jueves

El pianista



Él tocó como tocan los dioses.
Ella se sintió con derecho a bailar.
Lo demás fue magia.

Una chuche antes de comer



Hay que empezar a soñar, que vamos tarde.

Un mundo cualquiera



En un mundo tan frío no había cabida para los sentimientos.
Nadie sabía lo que era eso pero estaban prohibidos. Desde muy pequeños aprendieron la lección de que sentir era lo peor que te podía pasar.

Pocos humanos se "descuidaron" y entre ellos estaba ella...
Aprendieron a esconder lo que sentían a base de caras gélidas y a controlar el tacto entre los demás. Ni siquiera se unían para procrear, era todo mediante inseminaciones.

Ella supo controlar sus pupilas, su carne de gallina, su llanto, sus sonrisas, todo  por su propio bien. Como era de esperar se acabó enamorando a escondidas del humano encargado de retransmitir las noticias por el ordenador. Sola, en su casa, se podía permitir mirarlo por la pantalla y dedicarle su maravillosa cara de enamorada.

Una vez, andando por la calle, rodeada de miles de humanos sin sentimientos, su mirada se cruzó con la de él. Le delató su maravillosa cara de enamorada.

Su "objeto de deseo" se encargó de decir por las noticias que una humana "con sentimientos" había sido eliminada por incontinencia emocional.
Larga vida a la frialdad.

(Foto Agata)

miércoles

Olvidos

Comenzó a llorar.
Y ya no pudo parar.
Se acordaba de las cosas que no hizo bien, de las que pudo haber hecho mejor y de las que ya no tenían remedio.
Se acordaba de los momentos que prometió y robó a golpe de olvido. Se acordó de que le habían tratado bien. Demasiado bien. Recordó que era agradable esa sensación. Sin embargo no podía dejar de llorar.
Siguió llorando durante tanto tiempo que se quedó seca.
Entonces volvió a ser la misma paciente con Alzheimer que nadie visitaba. El olvido no tiene fecha de caducidad...o eso dicen.
(Foto Agata)


domingo

Flechazo

Era una persona insignificante, simple, casi invisible a los ojos de los demás.
Pronto se dio cuenta de que los amores que tenían hacia ella eran totalmente interesados. Ni una pizca de pasión, ni un gramo de calor, ni una centésima de protección.
Así que decidió ser introvertida, canija, callada, observadora. No creía en el amor ni en casi nadie. Tampoco tenía fe en el futuro.
Y paseando por el bosque, devorando la soledad y merodeando la locura, descubrió ese lugar. Lo divisó por sus tejas rojas, su gris melancólico, su silencio ahogado, su calma.
Entró. No era propio de ella, pero le llamó la atención una canción que salía de las entrañas de un piano.
Y allí lo encontró.
A su amor, a su calor, a su pasión, al color que le devolvería la visibilidad.
Y empezó a escribir, a fotografiar, a imaginar, a sentir, a devorar la vida.
Nació Agata.


jueves

El miedo

La estuvo acechando durante años.
Desde pequeña cuando escuchaba gritos, cuando se quedaba a oscuras y no podía salir de la habitación.
La estuvo acechando.
Desde la adolescencia cuando seguían esos gritos, cuando tenía que volver a casa.
La estuvo acechando.
Desde que ya de mayor no habían gritos pero sí muchos silencios, cuando creía que era la culpable de todo.
Ahí está ahora el miedo. Esperando en lo alto de la noche. Acechando. Porque está sola. Porque cerrará los ojos para dormir y empezarán los ruidos a salir.
Pero ella no está sola. Ha aprendido a ser fuerte, desde pequeña.
Desde que, sin saberlo, el miedo curtió sus ganas de luchar.
La hizo mujer cuando ella menos quería. Ahora se estaba vengando de él.

lunes

La danza macabra

Ando algo cansada y lo que veo no me gusta. Entonces escucho la música.
Cierro los ojos y me imagino una corte de elegantes fantasmas bailando alrededor de mí. Y noto como danzan y danzan por el olor a negrura. Un escalofrío recorre mis venas y sé que ha llegado mi eterna hora. Y seré la próxima que baile en la eternidad...y te buscaré.