Hola majetes:
Ya estoy harta de que me crucifiquéis (va sin segundas) por la obra de arte que estaba a punto de culminar en Zaragoza. Qué fácil es criticar cuando no se sabe. Resulta que no era así como pensaba terminar la restauración, es como si os comiérais unas magdalenas antes de hornear. Por favor, cómo podéis pensar tan mal de mí. Tengo un currículum a mis espaldas que tumbaría al de cualquier artista. A ver, arreglé el rosario de la señá Gertrudis que tenía una cuenta rota. Pegué con loctite la Pilarica fluorescente que mi hijo me trajo de la capital y aunque no cuente, esta semana terminé de encalar las paredes de mi casa y han quedado pero que muy curiosas.
A los envidiosos quiero dejarles con la boca abierta así que he pintado entero el muro de mi dormitorio con el Ecce Homo tal como pensaba dejarlo. Así ha quedado, a ver qué tenéis que decir ahora mochuelos.
miércoles
Carta de la restauradora del Ecce Homo
viernes
Los Fabulosos Baker Boys
Sólo he visto esta película una vez, en el cine y el recuerdo que tengo de ella es profundo. Me pareció entonces, hace ya más de veinte años, un retrato veraz de las desilusiones de la vida. De lo que uno espera hacer y de lo que la realidad te plantea como alternativa, casi siempre, caricatura grotesca de lo que se desea. De cómo alguien puede estar tan solo que la única compañía de un animal sea tu clavo ardiendo. De que hay personas que jamás deben enamorarse porque inevitablemente hacen daño aunque no quieran.
Hoy, reviviendo algunas escenas, me sorprende la inmensa belleza de los personajes, la melancolía que puede transmitir y la inutilidad de luchar contra el destino que uno tiene marcado.Encima el Jazz como telón de fondo. Y Makin'Whoopee, claro.
miércoles
Billie Holliday
Porque me gustan las voces que enseñan toda la vida que llevan dentro. Porque sabe a cine y novela negra. Porque bajó a los infiernos y se recuperó y volvió a bajar. Porque no se dejó avasallar. Y porque es JAZZ, ella lo es en toda su extensión. Con ustedes...Lady Day
viernes
Cambios
Entraron en el café Paraíso, como siempre. Se sentaron en la misma mesa y el camarero les echó una mirada de reojo. Un café para él, un té para ella. Sin azúcar, con un terrón. La puerta que se abrió, entraba un cliente con un paraguas. No miró a nadie, ni siquiera se dio cuenta de que ella lloraba.
El hombre apuraba un sorbo de café y soltó un suspiro profundo. La mujer intentó beber pero no era capaz de sostener la taza.
De pronto , un cachorrillo de la calle se coló en el café para resguardarse de la lluvia y acabó en los pies de ella. Una sonrisa pasajera esboza sus labios .
El café se acababa por fin y el hombre recogía su maleta para irse.
Ella le mira fijamente implorando esperanza. El hombre se marcha musitando un breve adiós.
El hombre apuraba un sorbo de café y soltó un suspiro profundo. La mujer intentó beber pero no era capaz de sostener la taza.
De pronto , un cachorrillo de la calle se coló en el café para resguardarse de la lluvia y acabó en los pies de ella. Una sonrisa pasajera esboza sus labios .
El café se acababa por fin y el hombre recogía su maleta para irse.
Ella le mira fijamente implorando esperanza. El hombre se marcha musitando un breve adiós.
miércoles
El estado ideal de las cosas
Cuando el curso está en su apogeo tengo unas ganas increíbles de que lleguen las vacaciones, es un tema recurrente en las conversaciones de pasillo. Hay quien hasta tacha los días en un calendario como si fuera una condena. Y bueno, las vacaciones llegan y se instalan cómodamente en nuestro salón. De repente, la rutina normal de la vida diaria deja su paso a ese gran elefante que va a convivir con nosotros durante un mes.
Uno programa mil cosas para hacer en vacaciones, lo típico, un viaje, ir a la playa, leer la ristra de libros acumulados durante los meses de invierno y que no tuvieron una oportunidad entonces. Estudiar, ponerse al día en las aficiones personales. Vamos, que la lista deja en pañales a la de año nuevo.
Pues ya me veis aquí, a principios de agosto echando de menos el Instituto, con sus pasillos repletos de alumnos, con los adolescentes delante de la puerta del despacho ávidos por consultar dudas, con las prisas por llegar a tiempo a clase.
Sí, lo confieso, mi trabajo es tan atractivo que no me hallo sin él tanto tiempo. Llamadme masoquista, o privilegiado, pero ese es mi estado ideal.
Uno programa mil cosas para hacer en vacaciones, lo típico, un viaje, ir a la playa, leer la ristra de libros acumulados durante los meses de invierno y que no tuvieron una oportunidad entonces. Estudiar, ponerse al día en las aficiones personales. Vamos, que la lista deja en pañales a la de año nuevo.
Pues ya me veis aquí, a principios de agosto echando de menos el Instituto, con sus pasillos repletos de alumnos, con los adolescentes delante de la puerta del despacho ávidos por consultar dudas, con las prisas por llegar a tiempo a clase.
Sí, lo confieso, mi trabajo es tan atractivo que no me hallo sin él tanto tiempo. Llamadme masoquista, o privilegiado, pero ese es mi estado ideal.
lunes
Chavela
Pues no es que sea el estilo de música que más me emociona, pero la verdad es que hay intérpretes a los que respeto por su coherencia y sinceridad. No tenía buena voz, imagino que poco volumen, pero fuerza para dar y regalar. Y personalidad inconfundible.
jueves
Cuidado conmigo
Ha llegado el momento. No puedes escapar ya que te has merecido todo esto tú solo. Nadie te podrá escuchar, sólo yo. Nada te puede salvar. Has sido un mal humano.
Primero te quitaré el sentido de la vista. No verás cuándo me acerco.
Luego, te quitaré el del olfato. No oler es como si ya adivinaras estar muerto.
El tacto...te romperé las manos.
No tendrás gusto por nada. De eso me encargo yo.
Y no podrás oír porque te pondré la música a todo volumen.
Sabrás que ha llegado el momento cuando notes que te rebano con un cuchillo grande.
Primero los muslos, la barriga...y dejémosno de tonterías...te rebarané el cuello poco a poco. Te desmayarás y cuando recuperes la consciencia seguiré con mi dermatomo particular.
Sólo quedará de ti tu apellido...que al ser tan usual será inútil reconocerte.
Primero te quitaré el sentido de la vista. No verás cuándo me acerco.
Luego, te quitaré el del olfato. No oler es como si ya adivinaras estar muerto.
El tacto...te romperé las manos.
No tendrás gusto por nada. De eso me encargo yo.
Y no podrás oír porque te pondré la música a todo volumen.
Sabrás que ha llegado el momento cuando notes que te rebano con un cuchillo grande.
Primero los muslos, la barriga...y dejémosno de tonterías...te rebarané el cuello poco a poco. Te desmayarás y cuando recuperes la consciencia seguiré con mi dermatomo particular.
Sólo quedará de ti tu apellido...que al ser tan usual será inútil reconocerte.
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