datos de España son las capacidades de nuestros alumnos que han repetido algún curso. ¿No va siendo hora de plantearse un cambio? Hace unos años cundió el rumor infundado de que con las nuevas leyes educativas los alumnos pasaban de curso por la cara y eso no era verdad. Consecuencia: los alumnos podrían repetir todos los cursos de secundaria desde entonces. En el centro en el que trabajo los datos nos dicen lo siguiente: cualquier alumno que repita en primaria, tiene un altísimo porcentaje de probabilidades de irse sin el título al acabar la secundaria y si es repetidor de secundaria más o menos lo mismo.
Yo no digo que no haya que hacer nada con los alumnos que suspenden, pero si algo está claro es que la repetición no es la respuesta.


jueves

Chasco

El que yo me he llevado al intentar replicar el efecto Forer con mis alumnos de tercero (15-16 años). Para los que no tengáis ganas de consultar en la wiki os cuento exactamente lo que me ha pasado. Les he dicho que sin que ellos lo supieran he analizado las personalidades de todos a través de su letra en un cuestionario que rellenaron el primer día de clase. Les comento que deben separarse para que nadie pueda ver el informe que he redactado de cada uno porque se reflejan cosas muy privadas y que estoy muy interesado en saber si he acertado en mis afirmaciones acerca de su carácter. Les pido pues que escriban de 1 a 5 la coincidencia con su rasgos siendo 5 la máxima coincidencia.
Después de darles diez minutos para que lo lean y reflexionen, recojo los informes y veo que todos, menos tres personas, han valorado mis afirmaciones con lo máximo. Empiezo a leer en voz alta cada uno de los informes y de esa forma ven que todos eran iguales y que lo único que cambiaba era el orden de las frases. ¿Cómo podía ser? decían con sus miradas, nos has engañado, nos sentimos defraudados. Este tipo de sensaciones eran las que se mascaban en el ambiente. Yo esperaba risas, bromas y como mucho algún comentario sarcástico, nunca ese sentimiento de "confíabamos en ti y nos has dejado tirados".
Mi objetivo al planificar esta actividad era culminar una serie de clases que habíamos dedicado al pensamiento crítico y quería enseñarles así lo fácil que les resulta a los adivinadores, videntes, etc, quedarse con la gente usando frases neutras del tipo "eres una persona razonablemente feliz pero inexplicablemente, en ocasiones, te pones triste". Lo que no podía imaginar es que me saliera tan bien, tanto como para que se sintieran "estafados".

martes

La ley del menor


Desgraciadamente tiene que ocurrir algo como lo sucedido en Seseña para que todos nos volvamos a mirar a los políticos para preocuparnos de porqué pasan estas cosas y exigirles medidas.
Conozco un poco del asunto pues he visto como algunos de mis alumnos han ido terminando en un centro de reforma por pequeños delitos. Cuando hay un crimen de este tipo lo primero que se nos ocurre es que el autor o autora no vaya a la cárcel o incluso pague sólo unos pocos años de su vida por lo hecho es injusto. Yo no discuto esto. No me interesa lo que es justo o no en este debate, sencillamente porque lo que de verdad me interesa es saber qué podemos hacer para que este tipo de barbaries nunca sucedan.
Algunos datos que sirven para reflexionar:
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de reforma tenían carencias familiares afectivas y/o económicas.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores tenían graves problemas de convivencia que nunca fueron abordados desde una perspectiva multifactorial que incluyera al centro, al alumno y por supuesto a su familia.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores tenían graves carencias educativas, la mayoría apenas sabía leer y escribir funcionalmente.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores habían oído de algún adulto (normalmente un profesor o profesora) la siguiente frase: "tú vas a acabar muy mal".
-Las familias de todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores dijeron alguna vez: "no sé qué hacer con este chico/a". Familias que en su mayoría habían mirado para otro lado cuando se les advertía de que sus hijos/as necesitaban que alguien les marcara los límites.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores tenían una autoestima desastrosa y encontraban que apartarse de las normas les hacía sentirse importantes y obtenían una atención que nunca antes consiguieron por hacer lo correcto.

Podría seguir, pero creo que es suficiente para ilustrar que este debate no es ni tan simple ni tan sencillo como meter en la cárcel a niños de catorce años.
La foto es de Claudius Plober (Flickr)

sábado

El cincuenta por ciento


Noticia de hace unos días: " El cincuenta por ciento de los alumnos de 3º y 4º de Eso ha repetido algún curso". Cualquiera que lea este titular llegará fácilmente a estas dos conclusiones, la primera que el sistema educativo actual tiene males de fondo que necesitan cirugía urgente y radical. La segunda, que una medida en principio drástica, aplicada de forma generalizada pierde su sentido.
Los docentes, las familias y los alumnos nos hemos acostumbrado demasiado pronto a que los alumnos puedan repetir y que eso sea considerado como normal. Hacer que una persona deje de estar con el grupo de personas con el que se ha ido criando, que se le obligue a permanecer un año más en el sistema y lo peor, que ello casi no sirva para nada dice bien a las claras lo errados que vamos en este asunto.
Sería deseable que se publicara el porcentaje de éxito de las repeticiones, medido en el número de alumnos repetidores que promocionan sin asignaturas pendientes. Manejamos datos que nos dicen que casi el 90 % de estos alumnos vuelven a suspender.
Si la medida no funciona, ¿por qué llevarla a cabo? dejemos simplemente que pasen de curso y reforcemos el aprendizaje de los alumnos en el que por edad le corresponde, si tiene que estar un año más que sea al final de la etapa. Sospecho que los resultados serían mucho mejores.

viernes

Flema británica

Hace unos días, por motivos de trabajo viajé con otros compañeros a Inglaterra, cerca de Gales.
Unas compañeras de un colegio de educación especial visitaron a colegas de otro centro de educación especial inglés con el que pretenden establecer lazos y futuras colaboraciones.
Después de las lógicas presentaciones, pasaron a una clase para ver cómo trabajan y observar los métodos de enseñanza. Al cruzar la puerta y antes de que pudieran decir nada, uno de los niños se tira un pedo de considerables dimensiones. Imaginad la situación, dos profesoras españolas, acabadas de llegar, la profesora inglesa intentando dar la mejor impresión posible, y el pedo del niño. Tras un pequeño silencio y con la mayor de las flemas posible dice la profesora inglesa:
¡Welcome to England! y continuaron la visita.
No me digáis que no es tener arte.

martes

Un buen maestro


Yo me considero maestro, más que profesor, algún día contaré porqué. Resulta que para algunos políticos de este país, un buen maestro es el que tiene autoridad (como si eso se pudiera dar por decreto). Es además autoridad pública y seguro que cuando un chaval o padre se excede con uno, se lo pensará dos veces, porque somos autoridad pública. ¡Ja!
Así que el buen maestro llegará a su clase, se subirá en su tarima, los alumnos le saludarán de pie diciéndole: buenos días tenga usted, don Federico.
Nadie discutirá nada, sólo se oirá y se hará lo que diga Don Federico y así los alumnos jamás pensarán por sí mismos ni sabrán enfrentarse a una sociedad en la que lo que se valora es saber trabajar en grupo, saber cuestionarse las cosas, ser imaginativos etc.
Qué distinto esto a lo que me pasa a mí todos los días. Llego a mi clase y me dicen: ¿maestro, cómo estás? ¿has tenido un buen día? Cuando tengo que castigarles o reprenderles debo explicarles los motivos y convencerles de su error... o darme cuenta de que me he equivocado.
Si les digo que algo es de una forma sólo porque yo lo digo, normalmente lo ponen en duda hasta que no se lo demuestre, o incluso puede que lo busquen en la red para contradecirme.
Me cuesta también convencerles de que se sienten todo el tiempo y a veces, soy yo el que les deja que se levanten para estirar las piernas. Ni yo mismo aguanto tres horas sentado.
Me gusta sacarlos a la calle para dar la clase fuera si el asunto es propicio. Nada mejor que aprender en los contextos naturales.
A veces me chillan o me faltan al respeto. Yo en vez de sentirme humillado y ofendido, considero esta situación una oportunidad para educarles y mostrarles cómo se puede controlar uno mismo la ira y cómo manifestar el desacuerdo sin pasar por encima del otro.
Puede que no tenga autoridad, puede que mis alumnos no me respeten. Puede que esté muy equivocado.
Pero me gusta que me saluden por la calle si voy paseando. Que vengan a verme cuando ya no están en el centro para que les aconseje sobre algo. Que se preocupen si me ven triste o que quieran saber qué música me gusta o a qué equipo de fútbol sigo.
Seguramente, si me pusieran una tarima, me caería de ella porque soy muy despistado y a los dos minutos me olvidaría de que existe. Si me hablaran de usted me sentiría extraño y si se levantaran cuando llego a clase pensaría que había un incendio o algo peor.
No, definitivamente no creo que los maestros necesitemos investirnos de autoridad por decreto. Creo que tenemos que estar dando las gracias a la sociedad por permitirnos hacer uno de los trabajos más bonitos del mundo. Creo que debemos intentar hacerlo siempre mejor para poder llegar al alma de ese alumno que piensa que la cultura no va con él.
Pocos lo dicen, pero uno de los problemas de la educación es que los docentes somos un gremio demasiado corporativista que echa de menos épocas afortunadamente desfasadas.
En la foto, mi abuelo Miguel que fue también maestro.

lunes

La educación marca

Este curso ha sido un muy buen curso para mí. Me siento satisfecho con el trabajo que como grupo hemos hecho en nuestro instituto. Pero no nos conformamos, queremos mucho más. Trabajamos en un entorno muy complejo, con familias llenas de problemas, sin embargo, nuestro esfuerzo es por ellos, por nuestros alumnos.
Hace unos días fue la graduación de los mayores y pude ver la cara de mis compañeros rebosante de felicidad, viendo como chavales que hace unos años les daban dolores de cabeza y muchos sinsabores, hoy nos hacían sentir orgullosos.
Por el camino han quedado algunos y desde luego lucharemos para que nadie quede, pero los momentos del otro día no se me van a olvidar nunca, las bromas, las complicidades y el cariño mutuo. Porque nuestros alumnos no tienen la culpa de haber nacido en un barrio marginal y en una sociedad que les ignora. Ese círculo vicioso debe romperse y cada año lo abrimos más y más.
Por eso digo que la educación marca, pero sobre todo a los que educamos.

jueves

Indomeñable (indomable)

Antes que nada tengo una deuda con mi amigo Carleso por darme a conocer esta palabrita que me viene como anillo al dedo para lo que os voy a contar. El otro día una profesora bajó a mi despacho para quejarse de un alumno que había montado una zapatiesta en la clase y que le había roto un examen delante de ella y sus compañeros después de haberlo dejado en blanco. No me alteré mucho, por la jefatura de estudios se suelen ver cosas mucho peores. Me siento delante del chaval que no tendrá más de 15 años y le ofrezco el siguiente arreglo: "tres tardes en la biblioteca del centro y petición de disculpas a la profesora". No hay problema en lo de las tardes, pero "nanay" a lo de las disculpas. Pero vamos a ver, le digo, ¿tú no estás de acuerdo en que tu comportamiento ha sido incorrecto? Sí, pero no pienso pedirle disculpas. Pero yo no te pido que lo hagas públicamente, basta con que le digas que te equivocaste y ya está. Pues no. Es que me obligas a dejarte en casa tres días. Pues vale.
Ni su padre, ni su madre le convencieron. Estuvo tres días expulsado.
A la vuelta, hablo con él y le digo, bueno, qué, ¿estás arrepentido? no, me dice, pero si quieres le pido perdón ahora.
Aclaro que a este alumno no le gusta estar expulsado, como se podría deducir, simplemente no quería que nadie dirigiera su comportamiento.
El ser humano es sorprendente.

domingo

Niños de la calle

Coincidiendo con la semana cultural en mi Instituto organizamos una Gymkana en la que cada clase pasa por diferentes pruebas hasta completar todas. Este curso la hemos dedicado al barrio por lo que se nos ocurrió un juego que podría resultar divertido y a la vez nos detectaría a los chavales más observadores. Les presentábamos diez fotos con ángulos imposibles, o de esquinas muy pequeñas o grafittis, en fin bastante difícil de identificar a no ser que seas muy vivo.
Aquí tenéis algunas de ellas.




El caso es que como era de esperar, a los alumnos les costaba bastante trabajo adivinar los lugares en los que se habían tomado las fotos. Le toca el turno a uno de los grupos con niños más problemáticos, nos miramos los profesores y pensamos, estos no aciertan ni una. ¡Ja! Una de las chicas que más problemas de convivencia nos está dando, empieza a identificar una por una todas las imágenes, esto está en la plaza, esta pintada es del campo de fútbol, este azulejo es de una panadería y así. Nos dejó planchados.
Al final estaba claro que si estás todo el día en la calle, manejas los detalles y conoces tu entorno, como nadie. No será una estudiante muy brillante, pero cultura de la calle tiene toda la del mundo.