jueves

Código de barras.


Vengo de la calle. De un establecimiento donde voy mucho. Lleno de gente siempre. Donde me conocen de ir por allí. He hecho una pequeña compra y cuando voy a salir me pita la alarma... ¿Qué sucede? Miro alrededor por si alguien ha salido una milésima de segundo antes que yo. O si hay algún futuro comprador cerca con ropa que se va a probar y con las alarmas todavía puestas...Nada. Lo único que veo son un montón de caras mirándome. Tres dependientas cercas. Una de ellas se viene para mí. Es la que me ha cobrado unos minutos antes. Me quedo a cuadros mirándola. Con la mirada le estoy diciendo que no he robado nada. Tampoco hace falta que se lo diga ni con la mirada ni con palabras. No se me ocurriría en la vida. Me abre la bolsa y coge una correa que le he comprado a mi hija. El artilugio que llevan puesto las prendas, eso llamado alarma, no está. Se lo ha quitado ella cuando me ha cobrado. Y va y me dice, señalando una etiqueta que lleva la correa y que posee un código de barras: "si te quedas con la correa, córtale la etiqueta a la misma porque si vienes con ella puesta te va a pitar..."¿Qué? No puede ser...Cuando me devolvió la bolsa sólo atiné a decir: "qué corte, hija." Y ella no pudo más que disculparse. Pero recordé otra vez en un centro comercial grande que la cajera se lo decía a una señora, que le cortara al chaquetón del niño la etiqueta que lleva cosida en el interior. Una que es larguísima. Que tiene código de barras. Que no sé para qué porras sirve. Que cuando lo llevas en las bragas lo quitas porque te pueden hacer una llaga en el culo. Menos mal que me da por cortar esas, porque estaría pitando cada vez que entro en la tienda...Madre mía. Así que ya sabéis. Si os vais a quedar con la prenda, quitad la etiqueta de cartón que lleva el precio y la de dentro. Si no quereis ser el punto de atención de todas las miradas. Menos mal que hoy yo conté hasta 10. En otra ocasión hubiera puesto el grito en el cielo. Voy a mirarme detrás del cuello para ver si yo también llevo uno. Así me quito de problemas.
Foto del Flickr. Autor: (R)ominitä

miércoles

Heidi Litschauer


La semana pasada tuve la suerte de hacer de traductor en un curso que impartió la violonchelista que da nombre a esta entrada. Mis primeras noticias sobre ella las tuve cuando el profesor que la invitaba aquí en España me habló de ella, comentó que era una gran pedagoga y concertista mundial. Casi con miedo, le propuso venir a dar clases a alumnos principiantes, cobrando una miseria y alojándola en su casa. Lo normal es que se hubiera negado, primero porque es catedrática del Mozarteum de Salzburgo y chelista de fama mundial, segundo porque ella sólo da clases a músicos formados y tercero porque en las condiciones propuestas no vendría nadie de segunda o tercera fila así que imaginen alguien de su prestigio. Pero dijo que sí, no hay problemas. El profesor que hacía la oferta no se lo podía creer. Pidió ayuda a padres de alumnos para traducir las clases y yo no dudé un momento, con lo que me gusta la música, seguro que me lo paso pipa. Y no me equivoqué.
Lo primero que esperaba en sus clases era una señora madura, con la cara estirada y con el ceño fruncido a cada error de sus alumnos, pero... otra vez estaba errado. Daba igual si el alumno tenía ocho o catorce años, invariablemente después de oír la pieza que había preparado decía: ¡Superb!
Pensé: vaya, aquí nos vamos a divertir. ¡Y de qué forma!
Cada clase fue un placer, sacaba su violonchelo y ejemplificaba tocando con el alumno, corregía las posiciones, hacía juegos, cantaba, bailaba... Yo no podía creer que una catedrática y chelista que ha tocado con grandes orquestas fuera capaz de ponerse a la altura de un niño titubeante y diera lo máximo por ilusionarlo. No le importaba que entraran de oyentes otros estudiantes, que muchos padres de niños escucharan las lecciones, en fin, algo fuera de serie.

martes

Padre maltratador.


Estos días se está hablando del caso de Sonia Jiménez. Lo que le está ocurriendo a esta chica es para volverse loca...
En marzo del 2004 su padre atropelló hasta matar a su madre, Encarnación Rubio. Ella trabajaba de barrendera. Fue en un pueblo de Granada. Me impactaron las imágenes. Pues ella y sus abuelos se estaban enterando en ese momento. En plena calle llena de policías. A veces pienso que eso no es justo. Que tú debes enterarte de cosas sin que las televisiones hagan un espectáculo...El padre de Sonia estaba enfermo de esclerosis múltiple. Se le veía con muletas por el juzgado. Murió en el verano del 2006 en la cárcel. Ahora, los bancos, le piden a Sonia que liquide las deudas de su padre. Ha tenido que pedir un crédito. Debe pagar 11.000 euros de el coche con el que su padre mató a su madre. Otros 12.000 euros de indemnización a un valiente de 86 años que intentaba evitar que el desgraciado del padre de Sonia siguiera atropellando a su madre. El también fue atropellado...
Esta chica, la he visto en la televisión. Su cara refleja la tristeza y resignación ante la vida que le ha tocado vivir. Un año antes de lo de su madre, su hermano y la novia del mismo fallecieron en un accidente de tráfico. Hace dos años un vecino apuñaló hasta la muerte a su abuela. Y ahora esto. Dice que ella ha pagado de corazón lo del abuelito de 86 años que defendió a su madre. Pero que el resto le parece injusto...Que ella es una víctima.
Ahora me entero que la Fiscalía especializada en violencia sobre la mujer hará comprobaciones necesarias y si es necesario se le prestará ayuda a esta chica como víctima indirecta de la violencia machista. Como si hiciera falta comprobar eso...

lunes

"Dolores del alma"


Hace ya bastante tiempo que la psicología clínica descubrió que no podemos controlar nuestros pensamientos, especialmente los que nos perturban y nos hacen sentir mal.
Es curioso cómo aprendemos desde pequeños a huir de los pensamientos dolorosos, intentamos evitarlos y enfrascados en esa lucha podemos quedarnos atascados y sin salida.
Nuestra cultura nos enseña que todo lo que nos hace sufrir debe desaparecer, olvidando que la moneda que pagamos por vivir es el sufrimiento. Pero hay una buena noticia, aún así podemos seguir con nuestras vidas y llegar al puerto en el que queramos atracar, y esa es la gran lección, no evites los sentimientos dolorosos porque será imposible (lo mismo que es imposible no pensar en un limón cuando alguien te lo dice ¿verdad?) pero tampoco dejes de lado tus metas en la vida. Ambas cosas no son incompatibles.
Desgraciadamente, muchas personas dejan sus valores para intentar evitar los sentimientos que les están haciendo tener dolor y no sólo no lo consiguen sino que además el sufrimiento se hace dueño de sus vidas y termina por anularlas.
Y he aquí lo que yo creo es la lección más importante que podemos dar a nuestros hijos: la vida es también sufrir, pasarlo mal, sentirse desgraciado pero no debemos dejar que cuando nos encontremos así las cosas que queremos hacer en la vida como ser buenos padres, parejas o desempeñar nuestras profesiones pasen a un segundo plano e incluso se difuminen.
Hay un pequeño ejercicio muy trágico lo reconozco, pero muy efectivo para saber sis hemos caído ya o no en esa espiral. Se llama "el epitafio". Hay que pensar en que dirían de nosotros la gente que nos importa si nos muriésemos ahora mismo. Dirían ¿qué suerte he tenido de conocerlo? ¿Ha sido un gran compañero? ¿No he podido tener mejor padre?
O pensarían: "Lo intentó, pero sus problemas no le dejaron ser mejor padre". "Sufría tanto que no tenía fuerzas para nada más". "Nunca lo llegamos a conocer del todo, estaba absorto en sus problemas"
Piénsenlo.
Foto Memo Vázquez.

sábado

"Ghana Una Sonrisa"


Gratamente me ha sorprendido un joven este domingo. Leo el suplemento de un periódico dominical y ahí aparece. En una de sus páginas. Se le ve feliz. No me suena nada su nombre: Luis Barguñó. Sólo tiene 22 años. En una pequeña entrevista que le hacen le preguntan que siendo tan joven es tan solidario...La pregunta es un poco tonta, la verdad. El contesta que hará un par de años él y su novia viajaron a Ghana. A visitar un orfanato con dinero recaudado en el colegio en el que enseña su madre.
El estudia Matemáticas e Ingeniería Informática. Carreras que ha dejado aparcadas un poco por los proyectos que tiene en Ghana. Le han puesto de nombre a dicha asociación "Ghana Una Sonrisa". Dicen que hay 96 niños que diariamente comen gracias a esto.
Le preguntan que qué saca de todo esto, dice que está aprendiendo un montón.
Gestiona la ONG que arriba nombro. Que presta ayuda a niños en orfanatos del país africano.
Y yo no paro de alegrarme de que existan personas así. Y si es alguien jóven me llena de satisfacción. No todos los jóvenes se "tocan las pelotas"...¿no?
Ellos también tienen un blog. Para que os paséis si os apetece.
Foto del Flickr.Autor: Ladron de Visiones.

viernes

Australia


En Europa, Australia es una gran desconocida. Este inmenso país, casi un continente, pasa desapercibido. Raras veces encontramos noticias de él en los periódicos o telediarios. Si nos preguntaran quién es el presidente de esta nación, a buen seguro tendríamos que recurrir a "San Google". Pero es que Australia es por decirlo de alguna manera, peculiar. Fue la cárcel de Gran Bretaña, aunque recordarle esto a los australianos descendientes de los presos allí recluidos no es un gesto que nos hiciera muy popular en la isla. Tiene una fauna extrañísima, con pulpos supervenenosos, cocodrilos de agua salada que acaban cada año con decenas de vidas, tiburones impresionantes y las temibles medusas que tan sólo rozándote te llevarían a una agonía insufrible.
El centro de Australia es un inmenso desierto que hace que atravesarlo se convierta en una aventura de dramáticas consecuencias.
Y los australianos también son bastante pintorescos, ellos mismos presumen de esto. Una vez un presidente del gobierno fue tragado por una ola mientras paseaba por la playa y nunca más se supo de él. Yo nunca he estado en las antípodas, me gustaría ,la verdad, conocerla. Hay ciudades como Melbourne o Canberra que presumen de tener los jardines urbanos más bellos que se conocen.
Pero hoy Australia ha sido noticia porque resulta que el gobierno ha pedido perdón después de cien años a los aborígenes. Fueron tratados como animales, quedan muy pocos y la crueldad que los colonos británicos tuvieron con ellos no tiene parangón. Desde 1900 a 1970, más de cien mil niños fueron apartados de sus familias para ser "educados" y "civilizados" por blancos e instituciones de caridad... y nadie hasta ahora les había pedido disculpas. Han tenido que pasar más de cien años para ello. Me supongo lo que estarán pensando los desagraviados, yo tengo claro qué les respondería: ¡métanse sus disculpas por la bolsa marsupial!
Por cierto, casi toda la información que os he contado la saqué de un libro de Bill Bryson en el que relata de manera muy amena un viaje por Australia, su título, como no podía ser de otra forma: "En las antípodas" .
La foto de Flickr es de John White y muestra el cometa Mc Naughts en Australia, bonita ¿verdad?

jueves

Frases.


Hay frases que cuando las escuchas un cúmulo de cosas pasan por tu cabeza. Una de esas cosas es preguntarte a ti mismo si tú harías dicha frase. O si, de ser dirigida a ti en vez de a otra persona, responderías o no...
Os pongo en situación antes de formular una de esas frases célebres. Frase de la que he sido testigo, que no destinataria. Un día cualquiera, una madre que corretea detrás de su hijo. Dicho hijo, como niño que es, ha hecho una trastada. Hasta ahí todo bien. Ahora viene la frase dicha por la madre que corretea detrás de su hijo que no quiere que le pille: "Ven pa cá que te via da una que te vanterá". Traduzco para los que no son de aquí: "Ven aquí que te voy a dar una bofetada que te vas a enterar".
Si yo fuera su hijo, no iba ni a tiros. Porque mi madre ya me está avisando que me va a dar por lo menos una colleja. Eso, por lo menos. Si es que me paro cuando dice la frase, claro. Depende del número de segundos que yo siga correteando y ella igual, la colleja se va a convertir en ristra de collejas... Al niño le entra la risa floja y la mira con cara de pillo. Como diciendo: "Ya tienes que entrenar más para cogerme, jejejeje." Se da cuenta, el niño, que mientras más corre, a la madre se le hincha más la vena del cuello y eso puede significar un buen castigo.
Pero la madre, debe estar muy nerviosa porque si se parara a pensar en lo que dice no lo diría. Si tú le quieres dar un escarmiento a tu hijo, lo primero no se pega. Y si encima avisas de que vas a pegar, el chiquillo no va a parar. Demostrado. Párate a pensar, hija mía.
Así que dicha frase se hace célebre, porque será célebre la colleja que se lleve el chiquillo en cuestión. Ay, qué dolor...
Foto del Flickr. Autor:marencalma.