martes

Reseteando el disco duro

No me puedo marchar sin avisar. Tengo muchas cosas que hacer.
Tengo ropa tendida y ropa por lavar. No tengo pintadas bien las uñas. He dejado a descongelar unos filetes para luego. No he hecho la cama. Tengo que llamar a mi amiga Manoli para preguntar cómo le va la vida, seguro que me riñe por no quedar con ella para un café. El jueves lo tengo libre y me quiero dar un garbeo por las tiendas, aunque no compre nada. Mi sobrina pequeña tiene que quedarse en mi casa un día que sus padres vayan a salir. He empezado un buen libro y estoy enganchada. Creo que voy a conseguir perder algún kilo. Tengo que montar un nuevo acuario en mi salón. El sábado tengo una cita con Nubesónica.
Tengo que seguir educando a dos maravillosos adolescentes. Quiero ver a mis nietos.
Desde aquí hago promesa de no morirme de pronto, ahora. Cuando sea muy mayor será el momento de irme. Y si es sin sufrir, mejor.


LAS MUERTES SIN AVISAR ME RESETEAN LA VIDA

viernes

Volver a soñar


Hoy he soñado que tenía un collar a juego con mis dientes. Que el perfume de mi casa impregnaba a mis visitantes y los envolvía entre rosas y jazmines. Que el color de mis ojos se asemejaba al del mar que veía por mi ventana. Que las caricias que me daba mi amor me hacía estremecer de pasión.
Hoy he despertado.
He vuelto a la muerte.
No tengo collar a juego con mis dientes, es más, me faltan algunos por algún puñetazo que dijeron me merecía.
Mi casa huele a terror. Nadie puede venir a verme porque lo tengo prohibido.
Desde mi ventana no puedo ver más que la tapia que mi monstruo ha puesto.
El color de mis ojos, horriblemente, es el mismo que el de mis moratones que recorren todo mi cuerpo.
No existen caricias aquí. Solo hubo una, la primera...justo antes de la larga lista de palizas de muerte.

Quiero que sea de noche, y cuando mi monstruo quede rendido de tanto pegarme, volver a soñar.

miércoles

El fútbol español es una mierda

Y no me refiero a las selecciones, estoy hablando de las competiciones ligueras. A poco de comenzar la "liga de la estrellas" como algún lumbreras quiso denominar la primera división de toda la vida, este año, parece que volvemos a tener más de lo mismo. Dos equipos que se disputarán la mayoría de los títulos, otros dos o tres que aspirarán a coger lo que los primeros no quieran y el resto a pelear por no descender, o a que no les desciendan administrativamente. Porque aquí no hay club que no le deba hasta a los taquilleros. En fin, en Noviembre tendremos campeón y el espectáculo de ver luchar a once contra once estará plenamente desvirtuado. Para colmo en Jerez, ya ni tenemos equipo en división nacional. Esto definitivamente es una mierda.A partir de ahora este será el fútbol que veré.


Sangría y paella

Resulta difícil entender por qué los extranjeros que nos visitan sienten tal predilección por este curioso matrimonio gastronómico. Si paseas por la Rambla, allá que un ejército de camareros intentarán que entres en su local ofreciéndote la combinación perfecta: sangría y paella. En la Puerta del Sol, no tendrás más remedio que ajustarte al menú y así irremisiblemente con todos los lugares en los que se acumulen turistas ávidos de sensaciones hispanas.
¿Qué oscuro y secreto placer puede esconderse tras una paella a las tres de la mañana con una jarra de sangría? ¿Qué parecido puede tener eso que ofrecen bajo el seudónimo de paella y la auténtica receta? ¿Es esto un síntoma de la decadencia de Occidente? Son misterios a los que no encuentro respuesta.


sábado

La insoportable levedad de mi ser

Cada vez me cuesta más tratar con las personas.
No puedo soportar que se quejen tanto. Que griten tan alto. Que huelan mal. Que intenten relacionarse conmigo a base de gestos o de palabras. Que intenten ser mis amigos cuando no tengo ninguna intención de llamarlas por teléfono.
Cada día es un suplicio intentar ser simpática, amable, educada. Todos los días la misma historia. Levantarme e ir a mi trabajo me duele tanto como aguantar la respiración más de un minuto.
No soporto a las personas.
Cada vez me cuesta más escucharlas. Verlas. Olerlas. Tocarlas.
Pero no comerlas.
Sin embargo tengo que ponerme a dieta. Esta insoportable levedad de mi ser me está volviendo más ansiosa y no paro de "picar" a cada momento.
Alguna vez me daré cuenta de que no habrá nadie a quien odiar porque yo... seré por fin feliz.





viernes

Ágata

Una piedra puede ser algo más que un trozo de mineral. Ya lo sabía cuando la encontré. Sin embargo, no esperaba que me cambiara la vida. Yo no entiendo nada sobre gemas, pero esta, aparentaba ser distinta.  Sobre la orilla de la playa, a la luz de las pocas estrellas que la contaminación de las farolas dejaba apreciar, brillaba más que si fuera un diamante. Parecía decir: "yo no debo estar aquí, alguien debe rescatarme del olvido".
Entendí perfectamente el mensaje. Y me la llevé. Para siempre.


jueves

Doce horas nada más,

son las que quedan para que la marea suba. A lo lejos veo un barco, lleva un montón de turistas bailando y realmente sus existencias no me merecen más aprecio que la del escarabajo que amenaza mi tranquilidad en la arena. No pienso moverme de este sitio, al menos hasta que la marea me obligue. Un buen libro, una cerveza. Lástima que no pueda ir a bañarme, consecuencias indeseadas se producirían.
No puedo abandonar mi fuerte, soy yo o los demás. Este es mi sitio. Lo he conquistado  levantándome a las 6 de la mañana, y ya casi no había parcela en la que clavar la sombrilla. Pero tuve suerte, los moradores de la noche, habían dejado un hueco  de dos por dos. Suficiente para mí. Hasta que suba la marea.