sábado

Sobre la publicidad y la felicidad



Lo dice Frederic Beigbeder en su cáustico y sorprendente libro “11,99 E” del que ya os conté. La publicidad no persigue personas felices sino todo lo contrario. Está diseñada para provocar insatisfacción continua. Crea necesidades, la mayoría de las veces no fundamentales, para que el cliente las persiga y las consuma, una vez hecho, debe crear otra nueva para que sintamos desazón y ganas de obtener nuevas cosas. Así una y otra vez. Este es nuestro sistema, que hace que acumulemos cosas de dudoso valor intrínseco y que paradójicamente encima seamos infelices.
Por tanto, la felicidad y nuestra sociedad no se llevan nada bien, para que el sistema funcione hacen falta consumidores insatisfechos que tengan constantemente nuevas necesidades superfluas que cubrir.
Ya voy empezando a entender porqué culturas de países económicamente más pobres destacan por la felicidad de sus habitantes. Mientras, en nuestro maravilloso paraíso de papel, miles de personas se afanan para que seamos infelices pero voraces gastadores.

19 comentarios:

Miguelo dijo...

tiene cara de loco... q miedo

Manuel (Cedric) dijo...

Yo soy de los que creen que la publicidad, aparte de perseguir unos fines más o menos comerciales, es una forma de manipular al público, en beneficio de unos intereses concretos.

Y, aunque en teoría está prohibida, se hace mucho uso de la propaganda engañosa, para que una vez logrado lo que se desea, se recurra al "Si te he visto no me cuerdo" 0 "¿Yo he dicho éso?".

Y a reclamar al "maestro armero"...

Un saludito desde Valencia

Alfonso dijo...

Te invento el teléfono con pantalla.
Te invento el ver el número de quien llama
¡Qué practico!
Te dejo ocho años con él gratis.
Y ahora, que lo 'necesesitas' te lo cobro.

Sinverguenzas.

NuNú dijo...

Hace mucho tiempo que pienso esto. Increible que alguien lo pueda decir tan bien con tan pocas palabras.

Lo percibo mucho más desde que no veo habitualmente la tele. Es como si la gente que la ve viviese en un mundo paralelo y existiese otra realidad para ellos en la que si no se compran esto o aquello o no saben quién es Perico el de los Palotes (que no ha hecho nada admirable en su vida), ya no están in... Hace ya un tiempo que no estoy "in" y no sé los productos nuevos que saca el Mcdonalds ni la nueva cremita para ser más escuálida y parecer un cadáver con piernas... Perdone usted el desquite, parece que ando insatisfecha y enfadada con el sistema...

NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...
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NuNú dijo...

Chicos, todos los comentarios suprimidos son míos que no sé por qué salió tantas veces.

Besitos

Black Betty dijo...

JAJAJAJA... Nunú está haciendo una especie de campaña a su favor, se llama publicidad subliminal.

Este libro del Beigbeder me gustó, creo que tiene frases geniales y muy ciertas (el mío es post crisis, porque era 13...)

(ps... por si tienes tiempo y ganas, esto es lo que opiné: http://whoabooks.wordpress.com/2008/08/31/1399-de-frederic-beigbeder/ )

CRIS dijo...

Claro, me acuerdo de aquel post, y es que yo creo que esta sociedad nos vende (o lo intenta) hasta la idea de la felicidad, una idea que básicamente dice que: "cuanto mas tienes mas feliz eres, pero nunca tendrás lo suficiente, siempre tienes que tener mas". Entendiendo tener por cosas materiales, comprables con dinero, y cuanto mas cueste, mejor.
Tremendo error, verdad? las cosas materiales deben ser una ayuda, un aliciente, algo optativo, pero nunca ser nuestro objetivo de felicidad.
La felicidad está en cosas tan maravillosas como un bonito encuentro, unas risas compartidas, etc...

Besos

Vanlat dijo...

Te enlacé con alevosía y premeditación. Se me olvidó comentártelo, eso es todo.
besos

ecgeson dijo...

Con permiso...
Tengo mis dudas sobre esta hipótesis:

El consumidor -adulto- en una sociedad de mercado, es libre para comprar o no lo que le anuncien. Lo lamentable es no tener esa opción, como en los países pobres.

Que no sea lo suficientemente inteligente para discrimiar entre necesario y supérfluo, no es culpa del publicista, sino antes bien de su falta de educación.


El hecho de que muchas personas vivan felices en países pobres, es una idea vaga y no completamente cierta. La prueba es la inmigración. De los países pobres y felices vienen al primer mundo a ser infelices. No conozco el caso inverso.

Pero por supuesto, esto es sólo una opinión.

Satie dijo...

Estimado Egecson: bienvenido, por supuesto que los consumidores tenemos la posibilidad de discernir si adquirimos un producto o no, pero tampoco debemos olvidar que la publicidad "crea necesidades" es un hecho bien conocido, si no, no existiría. Estoy de acuerdo en que ser pobre no significa ser más feliz, pero llegado a un determinado nivel de necesidades básicas cubiertas, parece que más bienes no dan mayor felicidad.
Las enfermedades mentales son un producto de la sociedad occidental, al menos algunas de ellas.
Gracias por el comentario.