martes

Camino


Tenía que ir por la mañana andando ya que el coche estaba en el taller. No quería llegar tarde así que me decidí a salir con tiempo y convertir la caminata en un agradable paseo. Una de las calles era demasiado larga pero se hizo enigmática. Yo siempre con mi imaginación dando saltos. Desde que empecé a caminarla vi a lo lejos una figura que era muy pequeña, alguien caminaba en el sentido contrario al mío. Cada vez se hacía más grande. Una figura negra, alta y delgada. ¿Hombre o mujer? Mentalmente hacía apuestas para ver qué era. Y no gané.
El cielo, que estaba completamente abierto, se volvió oscuro. Parecía que iba a diluviar y sin embargo no había ninguna nube. La figura estaba cada vez más cerca. Cuando quedaban pocos metros aún no conseguí saber quién venía de frente. Su cabeza estaba envuelta en una capucha. En ese momento, en que cruzó a mi lado, no oí sonido alguno. El mundo se volvió ruidosamente silencioso. Eso me dejó por varios segundos rígida... y me volví. No había nadie. Me giré de nuevo en la dirección en la que caminaba y sin venir a cuento y de la manera más tonta estaba yo en mitad de la carretera justo en el momento en que el camión venía hacia mí.
La Muerte fue la que se cruzó en mi camino, sigilosa, pero certera.

Anotación posterior al post:
Este minicuento me lo inventé cuando caminaba por una calle larga que tengo que coger para mi trabajo. Voy andando siempre por ese camino. Hoy, yendo al trabajo en esa calle, un todoterreno (dando marcha atrás casi subido en la acera) por poco me pilla si no salto para atrás...

1 comentario:

Alfonso dijo...

alegría alegría!!!