sábado

En su justa medida.


Cuando uno conoce a alguien que tiene cáncer no sabe al principio cómo actuar.
Es difícil conseguir el "equilibrio" en estas circunstancias. No vale "desentenderse" con la excusa del no molestar ni tampoco pecar de pesados preguntando una y otra vez por lo mismo.
El caso es que nunca nos ponemos en el lugar de la otra persona. Hay gente a la que le gustan los detalles escabrosos de la enfermedad. A la familia la "bombardean" con preguntas delicadas. Incluso se atreven con el paciente. Ellos necesitan mucho apoyo y canalizar todas sus energías en su recuperación, en la lucha tan injusta que les ha tocado vivir. Yo siempre digo que la familia del paciente va a decirnos lo que ellos quieran. Hay que respetarlos. En algunos casos que he tenido la desgracia de conocer siempre he estado callada. Que sean ellos los que me den la información que me quieran o puedan dar. Ellos saben que estamos ahí. Tiene que ser como cuando mi padre, que ahí sí que pregunté y pregunté porque algo dentro de mí me decía que era una pesadilla lo que yo estaba viviendo en esos momentos. Y no me lo terminaba de creer.
Lo que quiero decir es que hay que tener tacto con la gente. Ponerse en su lugar. Hay una delgada línea que no podemos traspasar. Una cosa es preocuparse por alguien que quieres. Hay que estar pendientes de ellos. También está el otro extremo: los que se "piran" cuando más los necesitas, los que sólo están para el "ji ji ja ja"... Por eso todo hay que hacerlo en su justa medida.
Foto del Flickr.Autor: octarina8

7 comentarios:

Alfonso dijo...

Ajú yo que te voy a contar si lo vivo día a día. Hay de todo, y uno también tiene días en los que tiene ganas de hablar y otros que no.
He llegado a quitar a gente de mi agenda de teléfonos, por pesaos, por crueles. Uno me llamó y me dijo muy enojado que cuando yo estuviera mal le tenía que llamar a él y desahogarme. Mira guapo, yo sé a quién llamar y tengo con quien desahogarme, lo único que me hace falta es me presionéis.
Y luego la familia, con las preguntas estúpidas a mi hermana: ¿pero no te levantas? Ah yo me creía que te levantabas. Eso todo los días, le explicas que no, pues nada, al otro día, el mismo comentario, hasta que la hacen gritar, que ella tiene cáncer que no tiene un resfriado y que por eso no se levanta, porque no siente las piernas. Les da igual dos días sin llamar, y otra vez con lo mismo.
Es una tortura que te añaden a la enfermedad.
El único consuelo es distraerse, pensar en otras cosas cuando se puede. Pero hay gente empeñada en no dejarte en paz. Ni al acompañante ni al enfermo.

Agata dijo...

Te habrás dado cuenta por qué he hecho el post...

Miguelo dijo...

yo no conozco a nadie con cancer pero imagino q debe ser dificil hablar con ellos de su enfermedad

MARISA dijo...

hacer que la cosa tenga importancia pero sin que sea lo más importante.. complicado

Flor dijo...

Lo que es difícil es encontrarla porque lo que a uno le parece bien al otro le puede parecer muy poco, o demasiado...

Un beso

Cris dijo...

Sabes? es que creo que nos pierde la boca, creo que nos obsesionamos con encontrar algo que decir, con ocupar los silencios, con quitar importancias, con cambiar de temas o hablarlos continuamente para mostrar interés... etc... y así, perdemos la esencia. La esencia que se trata de estar no de hablar. De hacer saber que estás ahi para lo que necesite el otro no lo que necesites tu. De dar la mano, de escuchar, de acompañar.

Cuando hice voluntariado en hospital acompañando enfermos, creo que, siendo tan habladora como soy, es cuando mas en silencio he estado, porque no hacían falta mis palabras sino mi presencia.

En fin, perdón que me enrollo pero es que me parece tan interesante lo que planteas...


Alfonso, ánimo y suerte en todo para vosotros y tu hermana. Por aquí y por allí seguimos enviando toda la fuerza posible.


Besos

Vanlat dijo...

Me encanta la reflexión de este post y muchísimo el aporte de Cris. A veces hablando nos damos menos cuenta del dolor también, salimos de nosotros mismos y vienen más problemas...
Mucho ánimo, chicos

Besos