miércoles

Los arreglos setenteros de Serrat

Sé que piso un callo y que muchos me acribillaréis con lo que voy a decir, pero no puedo soportar los arreglos de muchas de las canciones del hiperadmirado Joan Manuel Serrat. Sin menospreciar a otros, considero que letras como "Lucía" o "Aquellas pequeñas cosas" son de lo mejor que se ha escrito en la lírica española.
Sin embargo, nuestro cantautor, se dejó llevar por la moda de la época y permitió arreglos realmente infumables, con bajos directamente influenciados por la música"disco" y baterías que no tenían ninguna relación con lo que cantaba.
Escuchen la adaptación de este poema de Miguel Hernández,



los vientos, la sección de cuerda, y el conjunto hacen que sea infumable. Encima ese piano barroco y esa travesera...
En fin, no me guardéis rencor.

6 comentarios:

carlos dijo...

Qué barroquismo, es verdad...

MIGUEL ANGEL dijo...

Hola Agata... siento no visitarte con tanta frecuencia como quisiera pero como te he comentado el trabajo me roba tiempo. En cuanto a lo que comentas... suena un poco barroco pero como a mi me gusta todo no puedo ni quiero criticar esta hermosa canción adaptada de Miguel Hernádez. Asi que .. un beso.
Cada cual es digno de tener gustos....

magicmods dijo...

Pues yo discrepo y digo que son rifs tipicos de las bandas de blue eyed soul hispano,solo falta que escuches por ejemplo a los canarios o a los gatos locos,incluso shelly y la nueva generacion.

Satie dijo...

Pero si en eso estamos de acuerdo, Magic, pero no pega nada con una poesía de Miguel Hernández y menos con el timbre y el estilo de Serrat.

magicmods dijo...

Si egque soy de los que no lee el meollo de lo escrito,mil disculpas.
Y decir que hay mas casos de cantautores con letras de poetas en esa epoca que metian esos rifs blueyed souleros y no quedaban muy bien la verdad.
Zaludillos satie

QQ dijo...

Yo tampoco aguanto los ornamentos que suelen tener las canciones de Serrat, Satie... Y sospecho que no debemos ser tan pocos los que compartimos dicha tirria... En fin, como ocurre con todo hijo de vecino, hasta los grandes son capaces de ser víctimas de los caprichos de su época.