miércoles

Se me olvidó que te olvidé

He puesto miguitas de pan en mi vida. Esas que me hacen volver a casa una y otra vez.
He puesto señales para no olvidar mi camino. Ese que formé a mi imagen y semejanza.
No quiero sentirme extraña al mirarme en el espejo. He puesto todo mi empeño en ello.
Tampoco quiero perder los recuerdos que he amasado. He comprado en el Rastro una caja de espejos para ello.
No permitiré que mis ideas se filtren por los poros de mi piel y chorreen el suelo para que alguien extraño los recoja con una negra fregona.


Me horroriza pensar que mis besos y abrazos no sean ya míos...
Seré como yo misma ahora y siempre porque así está pactado.
Si todo empezara a cambiar tengo un trato.



domingo

Un Iphone ibérico

Como esta semana se ha presentado el nuevo Iphone, he estado leyendo noticias y reseñas del aparatito en casi todos los periódicos y revistas de nuestro país. No es que yo tenga el codiciado móvil, no me interesa lo más mínimo, aunque si alguien quiere donar el suyo sé donde venderlo a muy buen precio. El caso es que de todo lo que se ha hablado, lo que más me ha sorprendido es lo que decían los economistas acerca de la repercusión que tendría el mismo en la economía de USA, y no era un asunto baladí. Se hablaba de un porcentaje apreciable del PIB. Y sólo por este modelo en concreto. Sabiendo que en España tenemos bastantes ingenieros, con una formación de mucha calidad, programadores de contrastada solvencia y el diseño no es precisamente algo ajeno a los profesionales patrios. ¿Por qué no somos capaces de hacer algo parecido? Yo no creo que sea problema de falta de recursos, sino más bien de que nos hemos acostumbrado a que ese tipo de tecnología venga de fuera. Como si nos hubiésemos conformado con el turismo y la agricultura.
Si hemos ganado un mundial, y dos eurocopas, si Falete se ha integrado en nuestra sociedad sin problemas, si Sálvame se tolera ¿cómo no vamos a ser capaces de diseñar y fabricar un móvil mejor y más chulo que el Iphone?

viernes

Querido niñato


Querido niñato:
En esta vida existen motivos para no ser felices...
Un niño de 9 años que muere repentínamente en su clase delante de sus compañeros. Un hombre de mediana edad que lleva un mes trabajando y le dicen que se puede quedar ciego de un ojo. Amigos que son despedidos de su trabajo. Desconocidos, por ahora, que son desahuciados de sus casas. Alguien que se separa. Personas que enferman y no tienen más tiempo para disfrutar con sus familias. Maravillosa mujer que pierde la memoria a chorros.

Dices que estás triste y que sabemos por qué.
No lo sé, querido niñato. De veras que intento ponerme en tu lugar. Estás sano, haces algo que te gusta por lo que te pagan demasiado. Tienes una novia sacada de un sueño. Querías un hijo sin tener que aguantar a la madre y ahí está.
 Sin embargo, querido niñato, todo lo que tienes no hace que seas feliz. Quizás porque para serlo hay que ser respetuoso con los demás. Ser más humilde. Ser más humano. La avaricia rompe el saco y cuando se rompe se abre la caja de Pandora...

Cuidado, querido niñato.



miércoles

Independencia

Vaya por delante que respeto el derecho de todas las personas a sentirse del sitio que más les apetezca, sea un país, una región, un pueblo e incluso un barrio. Es más, creo más en los nacionalismos de barriada que en los nacionalismos de un estado. Ahora que todo va mal a nivel económico, una multitudinaria manifestación como la que ayer tuvo lugar en Barcelona huele a huida. A abandono en momentos de dificultades o a fanfarronería para negociar. O me dais lo que quiero o me voy. Pues ya ven, genial, el pueblo catalán o el del barrio de San Telmo de Jerez pueden pedir su independencia si así lo quieren... pero con todas las consecuencias. Nueva moneda, nuevas instituciones, empresas locales, productos locales, pasaportes para entrar y salir, impuestos y gastos únicos, defensa y protección social propia, selecciones nacionales y nada de rescates. Soportar aranceles para exportar y sistema financiero diminuto. A veces, los políticos prenden la mecha sin valorar las consecuencias. O no.


domingo

Vértigo

No acostumbramos a poner bandas sonoras en este sitio y me parece una injusticia que deberíamos subsanar. Sí, porque gran parte de los recuerdos que nos emocionan  de las películas tienen mucho que ver con sus bandas sonoras. Son como el condicionamiento necesario para que broten todas aquellos sentimientos que nos hicieron amar las dos horas de una historia. Hagan la prueba, oigan esta melodía que les propongo de uno de los más grandes, Bernard Herrmann. El tema de amor del Vértigo de Hitchcock  es un prodigio de evocación, con una sensibilidad pocas veces oída. Es tan magnífica esta pieza, que no pocos compositores han homenajeado al maestro Herrmann en sus trabajos. Pero es evidente que el músico neoyorkino también tuvo sus influencias, si no, oigan algunas óperas de Wagner y descubrirán las fuentes de las que bebió.
Disfruten y dejen escapar sus mejores pesadillas con la música de Herrmann.


jueves

El patio de tu casa

El patio de tu casa es particular. Ya lo dice la canción, José Bretón...

El patio de mi casa
es particular:
cuando llueve se moja
como los demás.

Agáchate
y vuélvete a agachar
que las agachaditas
no saben bailar.

Hache, i, jota, ka
ele, elle, eme, a,
que si tu no me quieres
otro amante me querrá.

Chocolate, molinillo,
corre, corre que te pillo.
¡Estirad, estirad
que el demonio va a pasar!