son las que quedan para que la marea suba. A lo lejos veo un barco, lleva un montón de turistas bailando y realmente sus existencias no me merecen más aprecio que la del escarabajo que amenaza mi tranquilidad en la arena. No pienso moverme de este sitio, al menos hasta que la marea me obligue. Un buen libro, una cerveza. Lástima que no pueda ir a bañarme, consecuencias indeseadas se producirían.
No puedo abandonar mi fuerte, soy yo o los demás. Este es mi sitio. Lo he conquistado levantándome a las 6 de la mañana, y ya casi no había parcela en la que clavar la sombrilla. Pero tuve suerte, los moradores de la noche, habían dejado un hueco de dos por dos. Suficiente para mí. Hasta que suba la marea.
jueves
Doce horas nada más,
martes
En la habitación
La cabeza parece que no es sitio suficiente para verter la cantidad de pensamientos que emanan de su alma. Necesita más, mucho más. Necesita cuadernos en los que dejar todo lo malo que no puede reprimir. Tiene que intentar olvidar pero no puede. Así que las paredes de la habitación pueden ser un buen sitio en el que reflejar el vómito constante en el que se convierten sus palabras. Escritas de muchos tamaños, de diferentes colores, algunas haciendo muescas con la uña. Sí, la habitación se convierte en la mazmorra en la que no es lo libre que pretendía.
Las frases son brillantes, pero inconexas, tienen fuerza, luz, pero carecen de sentido.
De repente lo ve claro, lo que sale no es horrible, como piensa, está saliendo en el código equivocado, se está expresando de forma errónea. Entonces, las paredes ya no son el lienzo en el que las letras y palabras han de ser volcadas. Ahora son pentagramas, y las letras notas. Ahora tiene sentido. Es bello, arrebatador y tranquiliza. Al fin, duerme.
Las frases son brillantes, pero inconexas, tienen fuerza, luz, pero carecen de sentido.
De repente lo ve claro, lo que sale no es horrible, como piensa, está saliendo en el código equivocado, se está expresando de forma errónea. Entonces, las paredes ya no son el lienzo en el que las letras y palabras han de ser volcadas. Ahora son pentagramas, y las letras notas. Ahora tiene sentido. Es bello, arrebatador y tranquiliza. Al fin, duerme.
sábado
Cosas curiosas que se ven en la tele
Aunque últimamente sólo veo series, de vez en cuando me topo con situaciones esperpénticas en la "caja tonta" que confirman la teoría de la involución de la inteligencia. Este es mi top.
1-Los telediarios de Antena Tres. Son increíbles, no se me ocurre una palabra mejor para describirlos. La política es tratada en un par de minutos, el resto es crónica social, sucesos y desfile de chicas o chicos buenorros con poca ropa. Así, tal cual. Los de la Cuatro y Telecinco son dignos imitadores, pero aún les falta.
2-La degradación progresiva del programa Sálvame. Lo veo poco, la verdad, así que muy probablemente mi opinión no sea muy objetiva. Parece que la tendencia es a la crítica endogámica, supongo porque las denuncias de personajes ajenos al programa supondrán una fuente de pérdidas de dinero. Mejor pues, la mofa entre los propios colaboradores. Lo más que he visto, fue cuando Jorge Javier se negó a que su madre interviniera "para protegerla". De la mierda que se traga todos los días, supongo.
3-Next. ¿Son nuestros jóvenes unos imbéciles que humillan a las parejas que se interesan por ellos? ¿Tardan cinco segundos en decidir si una persona es o no atractiva? ¿Son sus temas de conversación la filosofía y la economía o cómo tiene el culo y las tetas tal o cual? Descúbranlo viendo este apasionante tratado sobre la imbecilidad humana.
4-Me cambio de familia, o algo así. Porque de este sólo he visto apenas diez minutos y no sé muy bien su dinámica. Por lo que parece, las señoras de dos familias se intercambian (no sé si el intercambio swinger está o no incluido) y pasan unos días en casa de la otra familia dando por saco y rompiendo el ya difícil equilibrio que tienen las parejas en su convivencia diaria. El resultado es que todo el mundo termina hasta los mismísimos de todo el mundo.
5- Los conciertos de música clásica que todos los canales programan. Ay, perdón, esto lo he soñado.
1-Los telediarios de Antena Tres. Son increíbles, no se me ocurre una palabra mejor para describirlos. La política es tratada en un par de minutos, el resto es crónica social, sucesos y desfile de chicas o chicos buenorros con poca ropa. Así, tal cual. Los de la Cuatro y Telecinco son dignos imitadores, pero aún les falta.
2-La degradación progresiva del programa Sálvame. Lo veo poco, la verdad, así que muy probablemente mi opinión no sea muy objetiva. Parece que la tendencia es a la crítica endogámica, supongo porque las denuncias de personajes ajenos al programa supondrán una fuente de pérdidas de dinero. Mejor pues, la mofa entre los propios colaboradores. Lo más que he visto, fue cuando Jorge Javier se negó a que su madre interviniera "para protegerla". De la mierda que se traga todos los días, supongo.
3-Next. ¿Son nuestros jóvenes unos imbéciles que humillan a las parejas que se interesan por ellos? ¿Tardan cinco segundos en decidir si una persona es o no atractiva? ¿Son sus temas de conversación la filosofía y la economía o cómo tiene el culo y las tetas tal o cual? Descúbranlo viendo este apasionante tratado sobre la imbecilidad humana.
4-Me cambio de familia, o algo así. Porque de este sólo he visto apenas diez minutos y no sé muy bien su dinámica. Por lo que parece, las señoras de dos familias se intercambian (no sé si el intercambio swinger está o no incluido) y pasan unos días en casa de la otra familia dando por saco y rompiendo el ya difícil equilibrio que tienen las parejas en su convivencia diaria. El resultado es que todo el mundo termina hasta los mismísimos de todo el mundo.
5- Los conciertos de música clásica que todos los canales programan. Ay, perdón, esto lo he soñado.
jueves
Busco feo, fuerte y formal
Feo fuerte y formal.
Lo quiero feo para que no me lo quiten
Fuerte para que pueda conmigo y mis exigencias
Y formal para que no me deje tirada
Quiero un coche que no me dé problemas. Los problemas me gusta buscarlos yo.
Lo quiero feo para que no me lo quiten
Fuerte para que pueda conmigo y mis exigencias
Y formal para que no me deje tirada
Quiero un coche que no me dé problemas. Los problemas me gusta buscarlos yo.
miércoles
Verano
Aviso que esta es una declaración de intenciones. No pienso dejar abandonado el blog todo el verano como ha ocurrido en meses precedentes, porque las vacaciones es el mejor momento para pensar mal de todo el mundo, criticar lo que se deba y no, soltar alguna que otra historia, escribir en definitiva. Hemos vuelto.
jueves
Mierda
Ayer, un sujeto, en mi ciudad, ha asesinado a su expareja porque le ha dado la real gana. Gente como él no pueden más que ser calificados como mierda. Son desechos de esta sociedad que permite que este tipo de inmundicia se crea en su libertad de herir a las mujeres porque le pertenecen, porque no puede admitir que no son una prolongación de su propia voluntad. Mierda que no acepta que su pareja pueda decidir no continuar una relación. Mierda que no comprende que tener un hijo en común te obliga a ser un modelo si no quieres que la historia se repita.
Este material orgánico, no debió haber nacido, tendría que haberse quedado en el vientre de su madre porque no mereció compartir con el resto de sus congéneres la existencia. Hoy en Jerez, hemos descubierto a otro cabrón. Que seguramente ya conocerían mucho de sus familiares y amigos y que no fueron capaces de avisar para que lo sucedido no hubiera pasado. Ahora dirán eso tan manido de "se veía venir", pero en su momento pensaron que no era su problema.
La violencia machista, el asesinato sin sentido, causa repulsa, pero también debería haberla causado las opiniones que a buen seguro este imbécil se habrá encargado de ir soltando sobre su pareja anteriormente a que decidiera dar dos machetazos.
Eso también apesta y seguirá siendo el caldo de cultivo de más mierdas como este, hasta que no aceptemos que lo inadmisible es también nuestro problema.
Este material orgánico, no debió haber nacido, tendría que haberse quedado en el vientre de su madre porque no mereció compartir con el resto de sus congéneres la existencia. Hoy en Jerez, hemos descubierto a otro cabrón. Que seguramente ya conocerían mucho de sus familiares y amigos y que no fueron capaces de avisar para que lo sucedido no hubiera pasado. Ahora dirán eso tan manido de "se veía venir", pero en su momento pensaron que no era su problema.
La violencia machista, el asesinato sin sentido, causa repulsa, pero también debería haberla causado las opiniones que a buen seguro este imbécil se habrá encargado de ir soltando sobre su pareja anteriormente a que decidiera dar dos machetazos.
Eso también apesta y seguirá siendo el caldo de cultivo de más mierdas como este, hasta que no aceptemos que lo inadmisible es también nuestro problema.
domingo
Centro de Oportunidades
Ahora mismo lo que menos tenemos son oportunidades.
De decidir, de sobrevivir, de tener la nevera llena, de estudiar, de sanar...
Ahora más que nunca nos aferramos a todo lo que lleve la palabra oportunidad. Anuncios, centros comerciales con ofertas, tiendas especializadas en darnos lo que los políticos no pueden.
Nos gusta aprovechar todo lo que esté bien de precio, todo lo que antes nos costaba más y ahora mucho menos. Pero eso me suena a treta comercial. Nos quieren tener contentos con ciertos precios, con ciertos productos, con nada que requiera esfuerzo.
De qué me sirve comprar unos zapatos monísimos de la muerte a 10 euros que antes costaban 100 si yo nunca compraría esa clase de zapatos. Incómodos, poco ponibles, altos, deamasiado brillantes...
Yo ya no quiero oportunidades para mí. Ya las tuve y algunas me salieron más rentables que otras. Siempre con mucho trabajo, algo de sufrimiento y una pizca de suerte. Nadie me regaló nada y por ello tampoco quiero que se lo regalen a mis hijos.
Eso sí, quiero que ellos tengan las mismas oportunidades que yo.
¿Cómo puedo decirles que no las van a tener? ¿Con qué cara me siento con ellos y les digo que estudien lo que estudien no van a trabajar? Me dirán que qué hemos hecho los adultos. Que qué mierda de futuro les hemos dejado. Me dirán que cómo van a ser ellos los encargados de solucionar la mierda que tenemos encima si...no tienen OPORTUNIDADES.
Quiero que sean felices y para serlos tienen que estar seguros de que conseguirán lo que se propongan.
A cualquiera pongo por testigo que ningún político merece mis respetos. Confié en ellos, en su sabiduría. Creí que depositando un papel en una urna iba a conseguir que gobernara el mejor.
Me equivoqué.
Pero no permitiré que mis hijos se equivoquen.
De decidir, de sobrevivir, de tener la nevera llena, de estudiar, de sanar...
Ahora más que nunca nos aferramos a todo lo que lleve la palabra oportunidad. Anuncios, centros comerciales con ofertas, tiendas especializadas en darnos lo que los políticos no pueden.
Nos gusta aprovechar todo lo que esté bien de precio, todo lo que antes nos costaba más y ahora mucho menos. Pero eso me suena a treta comercial. Nos quieren tener contentos con ciertos precios, con ciertos productos, con nada que requiera esfuerzo.
De qué me sirve comprar unos zapatos monísimos de la muerte a 10 euros que antes costaban 100 si yo nunca compraría esa clase de zapatos. Incómodos, poco ponibles, altos, deamasiado brillantes...
Yo ya no quiero oportunidades para mí. Ya las tuve y algunas me salieron más rentables que otras. Siempre con mucho trabajo, algo de sufrimiento y una pizca de suerte. Nadie me regaló nada y por ello tampoco quiero que se lo regalen a mis hijos.
Eso sí, quiero que ellos tengan las mismas oportunidades que yo.
¿Cómo puedo decirles que no las van a tener? ¿Con qué cara me siento con ellos y les digo que estudien lo que estudien no van a trabajar? Me dirán que qué hemos hecho los adultos. Que qué mierda de futuro les hemos dejado. Me dirán que cómo van a ser ellos los encargados de solucionar la mierda que tenemos encima si...no tienen OPORTUNIDADES.
Quiero que sean felices y para serlos tienen que estar seguros de que conseguirán lo que se propongan.
A cualquiera pongo por testigo que ningún político merece mis respetos. Confié en ellos, en su sabiduría. Creí que depositando un papel en una urna iba a conseguir que gobernara el mejor.
Me equivoqué.
Pero no permitiré que mis hijos se equivoquen.
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