martes

¿Ikea sueca?


Cuando estuve por Suecia, recuerden, una de las cosas que como buen españolito hice fue preguntar por Ikea. Ya ven , uno está con sus colegas suecos y lo único que se le ocurre es: ¿Y qué, Ikea la tendréis por aquí cerca, no? La respuesta fue un gesto de ceño fruncido y una cara de decir, este tío es imbécil. Yo, claro, me justifiqué diciendo, hombre como es sueca. La carcajada sonó hasta en lo profundo del Báltico. Anda ya, palurdillo, me contestaron, Ikea dejó de ser sueca hace mucho tiempo, tiene su sede funcional en Dinamarca y encima los dueños son un consorcio alemán. No queremos saber nada de esa empresa. Ya me sorprendía a mí no haber visto ni una tienda en todo mi viaje. ¿Y la Volvo? Otra carcajada, ¿pero de qué vas? esa es otra multinacional que de sueca tiene lo que tú de George Clooney. Vaya tela, mis mito suecos se fueron todos al garete.
Así, cada vez que uno se acerca a una de las tiendas y ve los colores de la bandera vikinga y observa los productos pseudosuecos de alimentación, piensa, claro es como creer que Zara es española que fabrica en Marruecos y emplea mano de obra de países con empleados de saldo. Puta globalización.
Eso sí, para quitarme la decepción me compré tres o cuatro muñecas de Pippi, esa sí que es sueca de verdad, ¿o no?

domingo

Josep Mª Ruera o los genes de los luchadores.

Desde hace un tiempo visito el blog de Dulós. Ya conoceréis algo de ella por aquí.
En mi hogar la música siempre está presente. Tenemos un piano de pared. Un teclado Farfisa. Otro teclado Nord Electro 2. Armónica. Dos violonchelos. Un clarinete. Un acordeón.
Entre mi pareja y mis hijos...no paramos. Cuando se unen hacen que sea una chica feliz.Yo soy la única inepta en el tema. Pero eso no hace que no entienda de ella.
¿Qué relación hay entre un tema y otro?
Muy fácil. He hecho un descubrimiento precioso. Dulós tuvo un abuelo músico. Muy importante, por lo que veo.
D. JosepRuera. Pero lo más importante es que era un buen hombre. Valiente y luchador. Con cara de buena gente. Sencillo. Hogareño y querido. Y, los genes son los genes.
Me alegra, Dulós, que seas así. Como tu abuelo. Los abuelos son mágicos. Mis hijos tienen suerte de tener a tres de ellos. Mi padre no llegó a conocerlos. Algún día hablaré de los abuelos de mis hijos. Hoy toca hablar del tuyo.
Un beso y .... NO LLORES QUE TE VEO.
Os dejo con una obra de él. Es de 1921. La Amorosa 2. Para tenor y piano y con letra del Dr. Hermenegild Carrera y Miró.

sábado

Nine

Bueno, acabo de ver esta peli de Rob Marshall así que doy mi opinión en caliente. Yo soy un admirador confeso de Chicago y sabía que no iba a ver una segunda parte de esta. Teniendo como referencia 8 y medio la impresión ha sido la que esperaba. Sabor italiano en cada fotograma. Glamour lounge. La fotografía de colores cálidos nos muestra una Roma preciosa. La historia, por supuesto, sólo mantiene el espíritu de la original en determinados momentos, por ejemplo en el número de Fergie (la de Black Eyed Peas). Por cierto que esta chica es una de las sorpresas del film, qué número más bien cantado y bailado.
Penélope Cruz está bastante bien, aunque tengo que decir que es una pena que en Hollywood sólo le ofrezcan el mismo tipo de papeles. Marion Cotillard es sin duda, la revelación de Nine, su número musical de esposa despechada emociona y turba. El resto de actores mantiene el tipo.
Capítulo aparte merece Daniel Day Lewis. Su Guido es interesante y atrayente aunque a veces, abusa de ciertos tics. Consigue darle ese toque de distinción y dejadez que tan atractivo resulta (sobre todo al género femenino). Yo sin embargo, cuando recuerdo a Mastroianni, me olvido de Mr. Lewis.
La película está rodada con mucho gusto y se ve con placer. Eso sí, Nicole Kidman está horrible, parece una muñeca de cera. Por favor, que alguien le diga que no se opere más, con lo guapa y natural que estaría con algunas arrugas.

jueves

Escuela de hosteleria en Jerez.


El término " en su punto" es casi imposible de conseguir.
Tengo la suerte de poder decir que "culinariamente" lo he disfrutado.
Varias veces he ido a la Escuela de Hostelería de Jerez a comer.
Más de un cumpleaños he celebrado en buena compañía allí.
El sitio está muy bien. Bastante sitio para aparcar cómodamente. Dos ambientes para comer. Uno más sofisticado, para ocasiones inolvidables. Otro más normal. Para todo tipo de ocasiones.
No tienes que esperar mucho para conseguir una mesa. Yo nunca he esperado.
El trato de los camareros...es...genial. No son ni tan empalagosos que rocen la impertinencia. Ni tan...escurridizos que rocen la dejadez.
El paso de un plato a otro no es ni tan rápido(que no te dejen terminar el plato) ni tan lento (que el tema de conversación sea la tardanza de los camareros)
La comida es excepcional. Y sin embargo, te sientes como si comieras en casa. Es la misma sensación de cuando comes en casa de mamá. Hacen que te sientas igual.
El precio, más que normal. Muchas veces te gastas más en comer en un tele...chicha sin tener la sensación de placer culinario.
No sé. Yo lo recomiendo.
La última vez fuimos un jueves a mediodía. Un día normal. Creía que no habría nadie. jajajajaja.
No soy la única que sabe disfrutar.
Eso sí. Sin agobios de esperas y sin sentirme "acorralada" por comensales "inhumanos y petardos".
Enhorabuena. Yo, soy una chica muy exigente en temas culinarios. Pocos consiguen que disfrute. Vosotros sí. Y volveré. Mis hijos ya me lo están pidiendo a gritos.
Todo en su punto en la Escuela de Hostelería de Jerez.

martes

Que viene el coco.

El maltrato.
Un tema duro.
Para todos.
Pero, más que nada, para los niños.
Sienten un miedo espantoso.
Escuchar a tu madre chillar no es bonito.
El mero hecho de que la puerta de la casa sea abierta por el alcohólico de tu padre...
Ya viene.
Ya viene el coco.
Cuidado. No te metas. Nunca te han dado. Pero su mirada te mataría si lo haces.
Ya cuando lo ves con un cuchillo, te estremeces. Hasta te orinas encima.
Cuidado. Que viene el coco.
Tu mamá tiene un bebé en la barriguita. Cuidado, que el coco le ha pegado antes de nacer.
Shuuuuuuu....Duérmete, niña. Duérmete. Que el coco está con mamá.
No querrás que venga a darte tu merecido, ¿verdad?
La niña que desea que papá muera. La niña que lo pide con ganas.
Shuuuuuuu....Lo mismo...lo consigue.
Pero que no se entere el coco.
Vendría a por tí.

domingo

Cospedal

En esta ocasión, le toca a esta representante del PP, así que vamos a analizar su lenguaje corporal y la forma en que se desenvuelve frente a los periodistas.



A diferencia de lo que ocurre con nuestra anterior política, Cospedal usa un tono de voz menos firme y por momentos dubitativo. Sus palabras no resultan muy creíbles, en parte porque además el contacto ocular es casi nulo. Parece usar la técnica del faro (mirar de izquierda a derecha y viceversa) pero no llega a centrar su mirada en ningún punto por lo que la sensación de inseguridad es palpable.
En el segundo 45, aumenta el tono de voz y consciente de lo que acaba de decir, produce un silencio que le delata.Parece haber soltado algo que no debía.
Probablemente toda esta inseguridad sea porque es una persona tímida.
Por lo demás, se detecta que lo pasa mal por el número de veces que se para a coger aire y la forma en que lo hace.
Mi opinión es que tiene también asesores de imagen, pero estos tienen más trabajo que los de Pajín.

viernes

Sexo gratis


Antes de que sigan leyendo...el título no se corresponde con lo que voy a ofrecer. Pero si sigo teniendo visitantes buscando tios en pelote...no os quiero decir ahora lo que va a pasar. Eso sí. Voy a hablar de lo "gratis".
Cuando vas a un supermercado y te ofrecen gratis muestras de algo...allá que vamos. Te sueles encontrar a la chica-anuncio justo al doblar la esquina del pasillo. Y, claro...nos pilla desprevenidos. Además, eso de tomar la muestra así sin más nos da corte. Empezamos a hacer todo un ritual de movimientos y de actos que harían que nos avergonzáramos al visionar las cintas de seguridad del establecimiento.
Nos ponemos a "pulular" por los alrededores de la tan maravillosa señorita que quiere darnos algo gratis. Da igual lo que sea. Da igual que sea una bandeja de angulas cuando tú las odias. Nada, nada. Yo quiero una de esas.
Caminas haciéndote la tonta mirando productos que están en dicho pasillo y que tú nunca mirarías en circunstancias reales (imaginaros una señora de 80 años en el pasillo de compresas...)
Caminas por dicho pasillo una y otra vez (una señora de 80 años en el pasillo de compresas para arriba y para abajo)
Pues nada...que vas y te decides, sin querer mirar a la señorita, a acercarte más para poder coger una bandeja para ti.
El caso es que lo coges. Y una sensación de bienestar te embriaga. Ya lo tengo. Me da lo mismo lo que voy a hacer con las angulas del demonio. En casa no gustan. No conozco a nadie que quiera angulas.
Y te das la vuelta intentando pensar qué vas a hacer con ellas...Igual que la señora de 80 años con las compresas.