sábado

Siciliana (Fauré)




Esta piececita, llamada así porque recuerda las canciones de Sicilia, se interpreta usando como solista diferentes instrumentos. En este caso, os la presento con cello.
Músico prolífico que dedicó su vida a la composición y a la docencia. Incardinado en el impresionismo, fue muy amigo de Saint-Saints. Terminó sordo, lo que para un músico debe ser la mayor desgracia.
No se puede oir sólo una vez.






Solaz de Osborne


Un tinto de Castilla la Mancha comercializado por la bodega portuense Osborne. Parece raro, pero el tinto en cuestión merece la pena. Aromas a tierra.Su entrada en boca es suave y no estridente, poco a poco aparecen los sabores primarios de un tinto joven. Las avellanas es el último recuerdo que nos deja.
Relación precio-calidad muy buena. Es un digno sustituto de un Ribera del Duero. El precio está sobre los 3 euros la botella. Uvas tempranillo y cabernet sauvignon. 87/100 le da Parker, lo que no está nada mal.

El árbol de Júpiter


Este precioso árbol tiene la virtud de florecer en verano, por lo que si os fijáis atentamente descubriréis en vuestra ciudad alguno. La flores son lilas, aunque yo las he visto también de color rosa. Originario de China, aguanta muy bien los climas cálidos y las heladas. Perfecto para colocar en un tiesto grande de una terraza si no se tiene jardín.
El dios Júpiter hecho árbol.

viernes

El cura censurador

Los Ñoñetes y la educación para la ciudadanía

Náufragos (1944)


Principios de la etapa americana de Hitchcock, ocho supervivientes de un naufragio en una barca y rodeados de mar, inmenso mar. Toda la película está situada en este escenario y no hay indicios de un futuro rescate. Las pasiones y debilidades humanas se dan en la pequeña embarcación. Para colmo de males uno de los supervivientes es un militar alemán en plena segunda guerra mundial. Una joya. Por cierto, ¿cómo conseguiría el director británico hacer su cameo en una película de estas características? Pues lo hizo.

Korngold y las injusticias


Si le dais al play oiréis una música muy reconocible, porque se trata de Korngold un compositor que escribió las notas de muchas bandas sonoras. Es reconocible porque se parece a melodías de John Williams que confesó abiertamente que consideraba a Korngold como un maestro.
Lo triste es que este músico sufrió las incomprensiones primero de su padre que pensaba que malgastaba su talento componiendo para Hollywood y de sus colegas, más centrados en aquella época (principios del siglo XX) en la música dodecafónica.
Estimaban que su estilo excesivamente romántico estaba trasnochado.
Y ya ven, no hay banda sonora de película que no suene a Korngold.
Cosas de la vida.