lunes

Miedo a las alturas


Pero un miedo terrible, atroz. Me quedo paralizado cada vez que tengo que subir más allá de dos metros. Son numerosas las ocasiones en las que este pánico me ha impedido hacer cosas que me interesaban. Cuando era adolescente las atracciones de feria estaban vedadas para mí, pasar por un puente andando o incluso en coche. Una vez vencí mi temor y subí a la torre Eiffel pero me arrepentí casi de inmediato, me agarré a una viga y no me moví de ahí hasta que llegó de nuevo el ascensor para bajarnos de allí. En otra ocasión, pasando un viaducto para cruzar una carretera me quedé en medio paralizado, una compañera tuvo que cogerme del brazo y tirar de mí hasta el otro lado.
No sé a qué es debido que no pueda ni acercarme a los balcones, pero lo recuerdo desde que era niño. Es algo que me ha ido acompañando y que no he conseguido superar. Es curioso sin embargo, que subir en avión no me cause este trauma, debe ser que al carecer de punto de referencia por estar tan alto el miedo desaparece.
Sólo hay algo peor que asomarme a las alturas: me causa escalofríos ver a alguien de mi familia acercarse a un balcón, precipicio o similar.
Foto de Miradas.

sábado

Cuestión de medidas.


En cuestiones de medidas creo que las chicas y los chicos opinan diferente.
A nosotras nos gusta más la pequeña.
Ellos, la más grande, por supuesto.
Nosotras, mientras más pequeña más manejable.
Ellos mientras más grande más sorprendente para las demás.
Nosotras queremos pequeña porque para lo que nos sirve ya nos vale.
Ellos quieren grande porque creen que con ello nos conquistan.
Nosotras ni le echamos cuenta, cuando "se estropea" hay que cambiar...y vuelta a empezar...
Ellos son capaces de no limpiar nada en la casa, ahora "eso" sí lo dejan reluciente.
Nosotras necesitamos poca "potencia", con la propia tenemos suficiente.
Ellos venga a meter caña...
Nosotras no queremos nada tuneado...todo natural.
Ellos son capaces de ir a especialistas para ¿qué?...Si viene así de "fábrica", por mucho que te gastes de más...
Nosotras hemos decidido mejor y ellos peor, mi opinión.
¡Ah! Hablo de las medidas de los coches...
Foto del Flickr. Autor: arquera.

viernes

Somos como conducimos


Vivo en una ciudad de tamaño mediano, de unos doscientos mil habitantes. En los últimos diez años, el parque automovilístico (como dicen los expertos) ha crecido exponencialmente y eso se ha notado de forma clara en la circulación. Como en todas las ciudades europeas, la disposición radial hace que en muchas ocasiones haya que atravesar el centro o que para ir de un extremo a otro se formen cuellos de botella insalvables. Conclusión: resulta insoportable, pero no sólo por la pérdida de tiempo y energía, sino también por el estrés ocasionado.
Particularmente me fastidian los listillos que pasan por encima de los derechos de los demás sólo porque se consideran de otra clase o mejor. ¿No os ha pasado que estáis esperando pacientemente en un carril y alguien se incorpora por la cara desde la derecha porque no quiso esperar en el carril correcto? O en una rotonda se abalanza sobre uno en un "apártate tú que yo no me quito". Lo que más gracia me hace es que normalmente estos conductores miran hacia delante con la cabeza bien alta, no sea que los "agredidos" miren con cara de "rayos y centellas".
Después de muchos años he llegado a la conclusión de que todo esto es una cuestión de educación, de buenas maneras, de ser correctos y ciudadanos tolerantes. ¿Que uno se puede equivocar? Claro, se pide disculpas y ya está.
Así, convencido estoy de que una persona que es capaz de obviar las normas en la circulación, fuera, en su vida normal, tiene que ser un indeseable, ya que no creo que la gente tengamos compartimentos estancos en nuestra personalidad: ahora soy un cabrón, ahora soy un estupendo individuo.
Foto: Planetafitness

jueves

Puk.


Sábado por la mañana. Voy a encender mi móvil como cada día e introduzco el número de pin. No sé qué narices me pasa que no logro recordarlo. Así que lo intento varias veces. Hasta tres me da el puñetero móvil y las tres las consumo. Nada. Que se me quedó bloqueado el móvil. No puede ser. Esto no me está pasando. Llevo años usando el móvil pues, cuando pocos lo usaban, yo lo tenía por estar localizada en mi trabajo. El móvil para mí empezó siendo una herramienta de trabajo horrorosa. Mi móvil pesaba más que las botas de un guardia civil...La batería era como una plancha de viaje. Sin palabras...
El caso es que me vi sin móvil. Bueno, lo tenía delante pero como si no lo tuviera. No podía llamar ni hacer llamadas. El muy "tunante" me pide un número de puk. ¿Número de qué? Si no era capaz de recordar cuatro dígitos ¿cómo voy a recordar ocho?
Mi pareja me recuerda que en la caja donde venía el móvil cuando lo compré venía dicho número. Lo primero encontrar la caja del móvil. Me entró una risa nerviosa. No sabía si la había tirado o no. Para qué quiero yo la caja del móvil. Si lo que me interesa es el móvil. Es como si guardo la caja de los huevos y me como los huevos...
Pero la había guardado. Hace dos años de la compra de mi último móvil. Sí, si...Mucho tiempo. Pero la tenía. Y no gracias a mí, le hice caso hace dos años a mi pareja para que la guardara. Pero la tarjeta donde venía el número de pin y de puk no estaba. La risa nerviosa pasó a ser histérica...JAJAJAJAJA....Qué mierda, tengo una caja de móvil de hace dos años sin nada. Ocupándome un espacio en mi casa...Y sin tarjeta del pin y puk...Esto parece algo psicodélico, entre lo que me estaba pasando y el nombre de lo que buscaba...
Un momento de lucidez se apoderó de mí...Cogí el móvil de mi pareja(de la misma compañía telefónica) y marqué el número gratuito de ellos. Una chica muy simpática, que yo adoraba como si me fuera a salvar la vida me facilitó otro número de puk. Tan cardíaca estaba yo que lo apunté mal. Así que volví a llamar horrorizada...Un chico la mar de lindo me lo volvió a dar.Y yo lo apunté bien...Ya tengo el móvil operativo. No es que esté enganchada a él, pero mis tíos(los que viven solos y son mayores) ante cualquier cosa me llaman ahí. Además me sentía rara. Incomunicada. Y una pena y una congoja se apoderó de mí durante el día. Y eso que yo soy de las que digo que el mayor placer es ir sin reloj ni móvil.
Y Angie, ese sábado me estaba llamando...Pobrecita. No importa hija, por lo menos me sirvió para hacer un post. Una que recicla....jajajajaja.
Foto del Flickr. Autor: LUZairlines.com

miércoles

30 Rock

La comedia sorpresa esta temporada pasada en USA ha sido Rockefeller número 30. Ya he visto la primera temporada y el balance es positivo. Liz Lemmon, (Tina Fey) es la guionista y directora de un programa de televisión semanal en directo en la cadena NBC. Tiene que atender a muchos frentes empezando por su jefe Jack Donaghy interpretado por un desconocido Alex Baldwin con bastante más peso del que le recordábamos, pero con unas dotes interpretativas también mayores que las acostumbradas. Pues Jack es un jefe un poco neurótico que se apoya bastante en la ínclita Liz. A su vez , Jenna (Jane Krakowski, la rubia de Ally Mc Beal) es la estrella despampanante del show que está entrando en el declive por su edad y es la mejor amiga de Liz. Para paliar el desgaste de audiencia se contrata a Tracy Jordan (Tracy Morgan) un cómico negro amigo de raperos y con la cabeza un poco perdida. Completan el elenco una procesión de secundarios bastante estrafalaria en la que caben el equipo de guionistas, el chico de los recados y la secretaria veinteañera con un cuerpo de quitar el hipo.
Lizz cercana a los cuarenta y soltera, tiene que soportar todos los estereotipos típicos de la sociedad machista en la que se mueve. Su vida sentimental es un fracaso así que se refugia en lo laboral.
Con todo esto tenemos un cóctel que mantiene muy altas las expectativas, con golpes de efectos y gags realmente graciosos. En realidad, Tina Fey (protagonista y guionista de la serie) ha desempeñado en la vida real el papel que interpreta pues fue directora y guionista del archifamoso "Saturday night live". Destacamos a Alex Baldwin (gran voz la suya) y Jane Krakowski que en más de una ocasión termina autoparodiándose.
Sin llegar a la altura de Seinfeld o la añorada Frasier, 30 Rock consigue mantener una sonrisa perenne. No creo que terminen emitiéndola aquí porque su humor no es directo y zafio como en "Escenas de matrimonio", así que sólo nos queda una vía para disfrutarla.
Un avance:

lunes

Cambiar de vida.


Muchas veces he pensado en lo que sería cambiar de ciudad por causa de un trabajo. No me refiero a viajar varios kilómetros todos los días. Hablo de tener que cambiar de país. Con todo lo que ello envuelve. Cambia de comidas, de costumbres, de clima, de vecinos, de casa...Todo un señor cambio. Aprender otro idioma. Imagínate que tienes que desplazarte a Alemania. Yo tendría que rechazar dicho trabajo por desconocimiento del idioma. Aunque, ahora que lo pienso, muchos partieron hacia allí en los sesenta y no tenían ni idea de hablar en alemán.
¿Estaría yo dispuesta a ir a otro país a trabajar? ¿Trasladar a mi familia conmigo? ¿Cambiar la vida de todos ellos y de los que se quedan? No.
Si el trabajo fuera el estar disponible para viajar en cualquier momento me pasaría lo mismo. Creo que pocas personas estarían dispuestas o capacitadas para hacerlo. Móntate en un avión cada dos por tres. No.
Y es que es tan difícil cuando ya tienes montado tu hogar aquí. Tu familia, tus amigos, tu casa, tu gastronomía, tu todo...No podría irme. Y no sé qué ocurriría si mi pareja me viniera un día diciendo que le han ofrecido un trabajo en otro país.
Foto del Flickr. Autor: Silvia de Luque.

A Nueva York, de compras


No sé ustedes pero desde hace unas semanas no dejo de ver anuncios en mi ciudad promocionando las compras en NYC. Esto, si pasa en Barcelona, Madrid o incluso Sevilla, no me extrañaría lo más mínimo, pero aquí, en una humilde y mediana ciudad famosa por sus índices de desempleo la verdad, que chirría.
La respuesta a lo que pasa la he leído en un diario nacional, los viajes para hacer compras en la Gran Manzana por parte de españoles se han multiplicado por diez.¡Qué bien, qué buenos somos! Hemos pasado del bienvenido Mr. Marshall al esperad que os compramos la Estatua de la Libertad. Y como nuevos ricos que somos queremos comprar hasta Tiffany,s si hace falta, será por dinero. Crisis, ¿qué crisis? como decía Supertramp, en España no hay miseria, nos vamos a comprar Ipod,s a Nueva York porque allí valen un 30% menos. No lo digo yo, lo dice El País, esta es la compra más repetida en los viajes a USA por parte de nuestros compatriotas. Qué más da que el viaje cueste un pico con lo que ha subido el petróleo y la satisfacción de poder decir: mira que MP3 me he comprado en pleno Manhattan, me costó sólo 120 dólares.
Somos de lo que no hay, ni siquiera a tener dinero hemos aprendido.
Foto: Waltseq (Flickr)