martes

Paso de Paulo Coelho (diez razones)

Pues miren ustedes que sé de antemano que alguno no va a estar de acuerdo conmigo, faltaría más. Pero no podía dejar pasar más tiempo sin contaros que a este escritor brasileño no lo puedo ni ver. Así que sólo os daré mis razones, que no pretenden convencer a nadie.
1-Es petulante: cómo si no se atreve a tirarse todo el día dando consejos.
2-Es pretencioso: parece que ha descubierto la penicilina.
3-Tiene clubes de fans: esto ya es algo sospechoso.
4-Es almibarado: escribe como si todos tuviéramos el corazón de un tierno corderito.
5-Estoy harto de que te llegue de vez en cuando un compañero de trabajo con el típico articulito ñoño y lo coloque en el tablón para que todos sepamos lo buena gente que es que hasta lee al ínclito.
6-Porque no me he leído El alquimista (no pude terminarlo).
7-Porque destila moralina por todos los lados.
8-Porque el lenguaje que usa parece tener como destinatarios a niños de primaria.
9-Porque ya me leí Juan Salvador Gaviota (snif) y con eso ya tuve suficiente.
10-Por que un tipo tan desapegado de las cosas materiales (de lo que suele presumir) tiene montado un emporio que le ha hecho multimillonario.

P.D. Está al caer una entrada con el siguiente título: Jorge Bucay o cómo ser un plasta insoportable.

lunes

El vikingo.



Hace poco terminamos la feria de mi ciudad. La feria me gusta lo normal. No voy todos los días. No está la economía para ir cada vez que quieras. Y me aburro un poco allí. Sí, soy un caso aparte. Tremendamente anormal para lo que se vive en mi ciudad. Pero por mí podría durar la mitad de días. Por no decir que con uno voy servida. Entiendo que a muchos les guste. Hasta ahí todo bien.
Siempre que vamos tenemos que ir a los "cacharritos". Estos están situados en lo que se llama coloquialmente como "Calle del Infierno". El que le puso el nombre todavía no estaba borracho porque es perfecto. Es un infierno pasar entre los cacharritos. Tienes varios elementos que hacen una odisea el ir de uno a otro. Que si el polvo que se levanta ante tanto trajín y tanto movimiento mecánico. Que si familias y familias con un montón de niños haciendo lo mismo que nosotros. Colas y colas para comprar las entradas y para subir a la atracción. El precio. Cuando tus hijos son pequeñitos los montas en cualquiera de ellas que son para su edad. Unos cochecitos de Mickey o similares. Donde tú dejas al churumbel y aquello va dando vueltas y vueltas. Y cuando se para recoges al niño.
Cuando son los niños muy mayores ya pueden ir solos y es una delicia el quedarse en una caseta mientras tus vástagos se funden un buen número de euros en tiempo récord. Todavía no estoy en esa situación. Yo estoy en el "limbo ferial". Quiere decir, que tengo niños demasiado grandes para la primera clase de atracciones y demasiado pequeños para la otra. Así que si se quieren montar en algo un poco más fuerte me toca a mí subir. Porque su padre "nanai". Y una en las que me monté el otro día se llama "El Vikingo". Una enorme barcaza que se columpia y que casi se pone en vertical. Mi hijo y yo íbamos sentados. Pero puedes ir en una jaula de pie. Si, enjaulado. Antes de comenzar, yo con el miedo en el cuerpo, le tienen que decir al encargado que limpie el vómito de la jaula...Yo creo que ahí fue donde me dí cuenta que me quería bajar. Mi hijo me mira y me dice que no me preocupe. Que él no va a vomitar. Y yo lo miro como diciendo..."No, si de quien estoy preocupada es de mí"...No puedo explicaros con palabras lo que sentí cuando estaba montada allí. Pero cuando hay cosas que dejas de hacer durante 20 años es mejor no volver a hacerlas...¿Me explico?
Foto del Flickr. Autor: lov3sickk

sábado

Nu tar viden


Último día y visita al archipiélago de islas de Östergötland. Es sinceramente apabullante, las aguas negras del báltico como si fueran fiordos rodeadas por árboles y con cientos de islas en ellas. La mayoría pequeñas. Son árboles que no estoy acostumbrado a ver, abetos y robles, así como otros de los que desconozco sus nombres.
Lo tienen todo superprotegido y la construcción está muy restringida. Los suecos saben como guardar en secreto sitios así y no convertirlos en un Puerto Banús o algo así. Pescamos arenques, aunque no tiene mérito, se pescan sin poner cebo y tardan mi segundos en picar. La pesca más extendida aquí es el lucio, pero es difícil de coger y menos en estas fechas. Aún tengo guardadas en mi retina las imágenes impactantes de estos impresionantes paisajes.
Nada más bajar del bote, al periódico local a una entrevista y foto.
Por la tarde-noche, en la escuela de Freddy, cena con productos típicos de Suecia. Cocinamos y aprendemos algunos platos. Es una comida con mucho pescado y está muy sabrosa, los arenques que pescamos me supieron a gloria. En ese instante, la seriedad y eficiencia sueca queda a otro lado y se empieza a beber bastante. Mezclamos cerveza y un licor de más de 40 grados. En poco tiempo acabamos cantando “Nu tar viden”, y con la botella vacía. La verdad es que es en ese momento cuando nos damos cuenta lo bien que lo hemos pasado y lo buena gente que son nuestros anfitriones. Ojalá algún día puedan devolvernos la visita y nosotros corresponderles.

viernes

Norrkoping


Norrkoping ha sido nuestro objetivo hoy. Visita acompañado del responsable local de orientación vocacional y asesoramiento a todos los servicios que ofrecen. Tommy (así se llama) es un sueco orondo y afable, me recuerda a Peter Ustinov con gafas. Como ya nos tienen acostumbrados, amabilidad a raudales y eficacia máxima. Les fastidia enormemente la falta de puntualidad. Vemos sus instalaciones y hablamos con algunos de los consejeros, están bien coordinados y ofrecen un servicio interesante, especialmente para los alumnos que quieren ir a la universidad. El servicio es gratuito.
Vemos por fuera algunas antiguas fábricas rehabilitadas en centros de alta tecnología, uno de los ordenadores vale 3,5 millones de euros y es para quitar el miedo a la gente a volar. En Suecia han respetado admirablemente sus antiguas fábricas y las han convertido en lugares culturales o educativos. Lo mismo que en nuestro país que se tiran para convertirlas en pisos.
Me gusta Norrkoping, limpia, silenciosa y muy verde, con muchos parques. El diseño funcionalista de los edificios es marca de la casa. Comemos por 6 euros en un restaurante para estudiantes, todo muy ordenado. A nadie se le ocurre dejar un vaso en la mesa. Todo esto me recuerda cómo queda el patio de mi Instituto después del recreo.
Después algunas compras rápidas, todo corriendo, hace un montón de calor, ¿será verdad lo del cambio climático?
Luego por la tarde fuimos a casa de Freddy, tiene una casa muy bonita, y la está remodelando. El terreno que le rodea tiene perales, verduras, fresas, arándanos y un montón de cosas más. Su mujer, Cecilia es entrenadora de perros, tiene un pastor alemán con el que ha ganado algunos premios. Juego un rato con él y me acuerdo lo mucho que le gustaría a mi hijo ver las cosas que hace.
Después Freddy me deja practicar con la sierra eléctrica, cortando madera y finalmente decide regalarme uno de sus árboles con el que me hago una foto. Es un abeto gigantesco, promete mandarme imágenes cuando esté nevado.
De camino al hotel, se nos cruzan tres cervatillos , por poco no tenemos un accidente. Antes de salir un zorro merodeaba la casa y pudimos oírlo. Esto es naturaleza salvaje.

jueves

Educación sueca


Muchas cosas que contar y poco tiempo. Son más de las doce de la noche. Como siempre, temprano arriba. A visitar escuelas, primero una de bachillerato y FP. Muy pocos alumnos, sólo 68 pero muy buenas instalaciones y de calidad. Hay alumnos con horarios y programas individuales y me pareció muy buena idea. Cada uno con horario adaptado, incluso si alguno tiene problemas familiares tiene una hora de consulta con un consejero externo dentro del horario.
Buenas instalaciones de mecánica, madera y diseño. Impresionante el trabajo de un arquitecto coordinando este último programa. El nombre de esta escuela es Karl Marlstein, un famoso diseñador de muebles sueco. Hablamos con muchos profesores y compartimos puntos de vista.
Después de comer en un comedor público, vamos a una escuela de secundaria. Freddy se toma su tiempo enseñándola, más de 3 horas. Pero había mucho que ver. No tienen tantos ordenadores como nosotros en la escuela, pero no los necesitan, las instalaciones son alucinantes, sobre todo teniendo en cuenta que es una pequeña escuela en un pueblo con 10.000 habitantes. El gimnasio es gigante, tres aulas de música con un montón de pianos, incluso de cola, aulas de tecnología con cabinas para soldar, pintura y todo lo imaginable, talleres para costura y cocina, lavandería para aprender a lavar y planchar, y así hasta el infinito.
Otro día os cuento cómo consiguen evitar problemas de convivencia en las aulas.
Después a casa de Hans, vamos al supermercado y a un parque de Trolls (esculturas de trolls dentro del bosque) preciosas. Las vistas desde la colina donde está son impresionantes.
En case de Hans, cenamos y nos invita a dormir, vive a más de 40 km de Valdemarsvik. Su mujer Elsa es muy afable y conversamos hasta casi las doce. ¿Quién decía que los suecos son gente reservada y con mucho celo de su intimidad? En absoluto. Te abren su casa y ofrecen todo como si te conocieran de toda la vida. Estoy muy impresionado con esa forma de ser, no lo esperaba. Ah, todo el mundo habla inglés, da igual a qué se dedique y cual sea su formación es casi una norma de obligado cumplimiento, por lo que no nos resulta difícil entendernos

miércoles

Sigo en Suecia



Otro día divertido pero muy agotador. Muy temprano, a una granja en la que hemos visto como los granjeros locales producen leche, todo muy informatizado. El dueño y también el que más curra, tiene 62 años, es un tipo alto y con los ojos como dos cristales, parecido a Max Von Sydow. Le pregunté si pensaba en jubilarse y me dijo con cajas destempladas: “ What do you mean?”
El granjero tiene una propiedad de más de 1300 has. En fin, que después de sacarme una foto con una vaca y apestando a mierda de ídem partimos hacia otro destino. De camino paramos en una pradera a comer, no termino de acostumbrarme a las horas aquí, comer a las 11:30 es difícil para uno que almuerza siempre a más de las tres.
Visitamos un invernadero de productos ecológicos regentado por dos señoras. Allí compro un tarro de mermelada de tomate y casi soy atacado por un enjambre de abejas que usan para la polinización.
Parada en otra campiña para el café. Me sorprenden los árboles doblados por haber aguantado el peso de la nieve.
Visitamos una empresa de metalurgia, muy grande y totalmente informatizada. Es increíble la cantidad de industrias que tienen en un pueblo tan pequeño. Me comenta el gerente, que es un chico joven, las dificultades existentes para encontrar mano de obra cualificada y ello hace que me acuerde la de veces que digo a mis alumnos que estudien ciclos de soldadura o mecánica del metal. Se los rifarían y pagan muy bien,
Parada en un cementerio ¡habéis leído bien! y tomamos café allí.
Continuación a una empresa carpintera de construcción de casas. Aquí todas las casas son de madera, son preciosas y funcionales. Ellos las venden montadas y equipadas. Es la empresa que más me gusta y donde vi mejor ambiente de trabajo. Es impresionante cómo montan las edificaciones en tan sólo mes o mes y medio, después las trasladan a su destino en grandes tráileres. El dueño es un chico joven muy afable que es ingeniero. Ellos no tienen problemas para encontrar trabajadores pues ser carpintero es muy popular entre los chavales de aquí.
Nos obsequian varias cosas y vamos al B&B a descansar un rato.
Para cenar hemos quedado en un restaurante bolera. Comemos bien y jugamos más de una hora por sólo 25 euros cada uno. Suecia no es tan caro, o España ha subido mucho.
Por supuesto yo quedé el último hice 4 nulos seguidos. Todo un récord. Mañana más.

martes

Mi periplo en Valdemarsvik hasta ahora (actualización)





Bueno, pues Satie tiene esta semana que salir de viaje a Suecia. Es una salida por motivos laborales. Hoy empiezo mi periplo y para comenzar muchas horas de espera en aeropuertos. Pisaré cuatro y en el de Madrid (desde el que escribo esto) debo esperar más de seis horas para continuar la conexión. Es lo que tiene ir a una ciudad tan pequeña como Valdemarsvik al sur de Estocolmo.
Barajas, como muchos conoceréis es un aeropuerto bastante moderno y con muchas comodidades, sin embargo, no deja de ser un mamotreto fruto de nuestros tiempos.
Si en algún sitio uno puede sentirse impersonal, cosa o no único, sin duda un gran aeropuerto es el lugar. Ves miles y miles de personas, escuchas la vida de los otros: que si vengo de Bangkok, qué viaje, a ti te encantaría, las falsificaciones de D&G están a tres euros etc... Y uno se pregunta, ¿qué hago yo aquí?
¿No había crisis?
Por fin he llegado al aeropuerto de Copenhague, es muy elegante y funcional. A diferencia de Barajas, rápidamente te orientas y consigues llegar a tu destino con facilidad. Tiene unas butacas estupendas para echar un sueñecito y realmente es lo que me está entrando, lástima que en menos de media hora tengo que coger otro vuelo, este ya más cortito (sólo una horita) y llegaré a mi destino: Norrkoeping a 50 km de Valdemarsvik. ¡Ah el avión es tan pequeño que parece de juguete! ¡Encima me ha tocado ventanilla y ya sabéis de mi pavor a las alturas!
Valdemarsvik, al fin. El pequeño avión era casi un reactor y bastante cómodo, llegamos en menos de una hora a Knorrkoping.
Vinieron a recogernos Freddy y Hans, nuestros dos anfitriones suecos. Les acompañaba Albert , el compañero catalán que había llegado antes. Llegamos a Valdemarsvik una hora después. La carretera era un autopista ancha. Me sorprendió la buen temperatura. También que a las 11 aún había luz solar y del paisaje la cantidad de agua por todos lados.
Osterlang es un conjunto de islas que forman una comunidad de unos 10000 habitantes. Freddy y Hans parecen afables y nos entendemos bien en inglés.

Lunes, 5 de mayo. Primer día de programa.
Freddy y Hans vinieron a las 7 a recogernos con el desayuno, porque en el B&B no había nada, así que tras el desayuno partimos hacia el ayuntamiento (the pentagon) según Freddy. Nos reciben parte del equipo directivo del municipio. Una señora madura, concejala de educación, otra gerente y un chico que nos muestra una presentación con datos socioeconómicos de la comarca. Un café, unos folletos y un obsequio y partimos hacia Gryd a 20 kilómetros por una carretera comarcal. Hans conduce regular o muy lento o muy despistado, menos mal que hay poco tráfico.
En Gryd visitamos unos astilleros de embarcaciones de recreo regentado por un antiguo alumno de nuestros suecos, su nombre es Tobías es joven y bien parecido. Tiene unos yates impresionantes, casi todos de magnates rusos o alemanes. Tobías se está construyendo su propia embarcación de aluminio, es muy chula.
No invitan a un pequeño lunch (tarta de queso caliente con nueces) en un pequeño complejo hotelero anexo a los astilleros. Todo está rodeado por agua y es muy impactante.
Sin casi tiempo, vamos a una pequeña escuela rural, nos recibe el director un sueco corpulento y afable de unos 55 años. Nos invitan a comer otra vez, pero yo apenas puedo probar bocado. Vemos la escuela, grande y coqueta con maestras muy simpáticas. Todos hablan inglés. No tienen muchos alumnos pero de los que tienen, siete vienen en barco a la escuela pues viven en las islands.
Finalizamos y nos vamos a los servicios de empleo locales. Magnuss nos explica el trabajo que realizan y las dificultades que encuentran, parecidas a las que tenemos en España, sólo que con un 4% de parados. Me encantan las fotos colgadas en el edificio que pertenecen a antiguos trabajadores del cuero, antes oficio tradicional, aquí. Ahora nadie lo ejerce.
Visitamos la escuela de Hans, pero sólo para hacer las presentaciones de nuestro sistema educativo. Les veo interesados pero Freddy está un poco cansado. Terminamos rápidamente porque Hans tiene una reunión.
Tiempo libre, Albert y yo, compramos algo para cenar y desayunar en un mercado cercano. No es caro, es casi como España. Después damos un largo paseo y hacemos fotos antes de cenar.
En la cena, comentamos sobre algunas cosas de gastronomía típica catalana y andaluza. Albert es buena gente y buen conversador. Sigo sin Internet, aunque no pierdo la esperanza. Al saco que estoy muerto.

He conseguido finalmente conectarme, sirlando un poco de conexión a una vecina. La foto es mía y este es el paisaje que veo.


A ver si puedo conectar también mañana.


Ah, estuvimos en la radio local, porque al pasar por la puerta oimos música de salsa y entramos, el locutor un chaval chileno nos hizo una entrevista en castellano y la traducía al sueco. Lo conseguí Satie es famoso en Suecia.


Os dejo otras fotos.