lunes

Ya.


Ay, los hijos. Qué de cosas que les tenemos que hacer cuando son pequeñitos. Los tienes que bañar, qué gozada. Eso de tenerlos cogidos por un brazo y con el otro les das un flete con una esponja. El olor a Nenuco o similar. También los tienes que alimentar. Te da una paz cuando se quedan hartitos...Los llevas en brazos hasta que son capaces de andar por sí solos. Nunca los vas a notar tan cerca de ti. Cuando enferman tú los cuidas. Los llevas al médico. Te levantas cada vez que les toca la medicación. Cuando empiezan a hablar se te cae la baba...Sí, siempre piensas que tus hijos se van a hacer mayores. Lo ves lejano. Porque te quedan años de ayudarlos. Y ese momento, no penséis que llega cuando se bañan sólos. No. O cuando comen sólos. Tampoco. Cuando están malos y se saben mirar el termómetro y no protestan por la medicación. O cuando ya hablan y te empiezan a decir lo que les pasan. NO. No, señores. Yo me dí cuenta, y lo celebré con mucha alegría, que se hicieron mayores porque empezaron a limpiarse el culo SOLOSSSSSS.
No reírse. Que ésto es muy serio. Desde que nacen estás quitando mierdas. Las primeras son líquidas. Y lo malo viene después, cuando empiezan a ser sólidas. Parecidas a las tuyas, cagondié. Y el olor...Y cuando terminas de recoger la cocina, y te sientas en tu sofá favorito, y te estás tomando tu café y el niño dice: "Mamá, que quiero hacer caca". Y tú que lo pones en el inodoro. En un reductor. Para que el niño no se caiga dentro y esperas hasta que el niño termina. Y lo sabes porque dice: YA. Ea, a limpiarle el culo al niño. Y el momento es el más inoportuno. Al principio, cuando iba a la playa con los niños no fallaba. Era llegar, poner sombrilla, sillas, piscina infantil y siete millones de juguetes playeros cuando los niños se venían para mí. Sí. Ni para el padre ni para cualquier abuela. Eran espléndidos conmigo. "Mamá, caca". Y una servidora llevaba varias bolsas y "forraba"un cubo de la playa. Cuando terminaban y les limpiaba el culo, cogía la bolsita o bolsitas y a buscar un contenedor. A lavarse las manos. Y ya, casi que me tenía que ir a mi casa...
Pues eso, que cuando el niño ya sabe limpiarse solito es que hemos pasado a otra fase. A una mucho mejor. O por lo menos eso creo. Ya llegará la fase de los tatuajes y los piercings...Og.
Foto del Flickr. Autor: Edson soares.

sábado

Colores de otoño

A punto de entrar en una nueva estación, la más melancólica y taciturna para mí, la de la vuelta al cole, la de los colores tierra, la de los olores a lluvia, damos un pequeño cambio estético a este, nuestro sitio.
La foto es de Memotions. ¿Bonita, verdad?

The Smiths: Heaven Knows...

Esta es una de las mejores canciones compuestas jamás, según el que esto os escribe. Ya sabéis, el grupo de los 80, con un estilo y sonido propios: guitarras con mucho Chorus y la inconfundible voz del histriónico Morrisey. Hicieron que aquella década tan denostada por muchos en lo musical tuviera un sentido propio.
Aunque muchos conocen otros temas, este que os recuerdo no llegó a ser un gran hit en España, pero podréis apreciar una de las mejores baladas y sobre todo las existencialistas letras fruto de la difícil época que vivía Gran Bretaña entonces. De todas forma, por lo visto más tarde, Morrisey continuó en esta línea.
Si buceáis un poco por la Wiki encontraréis múltiple referencias y llegaréis a la conclusión siguiente: un grupo que tuvo tan corta trayectoria ha influido sobre manera en gran cantidad de bandas actuales.
Los que sois demasiado jóvenes para haberlos escuchado, disfrutad buena música. Los demás recordaremos viejos tiempos.





viernes

Felicidades Alfonso...

Si pudiera, en el día de hoy te daría un abrazo enorme. Sé que te gustan más que los besos...Me atrevería a hacerte una tarta muy dulce aunque sabes que no me gusta cocinar. Pero los dulces te fascinan. Te cantaría el cumpleaños feliz cual Marilyn Monroe, pero me falta arte. Te regalaría todos los libros de Mario Benedetti. Muchísimos tebeos. Te invitaría a ver Amelie o Rebeca. Me tomaría contigo un vino fino escuchando la banda sonora de Memorias de Africa. Te invitaría a comer papas con volaores con un buen vaso de Cocacola. Haría lo imposible porque Luz Casal te cantara en la fiesta de tu cumpleaños, incluso hablaría con ella para que lo hiciera el día de tu boda. Es muy buena gente. Te pasearía por Sevilla, Arcos y por el Mirador de San Nicolás de Granada...Los perros y los patos se pondrían felices de verte, ya que saben que son tus animales favoritos. Borraría de tus pensamientos problemas con una goma Nata...Te regalaría un telescopio para que pudieras ver todas las estrellas. O mejor, una nave espacial para que las puedas ver en buena compañía escuchando buena música. Otro regalo que te haría sería un buen equipo para que puedas hacer tu programa de radio sin ningún problema. Te dejaría escrito millones de cuentos de miedo para que tus "oyentes" disfrutaran aún más, jajajaja....Haría lo posible para que no existieran las minorías, esas de las que tú tanto hablas y defiendes. Con los colores del arco iris pintaría todo lo negro de la vida, para ti.
Pasalo bien hoy y siempre. Disfruta de tus 43 años. Una buena cifra. Ay, si María hizo un buen trabajo contigo y también magia...consiguió dar a luz a kilo y cuarto de niño que se convirtió en un muchacho de 43 muy buena gente. Y con una pareja que te mira y te lo dice todo con esos ojos...Disfruta del regalo más bonito, levantarte cada mañana. Y tú dí como Mr Hyde: "Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más te necesite" (Mr. Hyde).
Como habrás comprobado, yo no soy tan valiente como tú de hacer un vídeo. Y eso que te lo mereces...

FELICIDADES ALFONSO...
Miguel Ríos no pudo venir pero me dejó esta canción para ti...."En el parque".

miércoles

Noche en blanco y tarde de colores...


Este fin de semana he estado en Madrid. Por asuntos de placer. Y he disfrutado de los cinco sentidos que tenemos. Y descubrí uno nuevo...
Disfruté del olor. Fue subir del metro, pues llegué en tren y de allí cogí un metro, y al encontrarme con la calle me olía diferente. Me suele pasar. Cuando voy a Cádiz, a Sevilla...da igual. Vaya donde vaya me huele diferente...Es especial.
Disfruté de los colores. Madrid estaba rebosante de colores diferentes. En balcones, plazas, en la ropa tendida, en los mercadillos de flores...todo era una explosión.
También de los sabores. Me deleité con la comida. Hijos míos, me gusta comer. Una que tiene esa faltita...
Toqué los bancos de las plazas, las paredes de los edificios, las mesas de los restaurantes donde iba...
Escuché un buen concierto. Fui expresamente a ver uno de ellos. The Refoundations.
Pero el sentido que descubrí fue el sexto. Uno que todos nosotros deberíamos tener y disfrutar. El sexto sentido es encontrarte con alguien que no has visto nunca y que te morías por ver. Alguien que la conoces de poco tiempo pero que parece que fue al colegio contigo y se crió cerca. Aunque ella es más jovencita que yo. El sexto sentido es estar una tarde con ella, ver que te falta tiempo, sentir que queréis hablar de todo atropelladamente, reír hasta no poder más, abrazarla cada veinte segundos, notar que conectáis de inmediato...Igual que con todos los blogueros que conozco personalmente: Cat´s, Alfonso, Angie, QQ, Carlos,Lola....
He tenido la suerte de conocer personalmente a la que será una gran amiga: CRIS.
No he visto chica tan guapa, simpática y con unos ojos que alumbran Madrid cuando llega la noche. Con una risa contagiosa que me hubiera gustado grabar para escucharla cuando estoy baja de ánimos. Con una pareja linda también, y unos amigos que le acompañaban muy entrañables. Nada, chica. Ese día fue la noche en blanco en Madrid, con muchas actividades. Pero lo nuestro fue la tarde de colores. Ese día no estaba puesto en el programa de actividades de tu ciudad, pero no nos importó...Un beso. Me alegra mucho el conocerte. Y sé que volveremos a vernos, anda que no...
Foto del Flickr. Autor: Movimente.

sábado

Sobre la publicidad y la felicidad



Lo dice Frederic Beigbeder en su cáustico y sorprendente libro “11,99 E” del que ya os conté. La publicidad no persigue personas felices sino todo lo contrario. Está diseñada para provocar insatisfacción continua. Crea necesidades, la mayoría de las veces no fundamentales, para que el cliente las persiga y las consuma, una vez hecho, debe crear otra nueva para que sintamos desazón y ganas de obtener nuevas cosas. Así una y otra vez. Este es nuestro sistema, que hace que acumulemos cosas de dudoso valor intrínseco y que paradójicamente encima seamos infelices.
Por tanto, la felicidad y nuestra sociedad no se llevan nada bien, para que el sistema funcione hacen falta consumidores insatisfechos que tengan constantemente nuevas necesidades superfluas que cubrir.
Ya voy empezando a entender porqué culturas de países económicamente más pobres destacan por la felicidad de sus habitantes. Mientras, en nuestro maravilloso paraíso de papel, miles de personas se afanan para que seamos infelices pero voraces gastadores.

viernes

No recuerdo.


Voy a coger cualquier día de mi vida. Y voy a elegir de ese día un momento, podría ser el de guardar la compra que he hecho. Ya está... Al cabo de las horas viene mi pareja de trabajar. Viene a comer, es mediodía. Y la mesa no está puesta. No huele a comida. La cocina está revuelta. Pero no hay indicios de que yo haya hecho el almuerzo. El me pregunta extrañado. Y más extrañada lo miro yo. Me pregunta qué ha pasado. Y yo, lo que puedo recordar, es que he ido a hacer la compra y la he subido a la casa. Eso es todo. Pero no recuerdo dónde he guardado los filetes, ni el pan, ni las patatas... No los he encontrado y además no sé qué tenía que hacer con esas cosas. Por supuesto, él se asusta. Empieza a buscar por la cocina. Y descubre en el carro de la compra todos esos ingredientes. Yo juro y perjuro que no los dejé ahí. Alguien está conspirando contra mí. Y mi pareja es una de ellas. Creerá que estoy loca. Pero no lo estoy. Sólo he ido a hacer la compra y nada más. El me mira y me dice que tenemos que ir ya al médico. Que otro día me fui a ver a mi madre, aparecí dando vueltas por otro lado de la ciudad y luego no recordaba nada. Este hombre me quiere volver loca. ¿Cómo cree que yo soy capaz de hacer eso?. Yo sé lo que pasa en mi vida. Se lo está inventando todo. No sé si un día lo quise. Ahora no recuerdo...
El Alzheimer ha entrado en mi vida. Mi tía, una de las personas que más quiero. Mi abuela, su madre, también lo tuvo. Siempre he tenido un deseo, siempre. Que cuando algo sacudiera mi vida, que cuando me llegara el momento de enfermar, mi cuerpo y mi mente estuvieran sincronizados. Ahora más que nunca lo pido a gritos.
Foto del Flickr. Autor: federico.soffici.