miércoles

La inutilidad del sufrimiento. Más tonterías.


Esta mañana, comprando en un centro comercial observo a una familia llevándose, no uno ni dos, sino tres ejemplares del libro de la psicóloga María Jesús Álava, "La inutilidad del sufrimiento". En un primer momento, como psicólogo que ha ejercido muchos años en la clínica, siento que este tipo de libros no ayudan en mucho a prestigiar la profesión de los psicólogos. Abundan en los últimos años, libros de autoayuda que crean falsas expectativas en los lectores a través de títulos grandilocuentes y obviedades descritas con palabras de nuevo cuño, que como mucho, lo único que consiguen es distanciar aún más a las personas de sus problemas concretos. Ese mensaje buenrollista que nos obliga a ser felices, a despreciar el sufrimiento a creernos bichos raros si lo pasamos mal. Que ofrece recetas como si los tratamientos psicológicos fueran generalizables. En definitiva, que termina por cronificar lo que se resolvería de forma natural en la mayoría de los casos.
Si con libros como este el lector cree que podrá huir de sus pensamientos negativos, va listo. Si cree que las tragedias de cada uno se pueden evitar haciendo jueguecitos o verbalizando mantras como poco pensará que le han tangado el dinero. Ahora, si piensa que todo el mundo puede vivir sin sufrir menos él, si estima que el dolor no es algo natural, terminará enfrascado en una lucha desigual por evitar el dolor que le impedirá seguir con su vida normal.
Que ya lo decían nuestros abuelos, la vida no es un camino de rosas, sino de rosas y de espinas y debemos saber aceptar las primeras y las segundas.
Si quieren gastarse el dinero en libros como "la inutilidad del sufrimiento" u otros parecidos, de acuerdo, pero no esperen solucionar sus traumas con ellos, por muchos deuvedés que incluyan.

sábado

Se acabó


Siempre que viene un período vacacional (según para quién) como las navidades nos volvemos locos antes, durante y después.
Un par de meses antes el bolsillo se va resintiendo de tanto abrirlo. Regalos comprados con antelación para que no nos agobiemos el último día pensando e imaginando que serán otros los tontos que pasen el día de la cabalgata en una cola de un gran almacén.
Si de mí dependiera no haría regalos a nadie en Navidad. Llamadme siesa, rata, malaje, saboría... Me gusta regalar pero cuando me apetece y a quien me apetece Y LO QUE ME APETECE.
Luego, si tienes la suerte de que te toca tu casa de sede principal de las comidas, tienes que contar con la ayuda de quien vive contigo. Es imposible trabajar a turno partido y llevar el peso de pensar qué vamos a poner, qué comida gusta a los que vienen, cómo se van a sentar, si te faltarán sillas, si te sobrarán sillas, qué mantel pongo...En eso no tengo queja, es más, tengo la sensación de que no he hecho nada pero me siento tan cansada como si hubiera puesto hasta el último ladrillo de mi vivienda.
Después nos piden que comamos mucho, todo, de todo, con todos, para todo, sobretodo...para que recién pasada la Navidad comamos poco, nada, muy poco, sin nadie, para nadie... que el verano ya está aquí. Seguimos siendo tontos. Somos agonías con la cantidad que hacemos de comida. No hay casa en la que yo haya estado y no haya sobrado comida para dos días más.
Ya lo que te falta es que en esos días se muera alguien de la familia, aunque sea un tío de más de 95. Que tengas a alguien recién separado. Que haya otro tipo de problemas que sólo lo puede arreglar un encantador de serpientes. Cuando alguien lo está pasando mal a tu lado es muy complicado sentirse feliz y tomarse las 12 uvas, sólo llegué a la tercera (¿me irá bien el 2011?) ya que el nudo de tu garganta te lo impide, también los mocos que te limpias a escondidas.
Así ayer quité el árbol que ponen mis hijos y hoy doy los últimos regalos.
Navidad, cada año te odio más.

lunes

¿Y si los desempleados trabajaran para el estado?


Voy a trasladaros una pregunta que me he hecho y para la que no tengo respuesta después de leerla en un comentario de una noticia. Decía que lo que había que hacer para disminuir el número de desempleados era que mientras cobraran el subsidio trabajaran para el estado en cualquiera de las tareas que se les encomendaran. De golpe y porrazo muchas de las personas que trabajan en la economía sumergida se darían de baja en las listas del INEM.
Viéndolo de esa forma, si es verdad que tenemos mucha economía sumergida y parte de ella corresponde a personas que cobran el subsidio, entonces esa medida podría tener sus efectos. Pero veamos otras consecuencias ¿qué debe hacer el estado, poner a trabajar de lo que sea a los desempleados independientemente de su nivel de formación? más aún, si hace esto ¿no generará más paro al no tener que contratar a personal que ya no será necesario porque los desempleados cubren esos puestos? ¿y cuando dejen de cobrar el subsidio, ya no tendrán que seguir yendo a cubrir ese puesto? y si tienen que trabajar para el estado ¿cuándo buscarán un empleo?
La verdad es que varitas mágicas no tenemos nadie, y no hay medida que no tenga una parte negativa. Esta en concreto me parece que tiene demasiados aspectos problemáticos.

Introducción y rondó (Lancen)


Esta pieza para piano y clarinete me parece de una belleza insuperable y tiene un aire de misterio que embelesa. Una buena forma de tranquilizar nuestros ánimos para empezar la semana y la vorágine de la vida.
Siento la calidad de la grabación de Jose Antonio Linero pero es la única versión que he encontrado.

domingo

Contra el doblaje

Como todos vosotros, me he críado viendo las series y películas dobladas en el cine y la televisión. Nunca me planteé que pudieran verse de otra manera, hasta que gracias al dvd e internet descubres que verlas así es mutilarlas, es quitar el 50% del trabajo del actor, es cambiarlo todo.
Las aberraciones que hemos hecho en el cine doblando a Julie Andrews en "Sonrisas y lágrimas" (¡vaya traducción del título original!) cuando cantaba. O "mejorando" la voz de Marlon Brando en "el Padrino". A tal punto hemos llegado que incluso hemos identificado voces de dobladores como si fueran las de los auténticos actores. La voz de Constantino es, en nuestro imaginario colectivo, la de "Arnold Terminator", o la de Joan Pera es la de Woody Allen. No es que pretenda cargarme toda la industria nacional del doblaje de una tacada, pero al menos que se pueda elegir. ¿Puedo yo ver "El discurso del rey" con la voz original de Colin Firth? Pues no en mi ciudad. ¿Puedo ver los subtítulos de "Dexter" con la voz original de los personajes? Pues como no sea descargándome la serie de internet, no hay forma.
Cuando pruebas las voces originales, las del doblaje resultan anodinas, planas y poco creíbles.

viernes

Wondertronix

Ya he hablado en otra ocasión de lo que hace mi amigo Carlo Coupé en su estudio (Funkorama) con un equipo muy "vintage". Ahora nos vuelve a sorprender con un revival de los sonidos que podíamos escuchar allá por finales de los 70 y principio de los ochenta gracias a los sintes analógicos.
Calidad y buen gusto en este nuevo proyecto editado por Unique.
Además el vídeo es una gozada. ¿Qué más queremos para empezar el año?