martes

300 dramas

Hace unos días, en mi ciudad, el Ayuntamiento ha hecho pública una lista con trescientas personas que se quedan sin trabajo en breve. Ya sé que desgraciadamente esto no es algo aislado, sin ir más lejos, en Andalucía se calcula que unos cinco mil profesores interinos dejarán de trabajar este curso. Pero hay una cuestión en todo esto que me sorprende e irrita. ¿Cómo es posible que hayan conseguido nuestros responsables políticos que la ciudadanía vea culpables en los que sólo son víctimas? ¿Cómo es posible que haya gente contenta de que conciudadanos que trabajan en una institución que está para servirnos se queden sin empleo? Se discute que si son unos enchufados, que si no hacen su trabajo en condiciones y tópicos parecidos, cuando la realidad es que no se puede generalizar y menos si de juzgar a otros se trata. Por supuesto que algunos habrán entrado a trabajar usando influencias  En todo caso, la responsabilidad no sería de ellos sino de quienes les han contratado de esa forma. Y si alguno no cumplía bien con sus funciones ¿sus responsables no tenían ninguna culpa de ello?
Pues ya ven, en nuestra ciudad volcamos nuestras iras contra los que no tienen la culpa y los auténticos causantes miran para otro lado por si pueden conseguir que la marea no les inunde.
¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que el mal ajeno no beneficia a nadie? ¿Cuándo vamos a entender que no vamos a salir de este pozo sin el trabajo de todos y el apoyo mutuo? ¿Por qué no vemos la tragedia que se cierne sobre trescientas familias que aumentarán la ya ingente marginalidad de nuestra ciudad?
Por favor, vamos a dejar de tirarnos piedras los unos a los otros y luchemos juntos como sabemos, trabajando más y mejor y siendo sensibles con las injusticias que se dan a nuestro lado. Lo que nos ha hecho progresar y crecer siempre ha sido la unión en la adversidad, nunca los resentimientos y envidias.
Mi apoyo y cariño a todos los que a partir de ahora tendrán que empezar de nuevo, os necesitamos, no os rindáis.




viernes

Un viaje optimista por el futuro

Hace unas semanas, echando un vistazo por las estanterías de mi librería de cabecera, La Luna Nueva, que por cierto, os recomiendo, me llamó la atención el título del libro del que os voy a hablar: "Un viaje optimista por el futuro"  de Mark Stevenson, 2011.  Me dije, ya está, esto es lo que necesito para evadirme de la puñetera crisis y recuperar un poco la confianza en el ser humano.
Bueno, he de decir una vez  leído el libro que su lectura ha cambiado varias percepciones que tenía como ciertas para los años que nos vienen. Este escritor, que alterna su profesión con la de monologuista, al parecer, con éxito, estuvo viajando casi un año por el mundo para entrevistar a todos los que a día de hoy, investigan, inventan o piensan en cómo mejorar nuestro mundo. Desde George Church, gurú de la biotecnología hasta Ray Kurzweil, inventor, Stevenson va haciendo las preguntas que todos nos hacemos y va llegando a las mismas conclusiones que el lector mismo. Y lo hace con desparpajo y con sentido del humor. Lo mismo se habla sin tapujos sobre la posibilidad de la inmortalidad humana (totalmente en serio) como de la posibilidad de que pudiera darse una guerra biológica. Entrevista a ingenieros que son capaces de diseñar máquinas que literalmente engullen CO2 y de paso fabrican combustible y pasea con granjeros que cultivan pastos en los desiertos de Nueva Zelanda y además, luchan contra el cambio climático.





Es muy ameno y encima está bien escrito. Totalmente recomendable.

miércoles

La reserva (II)

Viene de aquí

Aunque no podía levantar la cabeza, adiviné el pijama verde de un enfermero empujando la camilla vacía y sustituyéndola por otra con huésped. A media voz, la que mis fuerzas me permitían, pregunté que qué me pasaba. Sólo tuve como respuesta un leve susurro: "descanse". Pero ¿qué hago aquí? ¿por qué no me siento enfermo? "Tranquilo, tendrá todas las respuestas". El pijama verde salió cerrando la puerta de la habitación y me quedé de nuevo ensimismado en mis anhelos.
-Al menos tengo compañía, pensé. Pero antes de irse, el enfermero había corrido la cortina que separaban ambas camillas.
-Intentaré hablar con quien esté al otro lado.
Pero nada ni nadie me respondía. Sólo se oía el respirador y una leve queja, sorda, testigo de un sufrimiento insoportable.

domingo

¿Y no ha llegado el momento ya?

El momento de no hacer más ni puñetero caso a los que gobiernan pensando que nos van a sacar de esta. A no creer que los que están en la oposición tienen mejores planes para superar la situación. A no escuchar a medios de comunicación constreñidos por las subvenciones. A no seguir a sindicatos que no luchan por los derechos de los que dicen defender sino que pelean por mantener su estructura megalítica. A no confiar en que una especie de demiurgo todopoderoso llegará al final del cielo para librarnos del fuego eterno. A no esperar que el vecino haga lo que no queremos hacer porque no nos atrevamos.
Si de verdad terminamos escapando de este desastre sólo será porque cada uno en su papel haga lo que tiene que hacer, mejor, si puede. Trabaje con mayor ahínco por dar lo mejor de cada uno. Supere las adversidades y se enfrente a las contrariedades. Evitemos el conformismo y el fatalismo. Así es como los pueblos han progresado y seguirá siendo del mismo modo.

 

sábado

lunes

La reserva (I)

Me desperté en una camilla sin saber muy bien lo que había ocurrido. Mi cuerpo no era capaz de asimilar la forma en la que unas horas antes me bañaba en la playa y en ese momento unas correas sujetaban mis extremidades para que no pudiera moverme. La habitación en semioscuridad, tenía otra camilla vacía en el otro lado. Olía a medicamentos y las probabilidades de encontrarme en un hospital eran absolutas.
¿Estaba enfermo? ¿Habría tenido un infarto? Con veintitrés años cumplidos hacía sólo unas semanas me parecía poco probable. ¿Quizás un ataque de epilepsia con la subsiguiente amnesia? Pero yo no había olvidado nada significativo sobre mi vida (o eso creía). Entonces ¿qué cojones hacía atado a esa puta camilla?¿Y mi familia? ¿Y mi novia? Estaban conmigo en la playa, ¿estarían en la sala de espera? Seguro que algo muy grave estaba pasando, pero ¿por qué a mí?
Alguien entraba, pero no podía levantar la cabeza para mirar a ver quién era.


(Sigue un día de estos)

miércoles

Pega esto en tu muro

Estoy un poco hasta la coronilla de los estados de algunos en el facebook. La cosa empezó suavita con frases como esta: "comparte esto en tu muro si te ha gustado" después de noticias en las que la gente sugería que se le diera publicidad a asuntos de lo más variopinto. Pero es que últimamente las sugerencias empiezan a ser amenazas: "si no compartes esto en tu muro no tendrás la dicha eterna". El colmo es que algunos incluso se atreven a juzgarte antes incluso de decidir si lo vas a compartir o no. "Sé que algunos de vosotros no vais a compartir esto pero..." La verdad es que lo que muchos queréis que compartamos son temas que están un poco trilladitos, ahí va una lista:
-Las madres, por supuesto, la mía la mejor.
-La felicidad de tener hijos. Espera a que sean adolescentes y ya verás las ganas que te quedan de escribir cursilerías.
-Lo malo que somos los hombres. Sobre todo mujeres despechadas y en la mediana edad.
-Lo malas que son algunas mujeres. Entiéndase malas como "ligeritas de cascos". Sobre todo hombres despechados y cornudos.
-Niños y niñas con enfermedades incurables, perros abandonados, animales maltratados, chistes de muy poca calidad y así hasta el infinito. ¡Vaya cruz!