martes

Caja de cartón.


En una de ellas me llegaron noticias de mis padres.
Cuando era pequeña no existían móviles. Mis abuelos tenían un teléfono de pared negro. Tampoco había internet. Ellos tenían un buzón. Yo tenía muchas ganas de saber de mis padres. Ellos tenían muchísimas ganas de saber de nosotras.
Lo recuerdo perfectamente. Era por la tarde. Todos, mi hermana, mis tíos y mis abuelos, rodeábamos una mesa. En ella había una caja de cartón grande. Llegaba de Alemania. El cartero nos la entregó emocionado y casi que esperó a que la abriéramos. En ella había un detalle para todos. No recuerdo lo que tocó a cada uno. Sólo recuerdo un reloj de cuentas de caramelo que no me quise comer para que no se acabara nunca. Y una pequeña cajita que contenía dados de colores. Y yo, soñaba con sacar un doce. Y pensaba que cuando lo sacara, ese mismo día, mis padres volverían.
No sé si esto le importa a alguien. Me imagino que no. Pero hoy, precisamente hoy, he recordado esta vivencia. Y hoy, precisamente hoy, la escribo.
Porque lo verdaderamente importante de ese día fue el beso que mi madre me envió en una carta que había en dicha caja. Un beso en forma de labios pintados. Los de mi madre.

sábado

My foolish heart

Hace muchos años que tengo una partitura cuyo título es: "Mi loco corazón", la he estado tocando regularmente, de vez en cuando, pero nunca le había dado mayor trascendencia hasta que escuché esto.



Claro, es Bill Evans, uno de los mayores genios del jazz contemporáneo. Lo que saca de esta sencilla melodía demuestra que ser un buen músico no sólo es leer notas de una partitura. La música es mucho más. Siempre recuerdo a un profesor diciendo: "vale, ya has tocado la partitura, ahora haz música". Bill, de verdad la hacía.

jueves

Gracias, Josh.

Bueno, yo no iba a ser menos. Gracias, Josh Holloway. Más conocido como Sawyer en la serie Lost. Gracias. Por ir siempre sin la camiseta en la isla. Que digo yo, que con el calor que hace para qué te la vas a poner . Gracias por hacer una serie de náufragos. Gracias por no hacer de minero o de locutor. Gracias por el hoyuelo que tienes en la mejilla derecha. Gracias por todo. Y, una que es agradecida, te hace un homenaje doble. Uno en forma de fotos y otro en movimiento. Si, Marisa, el verano es muy malo. Pero esto ya lo has visto tú.


martes

Gracias, Bar

No es que el mérito sea de ella. Más bien de su genética. Pero sí es atribuible a su persona la generosidad de mostrarnos su naturaleza al desnudo. Si no la has visto y te interesa la belleza porque sí, la estética como paradigma de la verdad, la filosofía en su mayor acepción, o sea, la búsqueda de la sabiduría, debes ver este vídeo. Gracias Bar, por descubrirnos la verdad.
Platón se hubiese ahorrado "La República".

domingo

Idi Amin


Este cacho de carne con más de cien kilos y se dice que analfabeto, fue otra de las grandes desgracias que le ocurrieron a los africanos.
De boxeador a militar ugandés, llevó a cabo un golpe de estado con el apoyo de su graciosa majestad británica. Al poco de estar en el poder, empezó a demostrar que su cerebro estaba bastante enfermo. Llegó a acabar con la vida de más de 300.000 compatriotas y sus carnicerías se hicieron famosas.
Por si fuera poco se declaró antisemita, cosa curiosa, pues Israel llegó a apoyar su golpe de estado. Arruinó a su nación a la misma velocidad a la que se hacía millonario.
Dicen que uno de sus deportes favoritos era ver cómo los cocodrilos devoraban los cuerpos de sus enemigos. En fin, que este angelito sólo dejó el poder cuando las revueltas opositoras le obligaron a abandonar Uganda, refugiándose en la muy leal Arabia Saudí. En ella murió, en la cama, como casi todos los dictadores. Sus muchas esposas y concubinas tuvieron que sufrirle, algunas incluso fueron asesinadas.
Si quieren conocer algo más de este visionario, pueden ver la magnífica "El último rey de Escocia".
Desde luego, África no ha podido tener peor suerte en lo que a gobernantes se refiere.

sábado

Que no.


No soy nada trabajosa de tratar. Tengo momentos de risa, de angustia, de acelero. Como todo el mundo. Lo que no soporto es que me hablen mal. Que me hablen con desprecio mientras no te miran. Que lo hagan delante de otras personas. Que paguen conmigo los problemas que tengan. Puedo "dejarlo pasar" si es un momento puntual e inmediatamente me piden disculpas. Pero cuando llevo días aguantando... llega el momento de "pegar un puñetazo en la mesa" y decir QUE NO. Que tengo cuarenta años. Que no permito que nadie me hable así. Y menos delante de los pacientes y del resto de compañeros. Que yo llevo cuatro meses sólo y que tengo que seguir preguntando las millones de cosas que tengo que aprender. Que las seguiré preguntando las veces que haga falta. Que se acabó. Que amiga mía no serás, porque tú no quieres. Pero compañera de trabajo, sí. Porque yo quiero seguir trabajando ahí. Hasta que mis jefes decidan...
El único fallo de mi trabajo. Una compañera que está "amargá" de la vida.
Foto del Flickr. Autor:Muad-did.

miércoles

La insoportable levedad del ser


El título de la pretenciosa novela de Milan Kundera me sirve para reflexionar sobre lo que le ha pasado a Michael Jackson. No, no voy a decir la pena que me da, ni lo bueno que era, hace poco en una entrada hablaba de alguna canción suya que me gustaba.
Sin embargo, lo que de verdad me ha hecho reflexionar son las circunstancias de su muerte. Ahora resulta que el gran divo, el que dormía en una cápsula de oxígeno, tenía que soportar los dolores de sus lesiones provocadas por el baile a base de morfina. Por un lado, qué verdad es que el dolor nos iguala como personas y por otro demuestra el gran engaño que es el negocio de la música. Se crean estrellas, personajes de papel que lejos de ser felices como aparentan, son seres desgraciados llenos de miserias como todos los demás. El precio que pagan por culpa de estas contradicciones es no tener vida o perderla antes de tiempo.
La foto es de IAR y se titula Vida y Muerte.