lunes

Terremotos en Israel ...posibles causas.


No, no me puedo creer a veces las noticias que leo. Por ese motivo debo leerlas más de una vez. Aún así no me las creo, de verdad.
Leo que un diputado del partido religioso sefardí, Shas Shlomo Benizri, responsabiliza a los homosexuales de los recientes terremotos en Israel. Sí, como estáis leyendo.
"La actividad homosexual practicada en el país" es la causa de los recientes seísmos que se han sentido en Israel recientemente. Esto lo ha dicho en una sesión especial en el Parlamento.
El legislador del partido ultra-ortodoxo responsabilizó al Parlamento de dar legitimidad a la sodomía, razón por la que hay seísmos.
Manifestó también que el gobierno no debería reforzar los edificios sino por contra no aprobar legislaciones que alienten a los homosexuales y otras "perversiones como la de permitir que parejas lesbianas puedan adoptar niños"...
La Asociación de Homosexuales y Lesbianas de Israel condenó los comentarios.
Os dejo la noticia íntegra para que la leáis un par de veces o tres para creerlo.
La foto que ilustra es de ukmcbo (Flickr)

domingo

LLegó la primavera

Aunque oficialmente la primavera astronómica aún no ha llegado, climatológicamente los del sur hace días que nos sentimos como las amapolas de la foto de cabecera, por cierto de Zé Eduardo, magnífica. Así que estos son los colores que nos van a acompañar hasta el verano.
Para amenizar la entrada una canción que alegre nuestras almas.

sábado

Cajeros automáticos(primera parte)


No sé si sólo me ocurre a mí o hay alguien por ahí que sienta lo mismo. Tengo miedo a los cajeros automáticos. No a que me hagan algo a mí, claro. Que hay que estar loca para pensar eso. Mi miedo es a que se queden con mi tarjeta. O a que yo pida 20 euros y no me dé nada o me dé la mitad. Cuando saco dinero del cajero suelo tener mis manías. Una de ellas es ir al cajero en el horario en que el banco esté abierto. Así, si se traga la tarjeta, no tengo más que entrar y un señor o señora con cara de apio me la devuelve. O si ese artefacto cuadrado me quiere estafar, entro y lo mismo. El "caradeapio" me sacará del apuro.
Pero a ver cómo hago yo un domingo por la tarde cuando me suceda algo así. A quién porras le pido que me devuelva la tarjeta que dicho aparato ha devorado. A quién me llevo de testigo para que vea que he tecleado que me diera 20 euros y me ha dado sólo 10. Porque, la verdad, de las máquinas no me fío mucho. No tienen corazón y por eso les importa un cuerno que yo me desespere allí mismo. ¿Qué haría? Me pondría a mirar a la cámara que hay para vigilar, lo haría con cara de gilipollas y con señas le explicaría que mi tarjeta ha sido devorada. Que la muy "tunanta"me ha "birlado"dinero. ¿Y si dicha cámara está compinchada con el cajero y van a medias? Ay, Agata, qué imaginación que tienes. Creo que sí que estoy loca. Pero por si acaso, sacaré dinero del cajero cuando el banco esté abierto. Que la vida está muy mala y ya no se puede fiar una de nadie ni de nada...
Foto del flickr. Autor: roberto.saralegui

Videntes y sus trucos

Hace algunos años, en mis clases de psicología hicimos un experimento. Les pedí a los alumnos que vieran un vídeo de una vidente local haciendo su trabajo. Contestaba a las llamadas de inocentes clientes que estaban aquejados de algún mal, salud, amores, dinero...
Casi todos los alumnos se quedaron impresionados por el buen hacer de la vidente que a priori, parecía adivinar muchas cosas. Los que llamaban quedaban igualmente impresionados y a buen seguro, repetirían en el futuro. Nuestra vidente en cuestión, goza de cierto prestigio por sus vaticinios y tiene bastantes llamadas.
Al día siguiente, dediqué la clase a explicar algunos de los trucos que usaba nuestra maga para adivinar y les di una hoja con un registro en el que debían anotar los ardides que advirtieran. Lógicamente, la reacción del alumnado fue de decepción, vieron como de adivinación, nada. Supongo que estaréis ávidos por conocer los trucos... os digo sólo un par de ellos. Si le preguntas por la salud, muchos dicen que te ven problemas (claro, si preguntas es porque es algo que te preocupa) de la cintura para arriba o para abajo, con lo que las probabilidades de acertar son del cincuenta por ciento. Otra cosa es que suelen soltar generalidades que les pasa a todo el mundo, por ejemplo, tú te preocupas mucho cuando tienes problemas ¿quién no?

jueves

Código de barras.


Vengo de la calle. De un establecimiento donde voy mucho. Lleno de gente siempre. Donde me conocen de ir por allí. He hecho una pequeña compra y cuando voy a salir me pita la alarma... ¿Qué sucede? Miro alrededor por si alguien ha salido una milésima de segundo antes que yo. O si hay algún futuro comprador cerca con ropa que se va a probar y con las alarmas todavía puestas...Nada. Lo único que veo son un montón de caras mirándome. Tres dependientas cercas. Una de ellas se viene para mí. Es la que me ha cobrado unos minutos antes. Me quedo a cuadros mirándola. Con la mirada le estoy diciendo que no he robado nada. Tampoco hace falta que se lo diga ni con la mirada ni con palabras. No se me ocurriría en la vida. Me abre la bolsa y coge una correa que le he comprado a mi hija. El artilugio que llevan puesto las prendas, eso llamado alarma, no está. Se lo ha quitado ella cuando me ha cobrado. Y va y me dice, señalando una etiqueta que lleva la correa y que posee un código de barras: "si te quedas con la correa, córtale la etiqueta a la misma porque si vienes con ella puesta te va a pitar..."¿Qué? No puede ser...Cuando me devolvió la bolsa sólo atiné a decir: "qué corte, hija." Y ella no pudo más que disculparse. Pero recordé otra vez en un centro comercial grande que la cajera se lo decía a una señora, que le cortara al chaquetón del niño la etiqueta que lleva cosida en el interior. Una que es larguísima. Que tiene código de barras. Que no sé para qué porras sirve. Que cuando lo llevas en las bragas lo quitas porque te pueden hacer una llaga en el culo. Menos mal que me da por cortar esas, porque estaría pitando cada vez que entro en la tienda...Madre mía. Así que ya sabéis. Si os vais a quedar con la prenda, quitad la etiqueta de cartón que lleva el precio y la de dentro. Si no quereis ser el punto de atención de todas las miradas. Menos mal que hoy yo conté hasta 10. En otra ocasión hubiera puesto el grito en el cielo. Voy a mirarme detrás del cuello para ver si yo también llevo uno. Así me quito de problemas.
Foto del Flickr. Autor: (R)ominitä

miércoles

Heidi Litschauer


La semana pasada tuve la suerte de hacer de traductor en un curso que impartió la violonchelista que da nombre a esta entrada. Mis primeras noticias sobre ella las tuve cuando el profesor que la invitaba aquí en España me habló de ella, comentó que era una gran pedagoga y concertista mundial. Casi con miedo, le propuso venir a dar clases a alumnos principiantes, cobrando una miseria y alojándola en su casa. Lo normal es que se hubiera negado, primero porque es catedrática del Mozarteum de Salzburgo y chelista de fama mundial, segundo porque ella sólo da clases a músicos formados y tercero porque en las condiciones propuestas no vendría nadie de segunda o tercera fila así que imaginen alguien de su prestigio. Pero dijo que sí, no hay problemas. El profesor que hacía la oferta no se lo podía creer. Pidió ayuda a padres de alumnos para traducir las clases y yo no dudé un momento, con lo que me gusta la música, seguro que me lo paso pipa. Y no me equivoqué.
Lo primero que esperaba en sus clases era una señora madura, con la cara estirada y con el ceño fruncido a cada error de sus alumnos, pero... otra vez estaba errado. Daba igual si el alumno tenía ocho o catorce años, invariablemente después de oír la pieza que había preparado decía: ¡Superb!
Pensé: vaya, aquí nos vamos a divertir. ¡Y de qué forma!
Cada clase fue un placer, sacaba su violonchelo y ejemplificaba tocando con el alumno, corregía las posiciones, hacía juegos, cantaba, bailaba... Yo no podía creer que una catedrática y chelista que ha tocado con grandes orquestas fuera capaz de ponerse a la altura de un niño titubeante y diera lo máximo por ilusionarlo. No le importaba que entraran de oyentes otros estudiantes, que muchos padres de niños escucharan las lecciones, en fin, algo fuera de serie.

martes

Padre maltratador.


Estos días se está hablando del caso de Sonia Jiménez. Lo que le está ocurriendo a esta chica es para volverse loca...
En marzo del 2004 su padre atropelló hasta matar a su madre, Encarnación Rubio. Ella trabajaba de barrendera. Fue en un pueblo de Granada. Me impactaron las imágenes. Pues ella y sus abuelos se estaban enterando en ese momento. En plena calle llena de policías. A veces pienso que eso no es justo. Que tú debes enterarte de cosas sin que las televisiones hagan un espectáculo...El padre de Sonia estaba enfermo de esclerosis múltiple. Se le veía con muletas por el juzgado. Murió en el verano del 2006 en la cárcel. Ahora, los bancos, le piden a Sonia que liquide las deudas de su padre. Ha tenido que pedir un crédito. Debe pagar 11.000 euros de el coche con el que su padre mató a su madre. Otros 12.000 euros de indemnización a un valiente de 86 años que intentaba evitar que el desgraciado del padre de Sonia siguiera atropellando a su madre. El también fue atropellado...
Esta chica, la he visto en la televisión. Su cara refleja la tristeza y resignación ante la vida que le ha tocado vivir. Un año antes de lo de su madre, su hermano y la novia del mismo fallecieron en un accidente de tráfico. Hace dos años un vecino apuñaló hasta la muerte a su abuela. Y ahora esto. Dice que ella ha pagado de corazón lo del abuelito de 86 años que defendió a su madre. Pero que el resto le parece injusto...Que ella es una víctima.
Ahora me entero que la Fiscalía especializada en violencia sobre la mujer hará comprobaciones necesarias y si es necesario se le prestará ayuda a esta chica como víctima indirecta de la violencia machista. Como si hiciera falta comprobar eso...