miércoles

El principito


A mis manos siempre llegan catálogos de juguetes infantiles. Catálogos donde vienen muñecas, carritos de muñecas, pelotas, coches teledirigidos, libros...Entre estos, siempre hay para los más pequeños. El otro día viendo los títulos de algunos de ellos, me maravillé del descubrimiento que hice: son libros para niños y para adultos.
Sí. Para adultos.
-"1, 2, 3": Es bueno empezar a contar hasta tres para no cabrearte como siempre.
-"Aprende a ir al baño": y bajar la tapa del mismo cuando se termine. O no salpiques. O no escurras el agua sobrante de lavarte las manos en el espejo. (Por no poner más)
- "Formas, sonidos y colores": No hagas ruido al comer. El pantalón ha pasado del color beig a marrón oscuro porque lo tienes que poner a lavar tú, no yo. No son formas de hablar con la boca llena. El color rojo del semáforo es para que te pares, no para acelerar más. El claxon del coche no es un alargamiento de tu garganta, no hace falta que lo toques para todo...
- "Qué bonita es la magia": sí, pero no sirve para que los platos sucios se limpien solos. Ni para que la ropa se planche sola. Ni para que tu pareja haga todo lo de la casa, trabaje fuera y encima esté divina de la muerte.
- "Jugando con mis amigos": pero no siempre al fútbol. Ni sólo con amiguitas. Ni a los médicos (con las amiguitas). Se puede jugar con los hijos.
- "Experimentos divertidos": poner la lavadora tú solito. Cocinar algo que no esté precocinado. Poner la mesa. Quitar la mesa. Sonreír...
Dedicado a todos los "principitos" que pululan por ahí. Para que su reino de tiranía desaparezca.

domingo

Pide un deseo




















Cuando alguien desea algo, probablemente lo consiga. O no. Nunca depende de uno.
Ya ha comenzado el rastro de mi ciudad. Y tenía "mono", ganas de ir. Lo que no sabía es que me encontraría las botas que llevo buscando desde hace muchísimo tiempo. Me acerco a uno de los puestos y las veo. Monísimas. Negras. De piel. Casi nuevas. Y pregunto el precio sin que la señorita que las vende note mi entusiasmo: 1 EURO.
Me las llevo. Y va y me dice, mientras las mete en una bolsa:¿Están bien por un euro?
¿Tú qué crees, chiquilla?
En las fotos, las piernas de Agata en el salón de su casa. Con un bolso que le han regalado a mi hija de Inglaterra y que no me presta ni "a tiros"...

sábado

Andrés Montes, adiós

Uno nunca cree que pueda echar tanto de menos a personas que sólo conoce por la tele, pero así es. Oigo a Andrés desde que trabajaba para Jose María García retransmitiendo partidos de baloncesto. Sus transmisiones eran vibrantes, simpáticas y amenas. Usaba un estilo propio, reconocible y aunque yo ya amaba el baloncesto, escucharle era un aliciente.
Cuando me enteré de que se había pasado a la Sexta para el Mundial que ganó la selección, no me perdí ni un sólo partido, aún le recuerdo después de la final con Iturriaga, allí mismo en la cancha, compartiendo unos vinos y jamón con los televidentes ¡Qué buenos ratos, Andrés, nos hiciste pasar!
Hoy que te has ido pienso que los partidos de la selección nunca seráin igual, que será muy difícil que alguien pueda sustituirte. Estoy seguro de que muchos jóvenes habrán aprendido a amar el deporte de la canasta gracias a tus palabras.

miércoles

El grito


Hay momentos de mi vida en los que me apetecería gritar y gritar. Gritar hasta quedarme afónica. Si así consiguiera que cambiaran las cosas. Si así consiguiera hacer cambiar de opinión a varias personas. Personas que yo quiero mucho o incluso nada. Pero que no me escuchan. Cosa que me cabrea enormemente. Porque hay veces que no hace falta hablar para que te escuchen. Quien te quiere o te valora te conoce. No necesita que le pongas migas de pan en el camino para que te siga. No pretende que tú comulgues con ruedas de molino cuando estás hastiada de tanto molino.
Hay veces en las que me gustaría vestir y sentirme como un demonio. Mover mi cuerpo al son de la música más siniestra. Con mis ojos hipnotizar a buenos y tontos. Devorarlos con mis manos y comerlos con mis ojos.


Sí, hay momentos de mi vida en los que no quisiera ser Agata. Daría mis ojos por ser otra persona y tener la mente despejada. Sin embargo, tengo momentos de lucidez dentro de la locura y vuelvo a ser yo. Aunque le duelan.

Espero que os gusten los Red Hot Chili Peppers...Son mis diablos favoritos.

martes

Tengo miedo a volar

Sí, ya sé, es el transporte más seguro, los accidentes son anecdóticos y es uno de los mayores progresos del hombre moderno. Todo eso lo sé, pero no puedo evitar tener pánico al despegue. A que mis pies dejen de sentir la tierra debajo. Creo que seguramente sea porque mi cercanía con los primates es mayor que la de los demás. Estoy convencido de que nuestros primos tienen este como uno de sus principales temores, imagínense caer de un árbol cuando sólo te agarras de la cola.
Así que cada vez que tengo que embarcarme me encomiendo a todos los santos y por mi cabeza pasan todo tipo de desastres. Para colmo, me enganché hace poco a un documental llamado "Catástrofes aéreas", de National Geographic. Curiosidad morbosa, digo yo.


domingo

Obama y el Nobel

He sentido una gran perplejidad al enterarme de este asunto. Cómo es posible que alguien que sólo ha demostrado buenas palabras sea reconocido con este galardón. Es cierto que Obama no es Bush, que anunció la retirada de tropas de Irak y que al menos, parece que las palabras no le delatan como un mentiroso. Pero además ¿qué ha hecho? ¿No sería mejor reconocer a otras personas que trabajan silenciosamente y a los que el Nobel dotaría de recursos y situaría en primera plana de periódicos?
Creo que a los académicos suecos se les ha ido un poco la cabeza. Espero que dentro de unos años no se estén arrepintiendo de premiar una ilusión.

viernes

Flema británica

Hace unos días, por motivos de trabajo viajé con otros compañeros a Inglaterra, cerca de Gales.
Unas compañeras de un colegio de educación especial visitaron a colegas de otro centro de educación especial inglés con el que pretenden establecer lazos y futuras colaboraciones.
Después de las lógicas presentaciones, pasaron a una clase para ver cómo trabajan y observar los métodos de enseñanza. Al cruzar la puerta y antes de que pudieran decir nada, uno de los niños se tira un pedo de considerables dimensiones. Imaginad la situación, dos profesoras españolas, acabadas de llegar, la profesora inglesa intentando dar la mejor impresión posible, y el pedo del niño. Tras un pequeño silencio y con la mayor de las flemas posible dice la profesora inglesa:
¡Welcome to England! y continuaron la visita.
No me digáis que no es tener arte.