Cuando el curso está en su apogeo tengo unas ganas increíbles de que lleguen las vacaciones, es un tema recurrente en las conversaciones de pasillo. Hay quien hasta tacha los días en un calendario como si fuera una condena. Y bueno, las vacaciones llegan y se instalan cómodamente en nuestro salón. De repente, la rutina normal de la vida diaria deja su paso a ese gran elefante que va a convivir con nosotros durante un mes.
Uno programa mil cosas para hacer en vacaciones, lo típico, un viaje, ir a la playa, leer la ristra de libros acumulados durante los meses de invierno y que no tuvieron una oportunidad entonces. Estudiar, ponerse al día en las aficiones personales. Vamos, que la lista deja en pañales a la de año nuevo.
Pues ya me veis aquí, a principios de agosto echando de menos el Instituto, con sus pasillos repletos de alumnos, con los adolescentes delante de la puerta del despacho ávidos por consultar dudas, con las prisas por llegar a tiempo a clase.
Sí, lo confieso, mi trabajo es tan atractivo que no me hallo sin él tanto tiempo. Llamadme masoquista, o privilegiado, pero ese es mi estado ideal.
miércoles
El estado ideal de las cosas
lunes
Chavela
Pues no es que sea el estilo de música que más me emociona, pero la verdad es que hay intérpretes a los que respeto por su coherencia y sinceridad. No tenía buena voz, imagino que poco volumen, pero fuerza para dar y regalar. Y personalidad inconfundible.
jueves
Cuidado conmigo
Ha llegado el momento. No puedes escapar ya que te has merecido todo esto tú solo. Nadie te podrá escuchar, sólo yo. Nada te puede salvar. Has sido un mal humano.
Primero te quitaré el sentido de la vista. No verás cuándo me acerco.
Luego, te quitaré el del olfato. No oler es como si ya adivinaras estar muerto.
El tacto...te romperé las manos.
No tendrás gusto por nada. De eso me encargo yo.
Y no podrás oír porque te pondré la música a todo volumen.
Sabrás que ha llegado el momento cuando notes que te rebano con un cuchillo grande.
Primero los muslos, la barriga...y dejémosno de tonterías...te rebarané el cuello poco a poco. Te desmayarás y cuando recuperes la consciencia seguiré con mi dermatomo particular.
Sólo quedará de ti tu apellido...que al ser tan usual será inútil reconocerte.
Primero te quitaré el sentido de la vista. No verás cuándo me acerco.
Luego, te quitaré el del olfato. No oler es como si ya adivinaras estar muerto.
El tacto...te romperé las manos.
No tendrás gusto por nada. De eso me encargo yo.
Y no podrás oír porque te pondré la música a todo volumen.
Sabrás que ha llegado el momento cuando notes que te rebano con un cuchillo grande.
Primero los muslos, la barriga...y dejémosno de tonterías...te rebarané el cuello poco a poco. Te desmayarás y cuando recuperes la consciencia seguiré con mi dermatomo particular.
Sólo quedará de ti tu apellido...que al ser tan usual será inútil reconocerte.
miércoles
Despedida de soltera
Me invitaron a una despedida de soltera...
Como todo lo dejo para el último momento no tuve tiempo de depilarme las piernas. Todavía era invierno y al no tener novio aún por esa fecha ¿para qué martirizarlas?
Teníamos que ir vestidas muy provocativas. Me puse unos vaqueros ajustadísimos y una camiseta con gran escote de leopardo. Imaginad el panorama...vestida de "desesperada por pillar novio a los 30 y tantos" y...con un sombrerito que llevaba un pene que se balanceaba a cada movimiento. Mis tacones eran de vértigo...como las cebaduras que me estaban haciendo.
Nos hartamos de chupitos antes de comer. Comimos de manera desesperada para que el chupito no se nos subiera. Seguimos bebiendo de todo. Sentí con horror que mi barriga intentaba salirse del vaquero.
Lo que sí sé es que mi estómago...reventó. Me estaba cagando viva. Mis compañeras de borrachera no entendían por qué mis ojos estaban desencajados. Teníamos tanto alcohol encima que de intentar ayudarme, al rozarnos, hubiéramos muerto todas de combustión espontánea. Quise ir corriendo al cuarto de baño de chicas. Con los tacones en la mano porque no llegaba y los ojos tan abiertos que se me secaron por una temporada. No podía quitarme el botón del vaquero que estaba puesto a presión y con los tacones en la mano poco podía hacer. El baño estaba, como siempre, ocupado. Entré como pude en el de chicos. El pene de mi gorro no paraba de moverse arriba y abajo mientras mi cabeza no paraba de sacudirse intentando hacer fuerza para quitar el botón...y me cagué. No pude quitar el vaquero a tiempo. Noté el horror resbalar a modo de líquido marrón y maloliente por mis piernas. Me resbalé y tuvieron que llamar al 112.
Y ahí estoy yo...en urgencias, oliendo a mierda, con un tobillo roto, miles de cebaduras, las piernas llenas de pelos, un pene en la cabeza...y un enfermero monísimo que se está cachondeando de mí en silencio.
Como todo lo dejo para el último momento no tuve tiempo de depilarme las piernas. Todavía era invierno y al no tener novio aún por esa fecha ¿para qué martirizarlas?
Teníamos que ir vestidas muy provocativas. Me puse unos vaqueros ajustadísimos y una camiseta con gran escote de leopardo. Imaginad el panorama...vestida de "desesperada por pillar novio a los 30 y tantos" y...con un sombrerito que llevaba un pene que se balanceaba a cada movimiento. Mis tacones eran de vértigo...como las cebaduras que me estaban haciendo.
Nos hartamos de chupitos antes de comer. Comimos de manera desesperada para que el chupito no se nos subiera. Seguimos bebiendo de todo. Sentí con horror que mi barriga intentaba salirse del vaquero.
Lo que sí sé es que mi estómago...reventó. Me estaba cagando viva. Mis compañeras de borrachera no entendían por qué mis ojos estaban desencajados. Teníamos tanto alcohol encima que de intentar ayudarme, al rozarnos, hubiéramos muerto todas de combustión espontánea. Quise ir corriendo al cuarto de baño de chicas. Con los tacones en la mano porque no llegaba y los ojos tan abiertos que se me secaron por una temporada. No podía quitarme el botón del vaquero que estaba puesto a presión y con los tacones en la mano poco podía hacer. El baño estaba, como siempre, ocupado. Entré como pude en el de chicos. El pene de mi gorro no paraba de moverse arriba y abajo mientras mi cabeza no paraba de sacudirse intentando hacer fuerza para quitar el botón...y me cagué. No pude quitar el vaquero a tiempo. Noté el horror resbalar a modo de líquido marrón y maloliente por mis piernas. Me resbalé y tuvieron que llamar al 112.
Y ahí estoy yo...en urgencias, oliendo a mierda, con un tobillo roto, miles de cebaduras, las piernas llenas de pelos, un pene en la cabeza...y un enfermero monísimo que se está cachondeando de mí en silencio.
lunes
La reserva (y III)
Viene de aquí.
No sé muy bien la hora que era, pero
recuerdo que los ojos del médico que me explicó todo llevaban la
noche en sus pupilas. Cuando le vi entrar, sabía que él era el
encargado de comunicarme las noticias, esa falsa sonrisa siempre
anticipa lo peor.
-Hola, soy el responsable de todo esto.
-Ya, ¿pero quién me explicará por
qué estoy aquí?
-Indudablemente, yo soy su hombre.
-Pues empecemos.
-¿Estoy muy enfermo?
-No, todo lo contrario, está sano y en
perfectas condiciones.
-Supongo que puedo marcharme, pues,
¿no? ¿Habrá sido una confusión?
-No, ahora se inicia el protocolo
acordado para estos casos.
-¿De qué habla?
En ese momento descorrió las cortinas
que separaban nuestra existencia del enfermo que aparentaba agonizar.
-Mírelo bien, me dijo moviendo su
mano.
-Ya, se ve que está en las últimas.
-Pero observe con detenimiento su
aspecto. Fíjese en su expresión, en sus ojos, en esa pigmentación
de nacimiento que tiene en la frente.
Eso me hizo caer en lo que estaba
pasando. El enfermo de al lado no era un paciente cualquiera, era
alguien demasiado familiar, alguien con un aspecto conocido,
terriblemente conocido. Era yo. Yo con sesenta años más. Esa
mancha, ese rictus en la frente tan propio de mí.
-Pero, pero ¿esto qué es? ¿qué
significa? Musité en un susurro.
-Es usted una copia. Creada con un fin,
y ese fin es ahora. Le necesitamos, o sea, él le necesita. Requiere
un riñón de forma urgente para poder seguir viviendo. Ahora ya lo
sabe, es usted una reserva, una despensa de órganos que iremos
usando conforme el paciente sufra fallas en su organismo. Por ahora
ha tenido suerte, podrá vivir más tiempo sólo con el riñón
sobrante. Pero no se haga ilusiones, no podrá salir de aquí. El
corazón de su original está muy débil.
domingo
La lucha
Terminó extasiada. Casi con síntomas de deshidratación. La boca la tenía seca y no podía articular palabra alguna. Se sintió victoriosa pero débil. Aquello no era humano...Castigo divino por existir, eso es lo que ocurre en la vida. Tienes que pagar un pasaje que te hará recorrer, por algunos días, más metros en este lugar terrenal.
Terminó exhausta. Con la cabeza loca y la mano derecha dolorida. Tuvo que luchar con elementos demasiado grandes para su persona. Tuvo que insistir una y otra vez en rematar la faena. El enemigo no era invisible pero sí pequeño. Sin embargo, estaban unidos y eso era demasiado para ella.
Terminó por fín, ese día. Y eso le daba una sensación de paz y unos días de supremacía.
Terminó Agata de planchar todo lo que no planchó en días...y suspiró por un buen té helado. Eso sí...tenía que tender lo que en la lavadora había: futuros enemigos mojados.
Terminó exhausta. Con la cabeza loca y la mano derecha dolorida. Tuvo que luchar con elementos demasiado grandes para su persona. Tuvo que insistir una y otra vez en rematar la faena. El enemigo no era invisible pero sí pequeño. Sin embargo, estaban unidos y eso era demasiado para ella.
Terminó por fín, ese día. Y eso le daba una sensación de paz y unos días de supremacía.
Terminó Agata de planchar todo lo que no planchó en días...y suspiró por un buen té helado. Eso sí...tenía que tender lo que en la lavadora había: futuros enemigos mojados.
viernes
Sobre la violencia juvenil
Estos días, se está hablando mucho sobre las responsabilidades de diferentes sectores sociales en la violencia entre jóvenes a propósito de la muerte de un adolescente apuñalado por otro en el botellódromo de mi ciudad. Y la verdad es que escuchar a muchos sesudos tertulianos a veces, causa vergüenza ajena. Ya sé que decir esto ahora no es muy popular, pero creo que nunca la juventud de nuestro país ha sido tan pacífica y comprometida como lo es ahora. Que ocurran sucesos como el anterior no debería esconder el hecho de que millones de jóvenes luchan por su futuro y trabajan o estudian persiguiendo su destino. Es curioso lo pronto que se nos olvida, cómo hace menos de tres décadas teníamos una de las sociedades más machistas y permisivas con hechos violentos por ejemplo hacia las mujeres. O cómo mirábamos hacia otro lado ante crímenes terroristas o ante conflictos armados en otros países.
Nuestra juventud tiene defectos, los mismos que la sociedad adulta, ¿o es que sólo beben los adolescentes?
Está claro que es bastante hipócrita por parte de todos el hecho de que sólo nos fijemos en ellos cuando pasan cosas como estas, mientras tanto, que no molesten cerca de nuestras casas y que se diviertan los más lejos de los núcleos residenciales posible. Con la mitad de la población menor de veinticinco en paro, con el estándard de vida por las nubes y con las pocas alternativas de ocio que les ofrecen las administraciones ¿no creen que nuestros jóvenes no son tan violentos como les pintan?
Nuestra juventud tiene defectos, los mismos que la sociedad adulta, ¿o es que sólo beben los adolescentes?
Está claro que es bastante hipócrita por parte de todos el hecho de que sólo nos fijemos en ellos cuando pasan cosas como estas, mientras tanto, que no molesten cerca de nuestras casas y que se diviertan los más lejos de los núcleos residenciales posible. Con la mitad de la población menor de veinticinco en paro, con el estándard de vida por las nubes y con las pocas alternativas de ocio que les ofrecen las administraciones ¿no creen que nuestros jóvenes no son tan violentos como les pintan?
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