Me ha venido al pensamiento cómo NO me gustaría que me velaran cuando yo haya muerto. NO quiero gente llorando, ni gente a la que hace siglos que no veo, ni familiares coñazos y cizañeros que me han hecho la vida imposible. NO quiero que estén en el Tanatorio hablando a chillidos en los pasillos de tonterías. NO quiero que me recuerden a su manera. Quiero hacer lo que me de la gana. Si puedo, daré todos mis órganos. Quiero ser incinerada y que mis cenizas no sean propiedad de nadie. En eso estoy pensando...en no dejarle a nadie la obligación de deshacerse de ellas.
Lo que sí quiero es morirme y que lo celebren como en New Orleans. Quiero mi Banda. Que recorra las calles de mi ciudad y que baile quien quiera. Conozco buenos músicos y vivo con tres de ellos, qué mejor homenaje hacia mi persona (aunque no lo merezca)
No quiero lágrimas. De negro podéis ir, me gusta. Pero porque de siempre me gustó.
Alabada sea la santa música...
Chicos, prometedmelo.
miércoles
domingo
¿A que jode?
Y bastante, la legión de tontainas que se ganan la vida saliendo en los programas de televisión diciéndonos lo que hay que hacer para ser cool, para no pelearnos con nuestras parejas, para tener un mejor cuerpo, para...
También fastidia la cohorte de economistas que lanzan frases ingeniosas para explicar la crisis fundamentalmente culpándonos de ella por ser unos manirrotos, por vivir por encima de nuestras posibilidades (como si los bancos nos hubieran dejado), por ser unos irresponsables. Tiene gracia que los que lo dicen sean gente que viajan en Porsche o Audi y tienen fondos de inversión, planes de pensiones monstruosos etc.
Tampoco es que me guste la incapacidad de los políticos para poner coto a los administradores del capital, que quieren menos regulación para hacer y deshacer a su antojo. No hay mucho que hacer si no se atreven a meterle mano a este asunto.
Y también me jode la cantidad de personas que se tienen que quedar sin sus trabajos porque algunos quieren seguir teniendo un porcentaje indecente de beneficios y no pagar casi impuestos.
¿El 20 N va a cambiar esto? Venga ya.
También fastidia la cohorte de economistas que lanzan frases ingeniosas para explicar la crisis fundamentalmente culpándonos de ella por ser unos manirrotos, por vivir por encima de nuestras posibilidades (como si los bancos nos hubieran dejado), por ser unos irresponsables. Tiene gracia que los que lo dicen sean gente que viajan en Porsche o Audi y tienen fondos de inversión, planes de pensiones monstruosos etc.
Tampoco es que me guste la incapacidad de los políticos para poner coto a los administradores del capital, que quieren menos regulación para hacer y deshacer a su antojo. No hay mucho que hacer si no se atreven a meterle mano a este asunto.
Y también me jode la cantidad de personas que se tienen que quedar sin sus trabajos porque algunos quieren seguir teniendo un porcentaje indecente de beneficios y no pagar casi impuestos.
¿El 20 N va a cambiar esto? Venga ya.
miércoles
GilipollAPPLEmanía
De un tiempo a esta parte, más desde el fallecimiento de Steve Jobs, no hago más que leer y escuchar a personajes públicos declarar su amor incondicional a productos marca Apple. Especialmente la gente parece haberse vuelto gilipollas con dos en particular, el Iphone y el Ipad. Sobre el primero no sé qué puede tener de especial un aparatito que sirve para lo mismo que los demás y que encima tiene menos prestaciones que los de su gama. Parece que es signo de distinción decir que uno responde a "su Iphone" y no a su teléfono. Queda genial sacarlo en las reuniones y enseñar a los amigotes las múltiples apps que uno se ha comprado para fardar.
Con respecto al Ipad, debo confesar que estuve tentado de mirar la forma de conseguirlo gratis (via domiciliación de nómina o similar) pero cuando me enteré de que prácticamente sólo es una pantalla para navegar por internet ( y encima mal, porque no reproduce Flash) deseché toda posibilidad de tenerlo. Ahora entiendo por qué la gente le llama pisapapeles.
Lo peor de todo es que encima vamos a pagarles a los nuevos parlamentarios ambos productos. La memez, llevada al cuadrado.
Con respecto al Ipad, debo confesar que estuve tentado de mirar la forma de conseguirlo gratis (via domiciliación de nómina o similar) pero cuando me enteré de que prácticamente sólo es una pantalla para navegar por internet ( y encima mal, porque no reproduce Flash) deseché toda posibilidad de tenerlo. Ahora entiendo por qué la gente le llama pisapapeles.
Lo peor de todo es que encima vamos a pagarles a los nuevos parlamentarios ambos productos. La memez, llevada al cuadrado.
domingo
Impunidad
No voy a ser tan ingenuo como para decir que la culpa de esta crisis-depresión o lo que sea es sólo de unos cuantos que gobernaban unos bancos. Pienso que son muchos más los que se pueden llevar esos galones, por ejemplo los políticos que permitieron al sistema financiero hacer lo que quisieron (y aún hoy es así) y también nosotros, el pueblo llano que anestesiado por el crédito fácil dejamos que otros hicieran y deshicieran a su antojo.
Pero es absolutamente imposible de creer que encima de que no ha habido ningún castigado por enriquecerse careciendo de toda ética, cachondeándose de los que pagan impuestos, encima, hayan cobrado magníficos planes de pensiones, indemnizaciones etc. Y no sólo en EEUU, también en nuestro propio país. Vale, es legal, vale no se pueden cambiar las reglas del juego una vez comenzado este. ¡Y un pimiento! Claro que se puede, sólo tiene que haber voluntad política y jurídica. Lo que ocurre es que a lo peor, una andanada de ese tipo perjudica a los que tienen que hacerlo y por eso hay me mantener el statu quo.
Vean Inside job, vean las caras de algunos de los que asaron la manteca, oigan sus respuestas, no muestran ningún atisbo de pudor, ninguna sensación de culpabilidad, con la seguridad del que se sabe a salvo. Con sus cuentas corrientes en paraísos fiscales, con sus magníficos dividendos. Impunes.
Mientras, la realidad nos deja titulares como este: "el 25% de la población española en riesgo de caer en la pobreza".
Pero es absolutamente imposible de creer que encima de que no ha habido ningún castigado por enriquecerse careciendo de toda ética, cachondeándose de los que pagan impuestos, encima, hayan cobrado magníficos planes de pensiones, indemnizaciones etc. Y no sólo en EEUU, también en nuestro propio país. Vale, es legal, vale no se pueden cambiar las reglas del juego una vez comenzado este. ¡Y un pimiento! Claro que se puede, sólo tiene que haber voluntad política y jurídica. Lo que ocurre es que a lo peor, una andanada de ese tipo perjudica a los que tienen que hacerlo y por eso hay me mantener el statu quo.
Vean Inside job, vean las caras de algunos de los que asaron la manteca, oigan sus respuestas, no muestran ningún atisbo de pudor, ninguna sensación de culpabilidad, con la seguridad del que se sabe a salvo. Con sus cuentas corrientes en paraísos fiscales, con sus magníficos dividendos. Impunes.
Mientras, la realidad nos deja titulares como este: "el 25% de la población española en riesgo de caer en la pobreza".
miércoles
Hoy me siento Marilyn
Aunque el otoño tarda y tarda en venir, el tiempo pasa y pasa. Se acerca la Noche...Y aunque es una costumbre poco española cada vez más y más se unen para sacar la bruja y el zombie que llevamos dentro. Un poco de lado oscuro sí que tenemos. Cada vez más y más nos gusta exhibirlo. Cuidado, que todo tiene contraindicaciones.
Hoy me siento Marilyn...Manson.
Feliz todo.
Feliz algo.
Nada feliz?
Pues dale al play y sube el volumen...encanto.
Hoy me siento Marilyn...Manson.
Feliz todo.
Feliz algo.
Nada feliz?
Pues dale al play y sube el volumen...encanto.
domingo
Quiero mi otoño
Pues sí, hace no mucho tiempo, el mes de octubre era sinónimo de mañanas fresquitas, de noches de jersey y de tímidos solecitos de mediodía. Paseabas por las calles y parques y un aluvión de hojas crujían bajo tus pies, cuando no un vientecito molesto que incluso llegaba a quemar tus labios.
El otoño era la estación de los primeros calcetines después del verano, de dormir tapados con una manta, pero que a medianoche reclamaba echarte la colcha porque entraba frío. Y de la lluvia, esa que caía fina, leve, pero fría, no en aguaceros y con bochorno.
Era también la estación de la vuelta al cole con las manos frías, pero aún sin guantes, tu madre todavía no los había sacado del armario. Y de los primeros pucheros calentitos y de los resfriados por salir con la cabeza mojada a la calle.
Pues parece que todo eso se ha acabado y porque no quiero olvidarlo, lo escribo para que mis hijos sepan algún día que el otoño existió y no sólo como nombre de estación.
El otoño era la estación de los primeros calcetines después del verano, de dormir tapados con una manta, pero que a medianoche reclamaba echarte la colcha porque entraba frío. Y de la lluvia, esa que caía fina, leve, pero fría, no en aguaceros y con bochorno.
Era también la estación de la vuelta al cole con las manos frías, pero aún sin guantes, tu madre todavía no los había sacado del armario. Y de los primeros pucheros calentitos y de los resfriados por salir con la cabeza mojada a la calle.
Pues parece que todo eso se ha acabado y porque no quiero olvidarlo, lo escribo para que mis hijos sepan algún día que el otoño existió y no sólo como nombre de estación.
miércoles
Los (perdidos) centros históricos de las grandes ciudades
Si uno pasea por alguna capital europea tendrá la sensación de que da igual por la que vayas, todas tienen el mismo tufillo a parque temático dedicado al turismo ensalzando sus estereotipos más típicos. Me pasa en Madrid, donde andar por la Puerta del Sol, Lavapiés, Santa Ana etc, no te hace sentir que andas por un barrio con vida propia. Es como si tuviera una vida postiza, falsamente impostada. Ya no se encuentran a los viejos en las plazas que vivieron ese barrio en la postguerra, que jugaron de pequeños encima de los bancos o a las canicas. No hay jóvenes excepto los guiris y niños comenius que ahorran para coger su cogorza findesemanil. Pasa en París, o en Londres o incluso en Sevilla, los centros han dejado de tener comercio tradicional, todo son Zaras, Inditex y Mc Donalds. Lo único que pretende identificar a la ciudad es tan exagerado que no resulta verosímil, para que el turista tenga claro que eso es Madrid castizo, o el Paris bohemio o el Londres victoriano. Y todo resulta entonces falso, sospechosamente igual a lo que encuentras en otras ciudades aunque cambiando las vestiduras.
Menos mal, que si uno se aleja de lo manido, aún puede encontrar esa tasca que todavía no sale en tripadvisor, o esa mercería que está escondida en un portal, o ese edificio que resistió el empuje de las grandes cadenas. Y parece que conectara con lo que latía en el corazón orgulloso de sus habitantes, que aún maltrecho todavía vive. Desgraciadamente, cada vez es más difícil de descubrir.
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