viernes

¿Sobrevivirá la Iglesia?


Después de todos los casos que van sabiéndose de abusos por parte de sacerdotes a niños y viendo la reacción de "Su Santidad" y otros cardenales no puedo más que preguntarme si la Iglesia Católica Romana podrá seguir adelante como hasta ahora.
No es ninguna sorpresa que el clero ha sido y en buena medida es, un poder fáctico. Fíjense sólo en los consejos de administración, medios, editoriales, universidades ... y descubrirán que las cosas en este sentido no han cambiado tanto como al menos a mí, me gustaría. Una organización en la que (por propia voluntad) una parte de sus miembros deciden obviar una parte muy importante de ellos mismos (su sexualidad) está abocada a rectificar en el medio plazo o a desaparecer.
Si está claro por lo que se va viendo, que muchos de los que prometieron ser célibes y castos olvidaron sus promesas y se convirtieron en pederastas, es que algo no anda muy bien.
Si por lo menos negar la evidencia ha dejado de hacerse, como se hacía en tiempos no muy remotos, justificarla o taparla es aún peor.
La pederastia es abonimable, pero en el caso de los que se hacen llamar guardianes de la moral es intolerable.
O cambian, o desaparecen.
La foto es de Santi MB (Flickr)

miércoles

Años 80



Con horror he descubierto algo que no me hubiera gustado descubrir: se lleva la ropa de los 80.
En mi afán por buscar ropa y accesorios de los 60 ó 70 descubrí en Londres que en las tiendas de segunda mano lo que más venden son ropa con hombreras enormes. Ramos enormes. Encajes. Cuero negro con tachuelas hasta en la solapa. Mangas como el traje de novia de Lady Di (sí, esa chica que murió en un puente)
No podía con lo que estaba viendo. No me imagino otra vuelta atrás en la moda. No sé qué le diré a mi hija cuando espere ponerse algo que yo ya tiré a la basura rauda y veloz.
Lo mismo mi madre hizo lo propio con la ropa suya que yo ahora busco con afán.
En el libro de los gustos no hay nada escrito.
Ya soy yo la "vieja" que añora épocas de mis padres.
Ahora son los que todavía no habían nacido cuando yo me ponía las hombreras y los botones dorados los que añoran mi ropa.
Qué dura es la vida.
Nunca estamos en la época correcta.
La foto: La Lady Di (sí, esa chica que murió en un puente)

lunes

Lunes

¿Qué pasa? ¿Hoy es lunes? Pues a animarse.
Me encantan los Black eyes peas. Esta canción es mi favorita. Me da energías y soy capaz de comerme el mundo. Con guarnición.
Así que nada de estar con el síndrome del primer día de la semana. Para ello lo mejor es empezar con una canción de sábado noche...
Quiero ser una macarra como Fergie. Tener la fuerza de hacer lo imposible un lunes: sonreir y disfrutar. Y que nadie me de la semana. O sacaré mi melena y tumbaré al más duro.
Y si te pones chulo, zapatearé tu pecho con mis tacones.
¿Entendido?

sábado

¿Es Frasier la mejor comedia de la historia de la televisión?

Para mí es la mejor con diferencia. Spin-off de la mítica Cheers, la superó en temporadas y en audiencia. La historia de un psiquiatra y de su familia, los mundos contrapuestos en los que Frasier y su hermano viven, por un lado y por otro, su padre y su cuidadora, dan para algunos de los momentos más hilarantes que uno haya visto en la pantalla.
El secreto de su éxito se basa en que, aunque la trama central está en torno a Frasier, los otros personajes van teniendo tramas particulares que cada vez se van haciendo más importantes. De hecho, Niles (su hermano) y Daphne (la cuidadora) son los encargados de cerrar la trama de la última temporada.
Todo lo bueno del teatro y la comedia clásica están ahí. Los grandes conflictos humanos, el paso del tiempo, las clases sociales, la igualdad y por supuesto, la búsqueda del amor.
Frasier puede verse y revisarse todas las veces que uno lo necesite, porque como los buenos libros, uno vuelve a ellos con regocijo.


jueves

Londres. Carnaby Street



Una de las cosas que más me apetecían hacer al ir a Londres era visitar Carnaby Street.
Sería que me lo imaginé como una vuelta a los años 60 que cuando fui allí salí completamente decepcionada.
Es eso, una calle. Pero una calle que puedo encontrar en cualquier ciudad. Donde hay tiendas que hay en la Calle Larga de Jerez. Donde no hay nada que recuerde a los años 60. Bueno sí, hay un pequeño local donde homenajean la época con una mínima exposición de fotografías y con cuatro trajecitos colgados de maniquíes.
A los de la exposición les pregunté si había en la calle alguna tienda donde comprar ropa o calzado de los maravillosos 60. Nada. Hasta que uno de ellos se acordó que girando a la derecha y luego a la izquierda había una tienda de ropa de segunda mano. Pero una tienda sin pena ni gloria.
Lo dicho. Si vais a Londres para viajar a la época del pasado donde muchos de nosotros nacimos, no lo encontraréis en Carnaby Street.
Lo paradójico es que justo al lado del hotel donde nos quedamos, descubrí por casualidad una maravilla de tienda. Donde me "enamoré" de un par de zapatos y bolso a juego. Claro que me los traje a España.

martes

La ley del menor


Desgraciadamente tiene que ocurrir algo como lo sucedido en Seseña para que todos nos volvamos a mirar a los políticos para preocuparnos de porqué pasan estas cosas y exigirles medidas.
Conozco un poco del asunto pues he visto como algunos de mis alumnos han ido terminando en un centro de reforma por pequeños delitos. Cuando hay un crimen de este tipo lo primero que se nos ocurre es que el autor o autora no vaya a la cárcel o incluso pague sólo unos pocos años de su vida por lo hecho es injusto. Yo no discuto esto. No me interesa lo que es justo o no en este debate, sencillamente porque lo que de verdad me interesa es saber qué podemos hacer para que este tipo de barbaries nunca sucedan.
Algunos datos que sirven para reflexionar:
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de reforma tenían carencias familiares afectivas y/o económicas.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores tenían graves problemas de convivencia que nunca fueron abordados desde una perspectiva multifactorial que incluyera al centro, al alumno y por supuesto a su familia.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores tenían graves carencias educativas, la mayoría apenas sabía leer y escribir funcionalmente.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores habían oído de algún adulto (normalmente un profesor o profesora) la siguiente frase: "tú vas a acabar muy mal".
-Las familias de todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores dijeron alguna vez: "no sé qué hacer con este chico/a". Familias que en su mayoría habían mirado para otro lado cuando se les advertía de que sus hijos/as necesitaban que alguien les marcara los límites.
-Todos los jóvenes que he conocido y que acabaron en un centro de menores tenían una autoestima desastrosa y encontraban que apartarse de las normas les hacía sentirse importantes y obtenían una atención que nunca antes consiguieron por hacer lo correcto.

Podría seguir, pero creo que es suficiente para ilustrar que este debate no es ni tan simple ni tan sencillo como meter en la cárcel a niños de catorce años.
La foto es de Claudius Plober (Flickr)

domingo

Tiempo


El tiempo es algo de lo que no podemos dejar de hablar. Todo corre en torno a él.
Tenemos relojes en todas partes. En nuestras muñecas, en nuestros móviles, en el ordenador (sí, sé que has mirado ahora la hora), en la calle, en el coche...
Tic, tac, tic, tac...
Somos avariciosos en el terreno temporal. Vemos correr el tiempo como si se tratara de un chorro de agua brava y estuviéramos sendientos. Intentamos "rebañar" algo de tiempo para ir acumulándolo a lo largo del día. Tiempo, tiempo. Necesitamos tiempo. Pero no sé si os habéis dado cuenta que mientras más tiempo queremos tener, más pronto se acaba. Que mientras más tiempo gastemos menos tiempo nos queda.
Tic, tac, tic, tac...
Mientras estoy haciendo éste post ¿estoy perdiendo el tiempo?
Debería estar haciendo varias cosas:
-Llamar a mi madre.
-Hacer la merienda de los niños.
-Preparar las cosas para mañana.
-Prepararme para salir.
-Recoger la cocina un poco.
Eso por decir algo.
Sin embargo siento que ahora no pierdo el tiempo porque estoy haciendo algo.
Todas las cosas de la lista anterior no me da tiempo de hacerlas en estos diez minutos. Así que llamaré a mi madre mientras hago la merienda de los niños. La cocina, la recogeré antes de prepararme para salir.
Sí. Todo gira en torno al tiempo. Algo que consigue que podamos ganar dinero o perder la salud. Algo que es invisible pero que nos machaca como un virus.
No. No tengo tiempo de más. Cada vez me queda menos.
Tic, tac, tic, tac...