viernes

Un viaje optimista por el futuro

Hace unas semanas, echando un vistazo por las estanterías de mi librería de cabecera, La Luna Nueva, que por cierto, os recomiendo, me llamó la atención el título del libro del que os voy a hablar: "Un viaje optimista por el futuro"  de Mark Stevenson, 2011.  Me dije, ya está, esto es lo que necesito para evadirme de la puñetera crisis y recuperar un poco la confianza en el ser humano.
Bueno, he de decir una vez  leído el libro que su lectura ha cambiado varias percepciones que tenía como ciertas para los años que nos vienen. Este escritor, que alterna su profesión con la de monologuista, al parecer, con éxito, estuvo viajando casi un año por el mundo para entrevistar a todos los que a día de hoy, investigan, inventan o piensan en cómo mejorar nuestro mundo. Desde George Church, gurú de la biotecnología hasta Ray Kurzweil, inventor, Stevenson va haciendo las preguntas que todos nos hacemos y va llegando a las mismas conclusiones que el lector mismo. Y lo hace con desparpajo y con sentido del humor. Lo mismo se habla sin tapujos sobre la posibilidad de la inmortalidad humana (totalmente en serio) como de la posibilidad de que pudiera darse una guerra biológica. Entrevista a ingenieros que son capaces de diseñar máquinas que literalmente engullen CO2 y de paso fabrican combustible y pasea con granjeros que cultivan pastos en los desiertos de Nueva Zelanda y además, luchan contra el cambio climático.





Es muy ameno y encima está bien escrito. Totalmente recomendable.

miércoles

La reserva (II)

Viene de aquí

Aunque no podía levantar la cabeza, adiviné el pijama verde de un enfermero empujando la camilla vacía y sustituyéndola por otra con huésped. A media voz, la que mis fuerzas me permitían, pregunté que qué me pasaba. Sólo tuve como respuesta un leve susurro: "descanse". Pero ¿qué hago aquí? ¿por qué no me siento enfermo? "Tranquilo, tendrá todas las respuestas". El pijama verde salió cerrando la puerta de la habitación y me quedé de nuevo ensimismado en mis anhelos.
-Al menos tengo compañía, pensé. Pero antes de irse, el enfermero había corrido la cortina que separaban ambas camillas.
-Intentaré hablar con quien esté al otro lado.
Pero nada ni nadie me respondía. Sólo se oía el respirador y una leve queja, sorda, testigo de un sufrimiento insoportable.

domingo

¿Y no ha llegado el momento ya?

El momento de no hacer más ni puñetero caso a los que gobiernan pensando que nos van a sacar de esta. A no creer que los que están en la oposición tienen mejores planes para superar la situación. A no escuchar a medios de comunicación constreñidos por las subvenciones. A no seguir a sindicatos que no luchan por los derechos de los que dicen defender sino que pelean por mantener su estructura megalítica. A no confiar en que una especie de demiurgo todopoderoso llegará al final del cielo para librarnos del fuego eterno. A no esperar que el vecino haga lo que no queremos hacer porque no nos atrevamos.
Si de verdad terminamos escapando de este desastre sólo será porque cada uno en su papel haga lo que tiene que hacer, mejor, si puede. Trabaje con mayor ahínco por dar lo mejor de cada uno. Supere las adversidades y se enfrente a las contrariedades. Evitemos el conformismo y el fatalismo. Así es como los pueblos han progresado y seguirá siendo del mismo modo.

 

sábado

lunes

La reserva (I)

Me desperté en una camilla sin saber muy bien lo que había ocurrido. Mi cuerpo no era capaz de asimilar la forma en la que unas horas antes me bañaba en la playa y en ese momento unas correas sujetaban mis extremidades para que no pudiera moverme. La habitación en semioscuridad, tenía otra camilla vacía en el otro lado. Olía a medicamentos y las probabilidades de encontrarme en un hospital eran absolutas.
¿Estaba enfermo? ¿Habría tenido un infarto? Con veintitrés años cumplidos hacía sólo unas semanas me parecía poco probable. ¿Quizás un ataque de epilepsia con la subsiguiente amnesia? Pero yo no había olvidado nada significativo sobre mi vida (o eso creía). Entonces ¿qué cojones hacía atado a esa puta camilla?¿Y mi familia? ¿Y mi novia? Estaban conmigo en la playa, ¿estarían en la sala de espera? Seguro que algo muy grave estaba pasando, pero ¿por qué a mí?
Alguien entraba, pero no podía levantar la cabeza para mirar a ver quién era.


(Sigue un día de estos)

miércoles

Pega esto en tu muro

Estoy un poco hasta la coronilla de los estados de algunos en el facebook. La cosa empezó suavita con frases como esta: "comparte esto en tu muro si te ha gustado" después de noticias en las que la gente sugería que se le diera publicidad a asuntos de lo más variopinto. Pero es que últimamente las sugerencias empiezan a ser amenazas: "si no compartes esto en tu muro no tendrás la dicha eterna". El colmo es que algunos incluso se atreven a juzgarte antes incluso de decidir si lo vas a compartir o no. "Sé que algunos de vosotros no vais a compartir esto pero..." La verdad es que lo que muchos queréis que compartamos son temas que están un poco trilladitos, ahí va una lista:
-Las madres, por supuesto, la mía la mejor.
-La felicidad de tener hijos. Espera a que sean adolescentes y ya verás las ganas que te quedan de escribir cursilerías.
-Lo malo que somos los hombres. Sobre todo mujeres despechadas y en la mediana edad.
-Lo malas que son algunas mujeres. Entiéndase malas como "ligeritas de cascos". Sobre todo hombres despechados y cornudos.
-Niños y niñas con enfermedades incurables, perros abandonados, animales maltratados, chistes de muy poca calidad y así hasta el infinito. ¡Vaya cruz!

martes

¿En qué quedamos?

A veces me parece que la estrategia gubernamental de emponzoñarlo todo y de esa manera encubrir medidas injustas da resultado. Y me da igual el gobierno al que nos estemos refiriendo. Todos hacen lo mismo. La culpa de los males económicos en gran medida es el número de empleados públicos que tenemos. No podemos permitírnoslo. En todos sitios sobran y lo que hay que hacer es coger la motosierra y empezar a podar esta administración hasta que lo que quede de ella sea tan pequeño que no tengamos más remedio que hacer que los servicios los cubran multinacionales con sueldos por debajo del mileurismo.
Y bueno, eso está en franca contradicción con lo que la realidad está mostrando. La ciudadanía necesita, exige, cada vez más sevicios públicos. En la educación los últimos años no han hecho más que certificar el aumento de matrículas en todos los niveles. El bachillerato, sin plazas, los ciclos de FP con récord de preinscripciones. Y  todo esto en la enseñanza pública.
Qué decir de la sanidad. Colas en los centros de salud y aumento de número de pacientes por médico. En los servicios sociales el desborde es diario. En los servicios de empleo, ya, ni hablamos.

Vale que la administración ha crecido en los últimos tiempos, pero siempre en paralelo a lo que la población ha pedido. Y si ahora se pretende recortar los servicios, habrá que recortar también la demanda de los mismos ¿no? o ¿en qué quedamos?