jueves

Nada de sexismo


Vivimos un tiempo realmente afortunado. Cuando yo era un niño, ni por asomo se le ocurría a un chaval decir que quería para sus regalos de Reyes una muñeca. Si se le ocurría pedir una cocinita o tenía como heroína a "Esther" era observado con atención por sus familiares y amigos y en el mejor de los casos recibiría una frase de desaprobación. En el peor, pues ya sabéis.
Mi sobrino que tiene tres años es el ejemplo de que el sexismo va quedando atrás. Desde muy pequeño gusta vestir camisetas rosas, es su color favorito. Se pone trajes de la madre. Las barbies son su juguete preferido y se traga todas las películas de esta, empezando por la de cascanueces y terminando por la de moquestera.
Su abuelo, fruto de una educación anterior, no entiende como su madre le permite estas cosas. Frecuentemente se enfada porque cree que su nieto no crece como debiera.
Desde luego que su orientación sexual futura poco va a tener que ver con sus hábitos lúdicos infantiles, de hecho, viéndolo objetivamente, es un niño de tres años más bien travieso, al que gusta comportarse como le da la gana. Vamos, lo normal.
Para colmo de males, ahora va diciendo que tiene una novia en la clase y que ella quiere serlo todo los días menos el domingo, que se va a casa de sus tíos.
Como se puede ver, lo mejor en este mundo es carecer de complejos y ser feliz, jugando con barbies o con lo que uno quiera, a fin de cuentas esta vida es un suspiro.
La foto es de Guspim y está sacada de Flickr.

martes

Starky y Hutch

Cuando era pequeña tenía preguntas que no sabía a quién hacerlas. Y es que, cuando veía una película extranjera, alucinaba cuando se bajaban del coche y no cerraban la puerta del mismo con llaves. Que los protagonistas tenían que ir a la oficina de alguien...pues nada, conseguían aparcar en la mismita puerta. Y eso que los coches de los 70 americanos eran de tres metros de largo, oigan. Siempre entraban en el piso y se habían dejado la luz de la mesita del salón encendida. Nunca había nadie. Siempre vivían solos. Pero la luz ahí estaba. No cenaban, abrían la nevera y la volvían a cerrar.
Lo que más me asombraba eran las persecuciones en la ciudad. Esos coches enormes girando por las calles. Esos cubos de basura volando por los aires. Esa gente huyendo despavorida. Esos malos atrapados por los buenos. En este caso Starky y Hutch...Yo era más de Hutch. La elasticidad de estos dos correteando y saltando por las callejuelas y los coches...En fin.

sábado

Grazing in the grass

Grandísimo tema el de Hugh Masekela, instrumental y lleno de ritmo.



Pero hete aquí que una banda funky de las de verdad, versiona el tema y le pone letra, el resultado es el siguiente,



Como veis, se trata de dos canciones totalmente diferentes. Os dejo para finalizar, la revisión que Willie Bobo llevó a cabo, más cercana al original, pero con otro tempo.




¿Cuál es mejor? A mí me gustan las tres.

viernes

Cómo perder un trabajo por flojo


Hay cosas que de verdad que no entiendo.
En unos momentos que vivimos de crisis. Donde el trabajo es una joya valiosa. Todavía existe una especie que yo denomino "pasotas".
Donde trabajo ahora contrataron a un chico. De eso hace tres meses. He de reconocer que al principio no le ví con futuro. Pero me dije: "Agata, no seas mala. Dale una oportunidad. No te dejes llevar por la primera impresión". El tiempo me ha dado la razón.
Tú no puedes tener 27 tacos y no haber trabajado nunca. No lo digo porque no tengas oportunidades...lo digo porque eres más flojo que un muelle de guita. Tú no puedes llegar a trabajar veinte minutos o media hora (mínimo) tarde, día sí y día no. Eso es una falta de respeto para el resto de personal. Tú no le puedes preguntar a la jefa (dueña) de allí que qué supone entrar a las 9 de la mañana: "Hijo mío, eso supone que a las 9 tienes que tener el uniforme puesto y las historias de los pacientes en la mano. No que te levantes a esa hora..." Tú no me puedes decir (cuando intento explicarte lo que he aprendido) que tú "controlas" bien, ESO EL PRIMER DÍA. Pues cuando me toca irme antes que tú y estoy vestida ya de calle no me llames a voces delante del paciente a preguntarme lo que te intentaba explicar. No puedes tardar 15 minutos en dar una cita telefónica. Ni quitar el contestador cuando yo llego para que tú no tengas que coger las llamadas solo. No puedes tener esa cara de "alelao" y ese pelo lleno pringue de cara al público. Tú no puedes enfadarte cada vez que se te dice que eso no se hace así...que es de otra manera...
Porque pasa lo que pasa: que te despiden. Tú no sabes la oportunidad que has desaprovechado. Con los tiempos que corren...No sé qué va a ser de tí. Y no...no me da pena. Pena me da de que alguien más trabajador que tú no haya podido estar ahí esos 3 meses.

miércoles

Pinpanpun dígame (2)


Llaman al teléfono:
- Pinpanpun dígame...le atiende Agata.
- Hola. Mira. Mañana tengo una cita a las 10.
-( Compruebo en el ordenador su nombre y, efectivamente, tiene cita la señora a las 10) Sí, señora. Tiene usted cita mañana con nosotros a esa hora.
- Ay, hija, es para decirte que a esa hora no puedo ir.
- De acuerdo señora. ¿Quiere que le anule la cita? ¿Se la doy otro día?
- No. No puedo ir a esa hora. Voy a ir más tarde.
- Señora. No puede venir más tarde. Hay pacientes que vienen más tarde y tienen su hora cogida.
- Pero yo voy a ir más tarde porque mi amiga Maripuri viene del Puerto y me voy a tomar un café con ella y luego nos vamos de compras.
- Lo siento señora. No podemos hacer eso. Lo que podemos hacer es otra cosa. Yo le voy a anular la cita y se la doy para dentro de un mes que es cuando el doctor Fenfen le podría atender.
- Ah, no. Yo no voy a esperar un mes. Le diré a Maripuri que se venga conmigo a Pinpanpun.
- Pues muy bien. Mañana nos vemos.

lunes

Contradicciones

El otro día un alumno de mi centro, entró en la sala de profesores cuando no había nadie, cogíó la cartera de uno de los docentes y le robó el dinero.
Lógicamente, fue fácil localizar al pillastre y este reconoció el hurto. La paradoja es que el alumno había robado a un profesor que está constantemente apoyando a este chaval. Como podréis comprender el mozalbete es de una familia con un nivel socioeconómico muy bajo. Múltiples problemas de todo tipo le han afectado desde pequeño. La crisis está haciendo gran mella y este no tuvo otro pensamiento que sustraer el dinero.
El profesor afectado se ha sentido traicionado porque está seguro de que el chico sabía de quien era la cartera, piensa que su esfuerzo ayudándole después de varios cursos ha sido en vano. Piensa que no ha logrado crear un vínculo que le una al alumno, que en suma, ser maestro es una profesión desagradecida.
Por un lado comprendo los sentimientos de mi compañero, seguramente me sentiría igual. Pero por otro, entiendo que no podemos juzgar al adolescente desde nuestra situación de privilegio, de tener todo lo necesario y más. De no faltarnos nada. Muchas veces lo he pensado, trabajando en un centro de barrio económicamente deprimido hay una línea invisible, pero real, entre el claustro y una parte del alumnado que cuesta superar.
Esta puñetera crisis...

viernes

Libro de instrucciones



No. No puedo leerlos. Odio los libros de instrucciones. Prefiero que el que esté al lado mía se los lea y me los resuma. No me considero una mujer inculta, ni floja, ni tan siquiera estúpida. Pero admiro profundamente a quien se lee un libro de instrucciones.
Soy capaz de sacar tiempo de donde sea para que alguien, con sus palabras, me explique las cosas. Yo necesito preguntar cada cierto tiempo. Como cuando era pequeña y el profesor o profesora atendía mi pregunta. Necesito en algún momento que mi duda sea resuelta. Eso de que un libro me intente explicar (siempre a su manera) algo, me molesta. Es muy frío y poco fiable. Yo necesito más el calor. Con calor la explicación es mucho mejor.
Cuando compramos en casa algún electrodoméstico...dejo (inocentemente) que mi pareja sea quien se lea el librito maldito. Yo prefiero tirar la caja al contenedor de la calle y todo lo que haga falta. No entiendo nada de lo que dice el libro. Deberían dejarnos un libro de instrucciones para poder conseguir entender lo que nos quiere decir el libro de instrucciones. Uy...que me estoy liando y no me desenrrollo ni a la de tres.
Lo siento. Soy una negada en muchas cosas. Pero confieso: NO ME GUSTA LEER LOS LIBROS DE INSTRUCCIONES...QUE NO..........