miércoles

Massimo Cortes


Ya sabéis de mis cabreos con las peluquerías.
Me he reconciliado.
Sábado por la mañana. Son las 10. Me salta el automático y decido ir a una peluquería. (Como si un sábado a esa hora alguien fuera a apiadarse de mí)
Llamé a la peluquería Massimo Cortes.
-Hola, buenos días. Me gustaría ir a cortarme el pelo y peinar. ¿Puedo ir hoy?
-Claro, vengase a las 10:30.
-De acuerdo.
A esa hora llego. Personal simpatiquísimo. Peluquería muy grande. Hay tres clientas. Todas están siendo atendidas.
Me piden que me siente. "Atrapo" una revista Hola y cuando voy por la página 3 me llaman.
Me lavan la cabeza. El sillón donde estoy se está elevando la zona de las piernas. Y también, dicho sillón, me está dando un masaje por todo el cuerpo. (Creo que voy a llorar)
Me preguntan cuál es el corte que quiero. Me aconsejan. Mi pelo es fino y con poco volumen. Me hacen un corte que me favorece y que hace que parezca que tengo más cantidad. (Las ganas de llorar aún no se me han quitado)
A las 11 horas estoy fuera. Peinada, con mi corte de pelo, con una sonrisa de oreja a oreja. Le digo a la señorita que estoy muy contenta.
Están abiertos de 9 de la mañana a 9 de la noche.
Volveré.
Precio: más que bueno. (Salgo llorando de alegría)

martes

El que se acuesta con niños...

Es lo que pasa cuando no se piensan las cosas. La tele está en franca decadencia...



Y mientras, gente con talento para la música, malviviendo y deseando tener una oportunidad de que su trabajo llegue a todos.

lunes

El Fb infantiliza


Lo reconozco, al principio esto del FB me parecía una chorrada, pero la curiosidad es la curiosidad y al final terminé abriéndome mi página. La verdad es que resulta útil para saber qué hacen tus amigos, mandarles mensajes y tenerlos a todos agrupados de un golpe de vista. Sin embargo, FB vuelve tontaina a la gente. Te mandan galletitas virtuales para abrirlas, preguntas a supuestos oráculos sobre tu futuro, mandas cervecitas virtuales, te dan abracitos virtuales, se hacen avatares pocoyizados y millones de chorradas por el estilo. Lo malo es que la gente con la que me relaciono es de mi quinta y suena a chiste que tipos con unas cuantas décadas en el cuerpo gasten su tiempo en hacerse fan de grupos tales como :"yo también me aguanté un pedo hasta que me dolió la barriga" (no sé si existe, pero vamos).
El síndrome de Peter Pan hace estragos.

sábado

El poder de un botón


Hablaba hace poco de mi televisor alemán. Por supuesto no tenía mando a distancia. Total. Para dos canales que habían...además, antes se ponía lo que decía papá.
Ahora tenemos mando a distancia. Para la tele, para la TDT, para el vídeo, para el DVD, para el equipo de música, para el aire acondicionado...BASTA.
Un día me voy a equivocar y en vez de encender la tele voy a hacer que la nevera abra las puertas. O en vez de darle al aire acondicionado voy a conseguir que la persiana que no me cerraba bien, lo haga.
Delante del televisor tengo una pequeña mesa. Ahí se me acumulan los mandos. Ya no me acuerdo cual consigue encender la tele y cual consigue que los niños se vayan a dormir a su hora.
Lo que sí sé es que estoy harta de tanto mando. Total...después no consigo tener el de la tele más de cinco minutos. Porca miseria.

jueves

Elgar: Saludo de amor

Hoy toca hablar de un gran compositor británico, Elgar. El motivo es esta pequeñita pieza que sin ser una obra sinfónica con pretensiones, resulta de lo más deliciosa y evocadora.
Escrita con claras intenciones románticas, destacan su fraseo bien definido y su claridad. Aunque lo más conocido de Elgar es "Pompa y circunstancia", con "Saludo de amor" vemos que lo simple también puede emocionar.

martes

Televisión en color


Cuando mis padres decidieron dejar Alemania y venirse definitivamente a Jerez se trajeron varias cosas de allí. Entre ellas una lavadora AEG Lavamat que nos duró la friolera de 28 años. Y un televisor. Por fuera era blanco.Enorme. Nos duró casi como la lavadora.Y lo que yo no sabía era lo especial que era por dentro. Yo creía que todos tenían uno en su casa. Además creía que lo veían como yo...en color. Pero no. Tampoco me acordaba lo famosa que yo era entre mis amigas y las primas de las mismas. Hace poco me encontré con una chica que llevaba años sin ver. Era la prima de mi vecina. Y me dijo que todavía se acordaba de lo buena que yo era porque la invitaba a las dos a mi casa a ver los dibujos en color. Que estaba deseando ir a casa de su prima para venir a la mía... Una cosa que yo tenía como algo normal para ellas era un alucine.
Y para mí el alucine era que me prestaran su bicicleta.

sábado

Descubrimiento infantil


Cuando era pequeña hice un descubrimiento muy raro.
Me gustaba asomarme a la ventana de mi casa. Veía pasar a la gente por la plazoleta. Unos iban. Otros venían. Jugaban los niños al escondite. Los más "populares" llevaban una bicicleta. Y me gustaba ver cómo se turnaban unos y otros para montar en ella.
La ventana de mi dormitorio daba también al aparcamiento de coches de mi barriada. Unas vistas nada fascinantes. Pero los domingos por la mañana veía algo en dicho aparcamiento que me desorientaba de manera brutal.
Veía a los hombres del barrio limpiar sus coches como si limpiaran a sus hijos. Su cubo. Su esponja. Su limpiacristales...No sé. Había algo que no cuadraba.
En las casas eran las mujeres las que ponían las mesas. Las que hacían la comida. Las que limpiaban la casa. Las que planchaban...
Ellos no.
¿Por qué sus coches eran tan importantes?
¿Más que ayudar a sus esposas o parejas?
¿Era más maravilloso y más útil tener limpio un vehículo que estaba expuesto a la lluvia, al polvo, a las cagadas de los pájaros, a los arañazos de algún vándalo?
No sé. Me dí cuenta en ese momento de que los mayores estaban algo locos.