jueves

El brujito de Gulugú

(Que también se curran sus estudios y sus aficiones y estoy orgullosa de mis dos zombies)
Los adolescentes son unas personitas que viven en casa con comodidades, no se plantean el futuro, piensan en el día de hoy y recuerdan el pasado a su manera. Son grandes para ciertas cosas (sólo las buenas) y pequeñas para otras (según su conveniencia)
Los niños pequeños tienen rabietas, lloran y patalean. Las rabietas adolescentes existen pero son internas. Sus caras reflejan que no te entienden y que tú eres una petarda que no le dejas hacer ciertas cosas. No te hablan, si lo hacen son gruñidos lo que escuchas. Si preguntas qué les pasa te miran y ya estás fulminada. (Tú tienes la culpa de todo, mamá)
La rabieta de ellos les dura como a nosotros un duelo. Tiene sus fases:
-Negación y aislamiento ( no estoy enfadadaaaaaa, ya no te habloooooo.Soy una zombie)
-Ira (no me entendéis y estoy superenfadada)
-Pacto o negociación ( venga, qué queréis que yo lo hago pero a regañadientes para que no me digáis nada más. Eso sí, yo sigo en mis trece)
-Depresión (más dura será la caída,querida)
-Aceptación (espero que entiendas de lo que hemos hablado y por lo que estás así con nosotros...pronto)
Queridos, yo he sido adolescente y me sé los trucos. Ahora me toca ser madre, también me sé los trucos de la mía. Que gane el mejor.
Lo mismo hay una vacuna para las brujerías del brujito de Gulugú

OS QUIERO

domingo

Sujetadores

Lo que unas ( o unos) tardan media milésima de segundo en quitar otras tardan más de una hora en decidirse a comprarlo.
Comprar un sujetador es una verdadera odisea, y en invierno...ni hablemos. Tienes que elegir entre los que están de oferta o no, entre el negro o no, entre el que se le pueden quitar las tirantas o no, entre el que se le quitan las tirantas y te las puedes poner cruzadas o no, entre los que llevan como complemento tirantas invisibles, entre los que tienen relleno o no, entre los que tienen el alambre en la base o no, entre los deportivos, entre los de encaje, entre los que están allí pero no encuentras la braga a juego...
Las tallas...ay mi amol...eso sí que es una prueba que los cardiólogos deberían usar para saber si te puede dar un infarto en cuestión de minutos.
Todo parece fácil. Debes encontrar la combinación exacta y justa que haga que tus "lolas" se encuentren bien y que te favorezcan. Que la ley de la gravedad para TODAS es muy mala. Todo eso es un número de 2 cifras y una letra que le sigue. 95 C (por decir algo) Contorno de espalda y volumen de las lolas.
Ahora viene lo mejor: vestuario lleno de mujeres desesperadas por encontrar el milagro. Todas llevamos miles de sujetadores para probarnos, la que lo consiga a la primera le regalan hacer la portada del Interviú (ay, Terelu que te hemos pillao). En invierno es una odisea. Quitatelo todo, todo, y empieza a probarte. Las alarmas que llevan puesta las pone un hijoputa misógino. Siempre se te clavan y no puedes abrocharte.
Podría estar aquí siete horas y veintinueve noches...y sin embargo estuve hora y media para comprarme un conjunto la mar de mono.
Abstenerse cardíacos para ver el vídeo

viernes

Pantera negra

Si tenemos más escote, menos falda, un poco más de carmín en los labios. Si salimos a tomar una cerveza con las amigas y amigos, si no hay algo a punto en ese mismo momento porque no somos perfectas, si no valoras nuestro esfuerzo...es tu problema. Basta ya de tanta tortura. La pantera está viva, no la despiertes.


Todos los días hay mujeres y niñas maltratadas.


miércoles

Bola de cristal

Me siento últimamente como una bola que va rodando y rodando. Choco con una esquina y un gran zambombazo me zarandea dejandome descuadrada. Sigo rodando, el efecto es el mismo. Con miedo cierro los ojos porque sé que algo que está ahí chocará conmigo y los impactos son más y más duros. Al principio era una bola fuerte, deseosa de rodar y rodar. Luego, como todo, lo que es ilusión se va convirtiendo en perversión.
Sólo espero que no me parta. Una bola rota no sirve para nada.

domingo

Bach es Dios

Oyendo a mi hija tocar una de las suite para cello que este señor compuso hace casi 300 años, siento que el tiempo no ha pasado, que toda la fuerza inicial de su obra sigue estando en las manos de una adolescente que conecta con el sentimiento y la esencia de alguien tan lejos de la época que vivimos. Es así, que al final caigo en la cuenta de que la música, a estos niveles, es el lenguaje del alma y conecta con nuestros más íntimos anhelos.
Cómo consiguió componer tantas obras y para tan diversos instrumentos con esa aparente sencillez, pero trufadas de complejidad es algo que hace su figura aún más fascinante.
Como decía alguien, Bach hace a Dios importante.

jueves

El eterno penúltimo


Se acercan fechas en las que nos proponemos empezar el año nuevo haciendo lo que no hacíamos antes o no haciendo lo que ya hacíamos. Nuestros pulmones escupen nicotina por doquier, los michelines nos estorban más que antes, nuestros hábitos se nos vuelven en contra y queremos poner remedio. Siempre está el día 1 de enero de cualquier año para ponernos la meta (a veces tremenda y desesperada) de ser diferentes a como éramos un día antes.
He descubierto que la palabra penúltimo tiene un significado más profundo del que yo creía. El penúltimo no es el anterior al último. Es la palabra que excusa y nos acusa de que no vamos a cumplir ningún cometido prometido. De nada me sirve que me digas que te vas a fumar el penúltimo cigarrillo si sé que eso significa que nunca te fumarás el último. Somos personas, no héroes. Nadie promete algo y lo cumple sin un coste. No me gustan las promesas porque nunca se cumplen. Me gustan los hechos porque son los que seguro que se han cumplido. Así que antes de decir que vas a hacer algo por última vez, para un minuto y te lo piensas.
Por eso sé que el eterno penúltimo será siempre eterno. Y por eso sé que éste será mi penúltimo post.

lunes

Se regalan cervezas

Cuidado si eres prófugo de la justicia porque te pueden pillar usando el anzuelo más trivial. Sí, como lo leen, la policía británica ha cazado a varios huidos de la justicia mandándoles una carta para recoger un supuesto premio cervecil y citándoles para recogerlo. Me imagino la sorpresa de los mismos al ver entrar a la pasma, cuando esperaban una cajita de birras. Y es que señoras y señores, nadie cree que con la cerveza se pueda dar gato por liebre, el consumo de este preciado líquido debería estar vetado a las malas interpretaciones y ardides. Y a fe que los pobres incautos así debían de creerlo, si no, no hubieran caído de esa manera. Encima la poli va y dice que ha sido sumamente fácil y barato mediante este sistema coger a los cacos ¿No nos fastidia? Parece mentira que los "Bobbies" no respeten ni las más mínimas normas de cortesía ¡oh my god!