domingo

Tiempo


El tiempo es algo de lo que no podemos dejar de hablar. Todo corre en torno a él.
Tenemos relojes en todas partes. En nuestras muñecas, en nuestros móviles, en el ordenador (sí, sé que has mirado ahora la hora), en la calle, en el coche...
Tic, tac, tic, tac...
Somos avariciosos en el terreno temporal. Vemos correr el tiempo como si se tratara de un chorro de agua brava y estuviéramos sendientos. Intentamos "rebañar" algo de tiempo para ir acumulándolo a lo largo del día. Tiempo, tiempo. Necesitamos tiempo. Pero no sé si os habéis dado cuenta que mientras más tiempo queremos tener, más pronto se acaba. Que mientras más tiempo gastemos menos tiempo nos queda.
Tic, tac, tic, tac...
Mientras estoy haciendo éste post ¿estoy perdiendo el tiempo?
Debería estar haciendo varias cosas:
-Llamar a mi madre.
-Hacer la merienda de los niños.
-Preparar las cosas para mañana.
-Prepararme para salir.
-Recoger la cocina un poco.
Eso por decir algo.
Sin embargo siento que ahora no pierdo el tiempo porque estoy haciendo algo.
Todas las cosas de la lista anterior no me da tiempo de hacerlas en estos diez minutos. Así que llamaré a mi madre mientras hago la merienda de los niños. La cocina, la recogeré antes de prepararme para salir.
Sí. Todo gira en torno al tiempo. Algo que consigue que podamos ganar dinero o perder la salud. Algo que es invisible pero que nos machaca como un virus.
No. No tengo tiempo de más. Cada vez me queda menos.
Tic, tac, tic, tac...

Grito sordo


Hay momentos escasos en mi vida en los que me gustaría llegar a desaparecer.
Ir encogiendo poco a poco. Hasta llegar un momento en que nadie me vea. Llegado ese momento no podría escuchar lo que dicen de mí. Ni tampoco podría mirar y ver en qué situación me encuentro.
Sólo sé que no quiero ser como tú.
Espero poder conseguirlo.
Pero, con suerte, con mucha suerte, lo sabré cuando pasen algunos años.
También espero que con suerte, con mucha suerte, tú lo puedas ver.
Para que te tragues tus palabras. Esas que decían que yo era la peor.
Larga vida a la reina. La reina del chantaje.

sábado

Mierda


Siempre me ha fascinado la versatilidad del castellano para sacar el máximo partido a determinadas expresiones. Hoy me voy a centrar en los usos que podemos darles a las palabras que definen nuestros productos de desecho. Os juro que no voy a mirar la wiki, ni ningún diccionario.
Que yo recuerde, para nombrar este asunto disponemos de un arsenal de vocablos. Por ejemplo, hez, caca, caquita, mierda, zurullo, churralá, mojón, cagada, diarrea. Algunas otras metafóricas como plantar un pino, poner un fax, hacer popó, dar de vientre, hacer sus cosas, hacer algo que uno solo puede hacer, aliviarse, irse de bareta (esta de por sí necesitaría una entrada sola). Otras más técnicas como defecar o excretar.
Pero lo que más me sorprende es la cantidad de usos que se le pueden dar a algunas de sus asepciones en función del lugar y la forma. La más clásica vete a la mierda, o vete a cagarla. También esto es una mierda o si el enfado es supino esto es la mierda (obsérvese como cambia el sentido al variar el artículo). Me gustan, estoy hecho mierda para describir cansancio.
Qué os parece el deseo de buenaventura en el artisteo, -mucha mierda-, eufemísticamente para evitar decir suerte.
Mierda puta viene a reiterar que el suceso acontecido ha sido bastante desagradable y suele usarse en sustitución del más simple, qué mierda. Frases más elaboradas como estoy de mierda hasta el culo son indicadas para describir una situación en la que uno no es responsable de algo pero se ha visto afectado. Para este mismo fin se suele recurrir a salpicar de mierda.
Técnicamente las heces pueden ser sólidas, líquidas e incluso... explosivas, que digo yo que no hacía falta ser tan ilustrativo.
En fin, que en cinco minutos fijaos la cantidad de expresiones que he recordado, seguro que hay miles de ellas más. Si os animáis podemos ir conpletando el glosario.
Para compensar de tanta escatología os pongo una foto de Xavi XM (Flickr)

miércoles

Rapsody in blue

Bueno, hoy me he puesto un poco melancólico y he sentido la necesidad de revisitar una de las obras que más me emocionan. No sé si será porque uno es hijo del cine clásico y casi seguro que la primera vez que la escuché fue en una de esas pelis que ponía el programa mítico de la 2, Cine Club.
Es una de esas joyas que llevan dentro lo mejor del jazz y lo mejor del romanticismo. Clásico de la música norteamericana, aún me emociona y me excita por igual.
Aquí les dejo un trozo interpretado por Bernstein.


martes

Se alquila zulo



Hace algunos años descubrí que el verano es para descansar.
Así que durante 15 días intentamos irnos a algún lugar de playa para venir con las pilas puestas.
Los últimos 5 años hemos ido a Chiclana. Una tierra maravillosa. Una playa genial, de las mejores. Un paseo marítimo espectacular.
El año pasado íbamos a ir, como todos los años. Pero un par de semanas antes de disfrutar del paraíso, la dueña del lugar donde vamos nos sube el precio 300 euros. ¿Cómo? ¿Estás loca? ¿A quince días de irnos nos das la puñalada trapera? Pues hija, conmigo has dado. Con mi dinero hago lo que me da la gana.
Así, que la "señora" consiguió "chafarnos" las vacaciones.
Puestos a enmendar futuros errores o futuras puñaladas traperas nos hemos decidido (desde hace un mes) a buscar algo allí.
La primera, en la frente. La gente, no sólo no ha bajado los precios. Los ha subido como 300 euros más desde el año pasado. Las fotos de los apartamentos que me mandan las inmobiliarias son para llorar.
¿Cómo me puedes pedir cerca de 1700 euros la quincena con esos muebles de provenzal que ni siquiera recogería del basurero?
¿Queréis ganar dinero? Vale, me parece bien. Pero también tenéis que invertir, hijos míos. Yo no he visto esas colchas años 80 desde....los años 80.
Cutres. Que sois unos cutres.
Prefiero irme a la otra punta de España antes de que me robéis así.
Y lo siento. Os terminaréis cargando la "gallina de los huevos de oro". Lo siento por los comercios. Ya hace un par de años que la gente no se puede permitir ir a bares...Ya se lo han gastado todo en los apartamentos-cutres.
La foto: una de las últimas que me mandaron.
Respuesta mía: "Mira hija, si por esto me pides 1700 euros: NO ME MANDES MÁS COSAS."

domingo

Ladislao Vajda

El otro día, me sorprendí a mí mismo disfrutando de una película que recordaba de mi infancia más remota, Marcelino, pan y vino. Y no es que me interese mucho la temática religiosa, lo que me fascinó fue la estética y el tratamiento que dio su director a las imágenes. Sin darme cuenta, empecé a encontrar paralelismos entre la fotografía de Marcelino y la de autores expresionistas por los que me he sentido subyugado como Fritz Lang o Murnau.
Los exteriores del film, recuerdan claramente al Whale de Frankestein y al final caes en la cuenta de que el director de Marcelino debió ser una especie de rara avis en el cine español de la posguerra.
Efectivamente Ladislao Vajda fue singular en todos los sentidos. Un clásico al que se empieza a reconocer en su justa medida. El cebo, que quizás es su obra más estudiada, ha tenido varias revisiones incluida alguna de Hollywood y protagonizada por Jack Nicholson.
La música de Marcelino, está compuesta y dirigida por uno de los grandes, Pablo Sorozábal.
A veces, para apreciar lo inmenso hay que dejar pasar el tiempo y valorar sin los corsés de las épocas.