miércoles

Incongruencias


A ver, yo no estoy de acuerdo con criminalizar a las mujeres que abortan, en otras palabras, estoy de acuerdo con la despenalización del aborto. Ahora bien, tiene que haber algún limite que nos indique cuando algo es éticamente censurable y en consecuencia punible y cuando no.
Yo no creo que dejar a una chica de dieciséis años abortar deba castigarse, pero de ahí a que lo pueda hacer sin que lo sepan siquiera sus padres o tutores... ¿No es una incongruencia que se castigue el consumo de alcohol en la via pública de los menores y se ampare lo anterior? ¿Son dieciséis años suficientes para poder tomar una decisión así sin asesoramiento familiar? ¿Por qué entonces la mayoría de edad a los dieciocho?
¿Por qué no permitir el libre acceso y salida a los alumnos de Institutos de esa edad? Podría darse el caso de que una chica tuviera cita para ir al ginécologo para interrumpir el embarazo y no pudiera ir porque no se le permitiera salir del centro sin el permiso de sus padres. Alguien no se ha sentado a pensarlo detenidamente.

La foto es de Oberazzi (Flickr)

lunes

¿Qué pasó?


Hace unos días me sucedió algo extraño. Sí es verdad que hay veces en las que no estoy tan alegre como siempre. O veces en las que estoy más cansada. El caso es que lo que me ocurrió me asustó. Pues nunca me había ocurrido.
Era por la mañana. Un día laboral donde yo trabajaba sólo por la tarde. Para no estar sola en casa me decidí a dar una vuelta. Llegué a un Centro Comercial. Entré para ver escaparates. Pero a medida que iban pasando los minutos una pena enorme me iba embriagando. Lo notaba en mis pasos. Lo notaba en mi cara. Lo notaba en mi cabeza...
No quería estar allí. Quería irme. No sabía dónde. Por un momento me decidí a ir al colegio de mis hijos y sacarlos de allí con la enorme necesidad de abrazarlos. De la misma manera loca pensé en hacer lo mismo en el trabajo de mi pareja. Necesitaba abrazarlo. Necesitaba calor humano. Como si no fuera a verlos nunca más. Como si al salir yo de allí algo me ocurriera, algo como trágico.
A duras penas conseguí salir del Centro Comercial. Pero lo hice llorando a mares. Allí estaba yo, toda una cuarentona con tonterías. No podía parar de llorar. La gente me miraba extrañada. Incluso un señor me preguntó si me encontraba bien.
Me monté en el coche. Y no podía arrancarlo, no en ese estado. Cuando miro al lado, al coche que está aparcado a mi derecha, veo que cuelga una cartulina del espejo retrovisor. Una cartulina hecha por un niño que dice:TE QUIERO PAPA. NO TE OLVIDO NUNCA.
Para qué la leí...
(La verdad es que últimamente parece que barrunto algo malo)

sábado

El cincuenta por ciento


Noticia de hace unos días: " El cincuenta por ciento de los alumnos de 3º y 4º de Eso ha repetido algún curso". Cualquiera que lea este titular llegará fácilmente a estas dos conclusiones, la primera que el sistema educativo actual tiene males de fondo que necesitan cirugía urgente y radical. La segunda, que una medida en principio drástica, aplicada de forma generalizada pierde su sentido.
Los docentes, las familias y los alumnos nos hemos acostumbrado demasiado pronto a que los alumnos puedan repetir y que eso sea considerado como normal. Hacer que una persona deje de estar con el grupo de personas con el que se ha ido criando, que se le obligue a permanecer un año más en el sistema y lo peor, que ello casi no sirva para nada dice bien a las claras lo errados que vamos en este asunto.
Sería deseable que se publicara el porcentaje de éxito de las repeticiones, medido en el número de alumnos repetidores que promocionan sin asignaturas pendientes. Manejamos datos que nos dicen que casi el 90 % de estos alumnos vuelven a suspender.
Si la medida no funciona, ¿por qué llevarla a cabo? dejemos simplemente que pasen de curso y reforcemos el aprendizaje de los alumnos en el que por edad le corresponde, si tiene que estar un año más que sea al final de la etapa. Sospecho que los resultados serían mucho mejores.

miércoles

El Caso


Cuando era pequeña recuerdo un periódico macabro. Mi curiosidad podía conmigo. Eso de que tus padres te prohibieran algo...era lo más apetitoso para nosotros. Una de las veces,pasando por el kiosco para ir al cole,mi padre se paró a comprar tabaco. Y allí estaba. Con todo su esplendor. Anunciando "Horror en el cortijo". Esas fotos de los protagonistas. Me daba igual quién era la víctima o el asesino. Eran caras de otro planeta. Comentarios en la calle como "Vamos a salir en El Caso" me hacían volver la cara para mirar el rostro de quien había dicho tal comentario y a quién se lo hacía. Podría ser la riña de dos ¿enamorados?...que con mala suerte verían muchos españoles en la portada de dicho periódico. Eran sucesos que,la mayoría de las veces,se producían en pequeños pueblos. Casos, casi siempre, relacionados con violencia de género. Ahora que soy mayor...mucho más mayor...no entiendo por qué me gustaba ver las portadas de El Caso. Si todo lo que ponían era lo que ahora vemos por la televisión: muertes injustas, la mayoría, de mujeres indefensas. Accidentes. Robos. Pero en aquella época, al igual que ahora, nos gustaba el morbo. Ver fotos siniestras. Ahora, con la televisión e internet...estamos servidos. Demasiado para mi gusto.






¿Qué fue del diario El Caso?


lunes

Metti una sera a cena

Para los que sois asiduos a este lugar, no os sorprenderá que proponga hoy un tema de Morricone de su etapa setentera, banda sonora de la película del mismo nombre.
La he descubierto no hace mucho, y he encontrado distintas versiones. En la primera, junto con Edda Dell,Orso la más clásica, encontraremos las influencias que movieron a autores patrios como Algueró.



La bossanova que hay dentro del tema se aprecia claramente cantándola Dulce Pontes.



Y por último esta versión Jazz de Nosso Mar, la más sorprendente y "Manhattantransferiana"

sábado

El CERN, el pan y un pájaro


Viernes, 12 de la mañana, en los pasillos del CERN (acelerador de partículas que ha costado millones y millones de euros) se respira nerviosismo. Tecnología de ultimísima generación y centenares de científicos expectantes por la puesta a punto de tan ambicioso plan.
El director del proyecto, tembloroso, va a accionar el botón rojo que pone en marcha el sofisticadísimo acelerador. Acerca su mano dubitativo y presiona este mientras sus colegas aprietan sus manos ansiosos. Pero, maldición, algo no va bien, no se ha puesto en marcha. ¿Qué pasa?
Entra en escena un operario con un pájaro de medianas dimensiones y que lleva un trozo de pan en el pico. Señores, dice, este es el responsable del desaguisado, este animal nos ha hecho perder años de trabajo y millones de euros. Pero ¿cómo?, preguntan todos.
Pues el caballerete, no tenía otra que pasar volando por encima del transformador que alimenta el CERN y dejar caer un trozo de pan encima, lo que ha originado un cortocircuito.
Algo similar a esto es lo que ha podido ocurrir, si no lean la noticia. La realidad supera con creces a la ficción, no somos nada.

viernes

Historias de gatos

Tengo la enorme suerte de conocer a muchos artistas. Unos tocan maravillosamente en grupos de música. Otros, como Carlos Crespo Laínez, hacen maravillas que te harán desconectar del mundo real para volar con la imaginación.
Este artista jerezano tiene un largo recorrido. Su próxima "parada" será en la Galería Belén el próximo día 7 de Noviembre (Calle Francos, en Jerez de la Frontera). El título de su próxima exposición "Historias de gatos", mismo título que lleva el libro que, junto a Josefa Parra, van a publicar. Ella expresa en palabras maravillosas lo que él hace en dibujos espectaculares. Lo mismo, con suerte, lo podemos ya comprar a partir del mismo día de la exposición. Ya con el de Oficios imposibles, del que habló Satie hace un tiempo, continúo flipando en mi casa. Además, me encanta regalar libros. Y si son de amgos, mejor que mejor. Allí estará hasta el día 11 de Diciembre.
Así que, en la medida de lo posible, me gustaría dar a conocer su trabajo. Los que puedan, que vayan a ver la exposición. Los que no...que compren el libro. También se pueden hacer las dos cosas a la vez. Yo, que soy una agonía y lo quiero todo.