viernes

Sobre la violencia juvenil

Estos días, se está hablando mucho sobre las responsabilidades de diferentes sectores sociales en la violencia entre jóvenes a propósito de la muerte de un adolescente apuñalado por otro en el botellódromo de mi ciudad. Y la verdad es que escuchar a muchos sesudos tertulianos a veces, causa vergüenza ajena. Ya sé que decir esto ahora no es muy popular, pero creo que nunca la juventud de nuestro país ha sido tan pacífica y comprometida como lo es ahora. Que ocurran sucesos como el anterior no debería esconder el hecho de que millones de jóvenes luchan por su futuro y trabajan o estudian persiguiendo su destino. Es curioso lo pronto que se nos olvida, cómo hace menos de tres décadas teníamos una de las sociedades más machistas y permisivas con hechos violentos por ejemplo hacia las mujeres. O cómo mirábamos hacia otro lado ante crímenes terroristas o ante conflictos armados en otros países.
Nuestra juventud tiene defectos, los mismos que la sociedad adulta, ¿o es que sólo beben los adolescentes?

Está claro que es bastante hipócrita por parte de todos el hecho de que sólo nos fijemos en  ellos cuando pasan cosas como estas, mientras tanto, que no molesten cerca de nuestras casas y que se diviertan los más lejos de los núcleos residenciales posible. Con la mitad de la población menor de veinticinco en paro, con el estándard de vida por las nubes y con las pocas alternativas de ocio que les ofrecen las administraciones ¿no creen que nuestros jóvenes no son tan violentos como les pintan?

martes

300 dramas

Hace unos días, en mi ciudad, el Ayuntamiento ha hecho pública una lista con trescientas personas que se quedan sin trabajo en breve. Ya sé que desgraciadamente esto no es algo aislado, sin ir más lejos, en Andalucía se calcula que unos cinco mil profesores interinos dejarán de trabajar este curso. Pero hay una cuestión en todo esto que me sorprende e irrita. ¿Cómo es posible que hayan conseguido nuestros responsables políticos que la ciudadanía vea culpables en los que sólo son víctimas? ¿Cómo es posible que haya gente contenta de que conciudadanos que trabajan en una institución que está para servirnos se queden sin empleo? Se discute que si son unos enchufados, que si no hacen su trabajo en condiciones y tópicos parecidos, cuando la realidad es que no se puede generalizar y menos si de juzgar a otros se trata. Por supuesto que algunos habrán entrado a trabajar usando influencias  En todo caso, la responsabilidad no sería de ellos sino de quienes les han contratado de esa forma. Y si alguno no cumplía bien con sus funciones ¿sus responsables no tenían ninguna culpa de ello?
Pues ya ven, en nuestra ciudad volcamos nuestras iras contra los que no tienen la culpa y los auténticos causantes miran para otro lado por si pueden conseguir que la marea no les inunde.
¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que el mal ajeno no beneficia a nadie? ¿Cuándo vamos a entender que no vamos a salir de este pozo sin el trabajo de todos y el apoyo mutuo? ¿Por qué no vemos la tragedia que se cierne sobre trescientas familias que aumentarán la ya ingente marginalidad de nuestra ciudad?
Por favor, vamos a dejar de tirarnos piedras los unos a los otros y luchemos juntos como sabemos, trabajando más y mejor y siendo sensibles con las injusticias que se dan a nuestro lado. Lo que nos ha hecho progresar y crecer siempre ha sido la unión en la adversidad, nunca los resentimientos y envidias.
Mi apoyo y cariño a todos los que a partir de ahora tendrán que empezar de nuevo, os necesitamos, no os rindáis.




viernes

Un viaje optimista por el futuro

Hace unas semanas, echando un vistazo por las estanterías de mi librería de cabecera, La Luna Nueva, que por cierto, os recomiendo, me llamó la atención el título del libro del que os voy a hablar: "Un viaje optimista por el futuro"  de Mark Stevenson, 2011.  Me dije, ya está, esto es lo que necesito para evadirme de la puñetera crisis y recuperar un poco la confianza en el ser humano.
Bueno, he de decir una vez  leído el libro que su lectura ha cambiado varias percepciones que tenía como ciertas para los años que nos vienen. Este escritor, que alterna su profesión con la de monologuista, al parecer, con éxito, estuvo viajando casi un año por el mundo para entrevistar a todos los que a día de hoy, investigan, inventan o piensan en cómo mejorar nuestro mundo. Desde George Church, gurú de la biotecnología hasta Ray Kurzweil, inventor, Stevenson va haciendo las preguntas que todos nos hacemos y va llegando a las mismas conclusiones que el lector mismo. Y lo hace con desparpajo y con sentido del humor. Lo mismo se habla sin tapujos sobre la posibilidad de la inmortalidad humana (totalmente en serio) como de la posibilidad de que pudiera darse una guerra biológica. Entrevista a ingenieros que son capaces de diseñar máquinas que literalmente engullen CO2 y de paso fabrican combustible y pasea con granjeros que cultivan pastos en los desiertos de Nueva Zelanda y además, luchan contra el cambio climático.





Es muy ameno y encima está bien escrito. Totalmente recomendable.

miércoles

La reserva (II)

Viene de aquí

Aunque no podía levantar la cabeza, adiviné el pijama verde de un enfermero empujando la camilla vacía y sustituyéndola por otra con huésped. A media voz, la que mis fuerzas me permitían, pregunté que qué me pasaba. Sólo tuve como respuesta un leve susurro: "descanse". Pero ¿qué hago aquí? ¿por qué no me siento enfermo? "Tranquilo, tendrá todas las respuestas". El pijama verde salió cerrando la puerta de la habitación y me quedé de nuevo ensimismado en mis anhelos.
-Al menos tengo compañía, pensé. Pero antes de irse, el enfermero había corrido la cortina que separaban ambas camillas.
-Intentaré hablar con quien esté al otro lado.
Pero nada ni nadie me respondía. Sólo se oía el respirador y una leve queja, sorda, testigo de un sufrimiento insoportable.

domingo

¿Y no ha llegado el momento ya?

El momento de no hacer más ni puñetero caso a los que gobiernan pensando que nos van a sacar de esta. A no creer que los que están en la oposición tienen mejores planes para superar la situación. A no escuchar a medios de comunicación constreñidos por las subvenciones. A no seguir a sindicatos que no luchan por los derechos de los que dicen defender sino que pelean por mantener su estructura megalítica. A no confiar en que una especie de demiurgo todopoderoso llegará al final del cielo para librarnos del fuego eterno. A no esperar que el vecino haga lo que no queremos hacer porque no nos atrevamos.
Si de verdad terminamos escapando de este desastre sólo será porque cada uno en su papel haga lo que tiene que hacer, mejor, si puede. Trabaje con mayor ahínco por dar lo mejor de cada uno. Supere las adversidades y se enfrente a las contrariedades. Evitemos el conformismo y el fatalismo. Así es como los pueblos han progresado y seguirá siendo del mismo modo.

 

sábado

lunes

La reserva (I)

Me desperté en una camilla sin saber muy bien lo que había ocurrido. Mi cuerpo no era capaz de asimilar la forma en la que unas horas antes me bañaba en la playa y en ese momento unas correas sujetaban mis extremidades para que no pudiera moverme. La habitación en semioscuridad, tenía otra camilla vacía en el otro lado. Olía a medicamentos y las probabilidades de encontrarme en un hospital eran absolutas.
¿Estaba enfermo? ¿Habría tenido un infarto? Con veintitrés años cumplidos hacía sólo unas semanas me parecía poco probable. ¿Quizás un ataque de epilepsia con la subsiguiente amnesia? Pero yo no había olvidado nada significativo sobre mi vida (o eso creía). Entonces ¿qué cojones hacía atado a esa puta camilla?¿Y mi familia? ¿Y mi novia? Estaban conmigo en la playa, ¿estarían en la sala de espera? Seguro que algo muy grave estaba pasando, pero ¿por qué a mí?
Alguien entraba, pero no podía levantar la cabeza para mirar a ver quién era.


(Sigue un día de estos)