jueves

Estudiar y trabajar

Hace unos días, en fb, leí un debate que estaban manteniendo unos amigos, sobre la tragedia que según alguno de ellos, era estudiar una carrera y no poder ejercerla porque el mercado laboral no puede absorber a tantos titulados universitarios. Me dio bastante que pensar lo que razonaba al respecto el único que no tenía título de los que debatían.Argumentaba que ese mantra que sostiene cierta parte de la sociedad de que hay que ir a la universidad para disfrutar de un muy buen trabajo y con buena remuneración es una falacia. Que no hay tarta para todos y que un país como el nuestro necesita muchos más técnicos medios cualificados que titulados superiores.
La cuestión es bastante interesante porque el modelo español de facultades en todas las grandes ciudades, carreras duplicadas, titulaciones con escaso o nulo arraigo en el sector productivo y masificación ha llegado a su fin. Ya no da más de sí. Simplemente no necesitamos este sistema. Merce más la pena invertir en tener una FP con verdaderos recursos que una universidad mastodóntica y con futuros graduados descontentos. El sistema actual es mucho más caro y además insostenible.
Algún ejemplo: en todas las provincias andaluzas se puede cursar Psicología. En la universidad de Cádiz desde hace sólo dos cursos. ¿Es necesario? En términos de demanda de alumnado es una carrera que tiene alta aceptación. Pero no es el único parámetro a tener en cuenta. El nivel de desempleo, subempleo y consiguiente frustración de los titulados es muy alto. España no necesita a tantos titulados en psicología. Si optamos por ofertar una universidad que desarrolle las cualidades intelectuales de los ciudadanos, el objetivo es loable. Pero si además observamos que ello supone recortar en educación básica o sanidad, a lo mejor no es tan buena idea.
La encrucijada es compleja y a lo peor vamos a llegar a una situación en la que la sociedad no costeará determinados estudios y sí otros dependiendo de lo que el mercado laboral demande en esos momentos. Triste asunto.



lunes

Jodida pero contenta

Llegados a una edad parece que nos da miedo estar solos.  Y, sinceramente, debe ser algo complicado vivir sin amar. Algo que nunca quiero que me pase.
Pero muchas veces es mejor estar solos que mal acompañados.
Suerte para los que buscáis algo mejor. Pero cuidado con las prisas, son malas consejeras.
Es preferible estar JODIDA PERO CONTENTA




domingo

Temptation

No es Tom Waits un músico al que siga en demasía, aunque reconozco su originalidad y versatilidad. A veces me ocurre que alguna versión de un tema suyo me lleva al original y sólo entonces empieza a gustarme. Es el caso de Temptation, un clásico.
En versión de Diana Krall.



Y la original.


lunes

Saloufest

¿Qué hacen 10.000 universitarios británicos reunidos en Salou durante una semana? Se me ocurren varias hipótesis, a saber:
-Descubrir una variante de antibióticos que sean eficaces contra las resistencias de las bacterias.
-Estudiar posibles soluciones para la crisis y el desempleo juvenil.
-Escribir la novela perfecta, la que marcará el siglo XXI.
-Debatir sobre las injusticias entre las sociedades para proponer ideas que las contrarresten.
-Buscar formas de superar la depresión psicológica que cada vez afecta a más personas.
-Rodar la por fin, digna sucesora de "The quiet man".
-Escuchar a Grigory Sokolov y comprender mediante sus interpretaciones al piano la esencia de la vida y de la juventud.
-Analizar el juego de los últimos años del FC Barcelona y extraer las claves que aseguren la mejoría de los equipos de fútbol.
-Investigar la solución de Perelman a la conjetura de Poincaré.

Porque ¿no va a ser que durante unas semanas hayamos cerrado una ciudad española para que unos cuantos jóvenes se comporten como no son capaces de hacerlo en sus ciudades de origen arrasando mobiliario urbano, pillando comas etílicos y contagiando ETS a diestro y siniestro? ¿Verdad que no?

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domingo

El motín de Esquilache

Repasar la historia de España es un ejercicio fascinante cuando lo podemos hacer con la perspectiva de lo ocurrido en siglos. Y sí, no extraña nada de lo que leemos en los periódicos y vemos en las noticias cuando analizamos episodios como el que hoy les traigo aquí. El motín de Esquilache ,un claro ejemplo de que el pueblo se cabrea por gilipolleces teniendo motivos de fondo mucho más serios y justificados. Eso de que el detonante de la furia patria sea la permisividad gubernamental o no de un tipo de sombrero o capa me recuerda a cuando un equipo de fútbol sufre un arbitraje injusto y media ciudad sale a las calles a protestar como si les hubieran dado veinte puñaladas traperas. Ahora, salir para defender los derechos recortados o la corrupción galopante, eso no es para tanto. Pero a mi equipo de fútbol ni lo toques. Ya saben, desde el siglo XVIII hasta hoy uno creería que las cosas habrían cambiado, pero no. Esquilache vive.


lunes

Con permiso de Adele

Cuando las cosas van mal no pueden ir a peor. Es por eso que no puedo dejar de correr, saltar, volar por los aires para que todo salga correctamente. Mi larga melena la corté y ahora me es más cómodo girar en el coche casi en llamas para llegar a tiempo de coger al asesino.
Mi vida es peculiar. Mi destino es extraordinariamente ordinario. Mi compañero de aventuras no sabe en qué consisten las mías. Cree que me dedico a ser sólo una madre cariñosa, que sólo trabajo en un local algo normal, que sólo soy una compañera para toda una vida llena de rutinas divertidas.
Mi vida no empezó cuando nací, empezó cuando fui contratada por vete tú a saber quién. Alguien que se empeñó en acabar con lo peor de este mundo: la gente que da miedo, los que nos hacen sufrir, los que abusan de nosotros, los que se empeñan en dar una vuelta más de rosca para hacernos estallar.
Últimamente ando muy liada, mucho canalla anda suelto.
No tengo más que poner música y cumplir con mi destino, con mi deber. Llegaré a tiempo al dentista con los niños no sin antes haber corrido con mi Aston Martin DB5 por las calles detrás de algún ser sin escrúpulos. Llegaré a tiempo y sin perder un ápice de mi encanto, sin despeinar, con mi bolso a juego con los zapatos. No sin mis tacones.
Todo viene al caso, mi confesión, al escuchar este último tema de Adele. No me gusta esta chica. Pero esta canción huele a Bond de los 70. Huele a venganza.
La tomo como banda sonora para mí. Porque sí...Adele.